Lunes, 23 de Abril de 2018

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    Objetivo: volar Gibraltar en plena Guerra de las Malvinas (I)

  • Calle Constitución de la ciudad de San Roque. En uno de sus pisos se alojó el comando argentino que pretendía atentar en Gibraltar. Foto APG
    Antonio Pérez Girón

    Cuando lo conocí en San Roque venía acompañado del periodista de su misma nacionalidad César Ríos, quien trataba de reconstruir la historia del que aún mantenía el anonimato, y había sido conocido como Marciano, dentro del comando argentino que proyectaba volar la base naval de Gibraltar durante la guerra de las Malvinas, hace ahora 36 años. Durante varios días recorrimos diferentes puntos de la comarca por donde transcurrió la estancia de Marciano, el hoy ex soldado Abel Ojeda.

    Marciano era uno de los miembros del grupo especial de la Armada argentina destinado a la acción bautizada como Operación Algeciras.

    Todo comenzó cuando la tercera Junta Militar Argentina, compuesta por Leopoldo Galtieri –su presidente- Jorge Anaya y Lami Dozo, había decidido tomar las islas Malvinas, bajo soberanía británica, y cuyo territorio reivindica el país sudamericano. En un desembarco sorpresa, el 2 de abril de 1982, la Infantería de Marina ocupó las islas, desencadenando la guerra con los británicos. 

    El 22 de abril Anaya, como jefe de la Armada, se reunió con el almirante Eduardo Morris Girling, jefe del Servicio de Inteligencia Naval, al que expuso el plan de atacar a los británicos en Europa. Estas acciones causarían un gran impacto y rebajaría la moral del enemigo, obligando a retirar efectivos del teatro de operaciones, para proteger la retaguardia. Girling se hizo cargo del comando que estaría formado por Máximo Nicoletti, un experimentado buzo que había militado en el grupo terrorista Montoneros; el también ex montonero Antonio Nelson Latorre, conocido como Pelado Diego; otro supuesto ex montonero al que se le denominó Marciano, y como coordinador el capitán de la Armada Héctor Rosales

    El hecho de utilizar a antiguos montoneros serviría de coartada, en caso de fracaso, para que el Gobierno argentino pudiese atribuir la acción a terroristas. El plan consistía en trasladarse a España al objeto de colocar minas submarinas en buques ingleses arribados a la base naval de Gibraltar. El método ya había sido utilizado por los italianos durante la II Guerra Mundial y había dado buenos resultados contra los buques aliados anclados cerca del Peñón. Se daba la circunstancia que el padre de Nicolettí había formado parte de las flotillas de torpedos humanos MAS, que habían operado en dicho período desde la barriada costera sanroqueña de Puente Mayorga,        

    En septiembre de 1975, el  montonero Nicoletti había colocado un explosivo en el casco de la fragata argentina Santísima Trinidad, que se hallaba en los astilleros de Río Santiago, en plena ofensiva armada contra el gobierno.

    Al producirse el golpe de Estado e imponerse la dictadura militar, el activista fue detenido y torturado en la EMA (Escuela de Mecánica de la Armada), en cuyo sótano se hallaba el terrible centro de detención ilegal. Allí se pasó a sus antiguos enemigos, trabajando para el Servicio de Inteligencia Naval. También Pelado Diego fue sometido a torturas e ingresado en el mismo servicio secreto.

    Al tercer hombre se le denominó Marciano, un soldado que realizaba el servicio militar, que en el país sudamericano tenía carácter obligatorio a partir de los 18 años. Como infante de marina estaba destinado en la base de Puerto Belgrano. Sus ideas de izquierdas trascendieron en el cuartel, donde fue arrestado. Puesto en libertad, participó en el desembarco en las Malvinas el 2 de abril de ese año.Tras ello, retornó  a su base donde fue nuevamente detenido y trasladado a Buenos Aires. Bajo amenazas de ser considerado como desertor se le obligó a formar parte de la Operación Algeciras.

    El día 24 de abril Nicoletti y Pelado tomaron un avión en el aeropuerto bonaerense de Eziza con destino París. El también ex montonero Victor Basterra se encargó de confeccionar los pasaportes falsos. Basterra parece que no se esmeró en el trabajo, ya que la policía francesa  comenzó a sospechar. Sin embargo, tras un retraso en la identificación, lograron pasar los supuestos turistas, que ya portaban el equipo necesario de buceo. A partir de ahí, se produciría la duda si realmente fueron los servicios de inteligencia franceses los que alertaron a los británicos. Los otros dos componentes del comando viajaron una semana después.

    Tras llegar a Málaga alquilaron un turismo y días más tarde se encontraron con Marciano y Rojas en la capital de España. Los cuatro marcharon al despacho del agregado Naval de la Embajada de la República Argentina, donde recogieron dos minas italianas de carga hueca con 25 kilogramos de trytol cada una. Los explosivos habían llegado  a la Embajada argentina por valija diplomática. Por su parte, el bote había sido adquirido en El Corte Inglés de Málaga.

    La proximidad del Mundial de Fútbol que se habría de celebrar en España, y la existencia de controles policiales en muchas carreteras, ante el temor de un atentado de los terroristas de ETA, hizo que los argentinos tomaran precauciones en su desplazamiento hasta el sur. En este sentido, marchaba un coche seguido de un segundo a unos diez minutos. A continuación, a veinte minutos, el que transportaba los explosivos. Con ello se pretendía esquivar cualquier control, dando tiempo a la huida del último de los vehículos.

    Cerca del Campo de Gibraltar advirtieron retenciones de tráfico motivado por un control, viéndose obligados a desviarse hacia Ronda y entrar en San Roque por la barriada de la Estación. La mole de Gibraltar era avistada por primera vez por el comando. El momento de actuar estaba más cerca.

  • Datos

    5

    La nueva directriz 5, aprobada el 29 de enero de 2018, aclara que Gibraltar no podrá participar del período transitorio ni del marco futuro de relaciones entre UE y Reino Unido sin acuerdo previo de España. "Estas directrices de negociación, como el primer conjunto de directrices de negociación, deben respetar plenamente los apartados 4 y 24 de las directrices del Consejo Europeo de 29 de abril de 2017, en particular por lo que se refiere a Gibraltar”.