Sábado, 24 de Febrero de 2018

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    ¿Qué pasa con Gibraltar?

  • Imagen de Isabel Castro
    Por Isabel Castro García
    Profesora, doctorada en Historia. Forma parte de varias asociaciones culturales en Madrid.

    Como observadora de la política interna de Gibraltar he de decir que es, cuanto menos, “pintoresca”. En el GSD, tras la salida de Caruana, siguen buscando al líder soñado que desbanque a Picardo de su poltrona, aunque lo tienen difícil. El deseado Peter Montegriffo, ante el desbarajuste se resiste a liderar nada, pero no le pierdan de vista porque está más presente de lo que nos pensamos.

    Picardo y su cohorte (el liberal García, que no se ha visto en otra, y Michael Llamas, al que se le ve poco pero pinta mucho) desgañitándose en Londres para conseguir un papel que asegure el futuro de Gibraltar tras el Brexit, mientras Cortés sueña con un Gibraltar ecológicamente eficiente, ejemplo para el mundo.

    Como no lo consiguen, para que parezca que hacen algo se dedican a sacar de la chistera proyectos de viviendas, colegios y esas cosas que distraen a la adormecida sociedad gibraltareña, ávida de mensajes tranquilizadores que les permitan dormir plácidamente todos los días y disfrutar de la vecina España los fines de semana, eso sí, sintiéndose los más nacionalistas y a la vez los más británicos.

    Sin olvidar tampoco al incombustible Clive Golt, denostado en el pasado por sus críticas a Caruana, rehabilitado por el mismo y actualmente mano derecha de Picardo en su lobby español. Los siempre bien acogidos mensajes de victimismo (aunque sean un poco machacones) causan “furor” entre los más progresistas de nuestro país, especialmente si van avalados por reputados representantes del poder legislativo Español (aunque ya estén jubilados) y engrasados por periodistas expertos en el manejo parlamentario.

    ¿Y qué pasa con los en su día todopoderosos Bossano y Caruana? ¿Están “desaparecidos en combate”? Me cuentan que, inteligentemente, ya se encarga Picardo de tenerlos entretenidos para que no le hagan sombra: Bossano viajando por el mundo en busca de inversores, cada vez más exóticos, y Caruana, quien lo iba a decir, trabajando mano a mano con el actual gobierno socialista.

    Es decir, cada uno a sus propios intereses, pero todos con un fin clarísimo: aprovechar el Brexit para no sólo mantener, sino mejorar el estatus independiente de Gibraltar en todos los sentidos (legislativo, fiscal, financiero etc), eso sí, con el halo protector de la metrópoli, socio privilegiado de EEUU. Me maravillan.

    ¿Y nosotros qué?:

    Nosotros, como siempre, con la razón por delante. Porque la tenemos, claro está, pero nunca nos ha servido de mucho y en el siglo XXI, menos. En la era digital, donde la información fluye sin control, es complicado convencer la gente con argumentos jurídicos. Véase el caso de Cataluña.

    He visto a unos cuantos gobiernos aproximarse a la cuestión de Gibraltar. Todos se piensan que lo van a arreglar, que es la definitiva, pero pasada una legislatura se dan por vencidos y se dedican a otros temas políticamente más productivos. Esto no se soluciona en dos días, así que...que venga otro y lo arregle. Con no perder posiciones, me doy por conforme. No le

    quiero quitar el mérito al “valiente” Moratinos, que trató de aplicar su experiencia como mediador internacional para solucionar el conflicto por la vía del acercamiento a la población. Fracasó cuando Caruana quiso sacar más provecho del previsto ante la impasible mirada de los británicos y la posición de los negociadores españoles quedó comprometida.

    Aprenda Vd. de sus antecesores, Sr. Dastis. Para bien o para mal, ya está todo inventando, sólo hay que tirar de antecedentes y estudiar los comportamientos del “aliado” británico, que se permite mantener una colonia en nuestro territorio sin que se le mueva el flequillo a ninguno de sus dirigentes (y menos a SM Elisabeth II).

    Se agradecen sus palabras amables y su seriedad de funcionario experto, pero me temo que son insuficientes para solucionar este caso. Tampoco favorecen mucho los políticos locales (de uno y otro signo, de una institución y de otra), siempre a la que salta de los votos, sin medir las consecuencias para el futuro.

    Me temo que hasta que no nos lo tomemos realmente en serio y un gobierno español sea capaz de trazar una política a largo plazo (consensuada con los partidos de la oposición, como se tratan los asuntos de Estado) que implique a todas las administraciones y, por supuesto, se acompañe de una política de comunicación eficiente y persuasiva, todo lo demás es “salir del paso”, marear a la opinión pública y tener entretenidos a unos cuantos funcionarios.

    Ya sé que no es el momento, que ahora lo que cuenta es frenar el independentismo en Cataluña y volver a la normalidad (cortoplacismo, una vez más), pero tal vez habría que encontrar un momento para reflexionar sobre lo que supone el contencioso de Gibraltar para la imagen internacional de España, de la que hay que hacer uso de vez en cuando.....

  • Datos

    50

    El artículo 50 del Tratado de la Unión Europea regula el procedimiento de retirada de un estado miembro, que puede producirse con acuerdo o sin él. En éste último caso, la salida se produciría de manera definitiva en un plazo máximo de dos años desde la comunicación formal.