Sábado, 24 de Febrero de 2018

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    Una frontera exterior exige una oficina de Exteriores

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    Por Estanislao Ramírez
    Periodista, fundador y primer presidente de la Asociación de la Prensa del Campo de Gibraltar

    Se va Julio Montesino. Hasta ahora ha sido Delegado Especial del Ministerio de Asuntos exteriores en el Campo de Gibraltar y en agosto se marcha sin que el Gobierno haya nombrado sustituto todavía.

     

    Lo cierto es que esa ausencia oficial de relevo da lugar a la sospecha de que se quiere dejar en el olvido la pequeña oficina del edificio de Capitanía Marítima que ha ocupado hasta ahora, tal vez con la idea de que muera por inanición, es decir vacía de personal e incluso de contenido, porque alguien en alguna parte cree que el Brexit hace inútil un despacho desde el que mirar al Peñón.

     

    El desconocimiento suele ir acompañado de la ineficacia y ese es el gran error que se ha cometido desde los gobiernos de España con esta instalación de Exteriores, mantenida tradicionalmente en la semiclandestinidad por el pudor o la vergüenza de que se pensara que servía para espiar, sin percibir que ese empeño en no lucirla corroboraba esa finalidad.

     

    Los árboles no han dejado ver el bosque y nunca se ha pensado en aprovechar su existencia como puesto de mando avanzado de la gestión exterior en la única frontera física que le queda a la España peninsular, porque no olvidemos que somos el límite con Gibraltar y también con Marruecos.

     

    Ahora, con el argumento de que el Reino Unido se va, es probable que perdamos algo más en la comarca y alguien presumirá de haber eliminado un gasto, asegurando que ya es superfluo.

     

    Justo ahora, cuando tal vez más falta haga.

     

    En fin, quod natura non dat, Salmantica non praestat.

  • Datos

    50

    El artículo 50 del Tratado de la Unión Europea regula el procedimiento de retirada de un estado miembro, que puede producirse con acuerdo o sin él. En éste último caso, la salida se produciría de manera definitiva en un plazo máximo de dos años desde la comunicación formal.