Sábado, 24 de Febrero de 2018

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    Cosoberanía evaluativa

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    Por J.J. López Pomares
    Periodista y fotógrafo. Formó parte del primer equipo de redacción de Europa Sur.

    Que útil sería ahora el Foro de Diálogo sobre Gibraltar promovido por Miguel Ángel Moratinos cuando fue ministro de Asuntos Exteriores y liquidado por el sector cavernario del PP.

    Aquellos encuentros de alto nivel político entre España, Reino Unido y Gibraltar estuvieron inspirados en lo que se denominó el Proceso de Los Barrios, un acuerdo de colaboración suscrito en esta localidad campogibraltareña por Alonso Rojas, entonces alcalde socialista, y Peter Caruana, por aquellas fechas ministro principal de Gibraltar.

    El reciente encuentro entre la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que ha retomado el pulso político en la segunda parte de su legislatura, y el actual ministro principal, Fabián Picardo, me recordó aquellos días ¡cuánto tiempo perdido!

    Para resolver este entuerto de algo más de 300 años hacen falta en España políticos valientes y útiles, como Juan Carmona y Rafael Palomino, alcalde y primer teniente de alcalde de La Línea, que convencieron a Felipe González para que el primer acto ejecutivo del Gobierno del PSOE fuese abrir la frontera con Gibraltar; Fernando Morán, al que le regalaron el candado y las llaves que cerraron la Verja hasta el 15 de diciembre de 1982; Miguel Ángel Moratinos, primer ministro en visitar Gibraltar; Alonso Rojas, que fue convenciendo a los responsables de administraciones superiores de la necesidad de un entendimiento con el gobierno gibraltareño; José María Pons, que fue director general de Exteriores para Europa y América del Norte; Susana Díaz, cuya iniciativa comunicó previamente al Ministerio de Asuntos Exteriores, o como parece serlo Alfonso Dastis, titular de Exteriores.

    El perceptible cambio en la política exterior española hacia Gibraltar tras el nombramiento de Dastis lo reconocen Fabián Picardo y el propio PSOE. Durante mucho tiempo, los únicos políticos que han mantenido una

    comunicación directa con el gobierno gibraltareño han sido el diputado socialista en el Congreso Salvador de la Encina y, por razones obvias de vecindad, el alcalde de La Línea, Juan Franco.

    Sencillamente no ha habido diálogo, y José Manuel García-Margallo no puso ninguna bandera en Gibraltar porque fue cesado antes de lo que creía.

    Algunos periodistas campogibraltareños tuvimos la suerte de ser recibidos en la embajada española en La Haya cuando el jerezano Alfonso Dastis era embajador en Holanda. Luego fue representante permanente de España ante la Unión Europea –precisamente designado por García-Margallo- hasta su nombramiento como ministro. Es diplomático de carrera y es eso, la diplomacia, lo que está empleando en el Asunto de Gibraltar. En tres siglos, el enconamiento ha sido tan inútil como el palo y la zanahoria.

    Tras confirmar Michel Barnier, negociador de la Unión Europea para el Brexit, que Gibraltar sólo sería incluido en el periodo de transición con el aval de España, la preocupación en el Peñón, que rechazó la salida de la UE con un significativo 95,6 por ciento, ha subido muchos enteros.

    Sin embargo, hay 8.157 españoles que trabajan en Gibraltar, según datos del gobierno de Picardo, ciudadanos que encuentran en la colonia lo que no hallan en España. Impensable un cerrojazo en estos tiempos.

    Pero en la cuestión de Gibraltar se necesitan avances y no sólo no fastidiarla otra vez. La situación que se da en la frontera del Ulster con Irlanda abre nuevas perspectivas ¿por qué no aplicar también en Gibraltar un pacto de libre comercio sobre bienes?

    En una entrevista en la SER Andalucía, Fabián Picardo dejó caer que Gibraltar tratará de quedar dentro del territorio Schengen, que es precisamente lo que le diferencia del Ulster, que ya lo estaba antes del Brexit.

    A falta de conocer cómo harían los gibraltareños para seguir en la UE, el PSOE plantea una alternativa: una cosoberanía evaluativa. El proyecto recoge el respeto a las leyes gibraltareñas en su territorio, incluido su sistema fiscal, el tratamiento como zona económica especial al Campo de Gibraltar y, si la cosoberanía es aceptada por los yanitos, su evaluación en un periodo determinado para que quizás otra generación de gibraltareños decida posteriormente si se reincorporan exclusivamente al Reino Unido, mantienen la cosoberanía o se integran en España.

    De lo que nunca se podrá culpar a los yanitos es de incumplimiento: todos los acuerdos del Foro de Diálogo que les correspondían fueron ejecutados, el más importante la construcción de la nueva terminal para el uso conjunto del aeropuerto –por cierto, construida por Dragados-. En la parte española, como declaró Picardo, lo que sigue habiendo es un arenal.

  • Datos

    50

    El artículo 50 del Tratado de la Unión Europea regula el procedimiento de retirada de un estado miembro, que puede producirse con acuerdo o sin él. En éste último caso, la salida se produciría de manera definitiva en un plazo máximo de dos años desde la comunicación formal.