Sábado, 24 de Febrero de 2018

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    Simi Cohen, la gibraltareña que huyó para convertirse al cristianismo y hacerse monja

  • Simi Cohen, la monja gibraltareña
    Antonio Pérez Girón

    El revuelo que se produjo en Gibraltar se repitió en San Roque al día siguiente. La joven judía Simi Cohen se había fugado de su casa familiar en el Peñón y refugiado en la vecina ciudad. Pero, ¿quién era esa muchacha de tan sólo dieciséis años, que había provocado semejante escándalo? Se trataba de Simi Cohen, hija de Jacoh Cohen y Esther Leví, que falleció al darle a luz en la primavera de 1801.

     

    Sor Inés, compañera religiosa de Simi escribiría: “Era más bien alta que baja, muy agradable, color moreno, la nariz y boca muy proporcionadas a su semblante, la frente algo espaciosa, los ojos hermosísimos y negros, la mirada muy dulce y penetrante –cuando los abría producía devoción-, las cejas muy pobladas, y todo su conjunto simpático”.

     

    La familia Cohen provenía de Marruecos, donde había buscado refugio una parte de los judíos sefardíes expulsados de España. Contaba con una buena posición económica y era muy religiosa. Su padre había contraído nuevo matrimonio y, al igual que ocurrió con su anterior esposa, la segunda falleció de parto de su primer hijo.

     

    Tras preparar minuciosamente su huida, la joven abandonó Gibraltar el 1 de marzo de 1817. En una carta escrita en Medina Sidonia en mayo de 1875 y dirigida a su amiga Josefa Begoña de Helván, relataba su vida en el Peñón: “Desde que tuve uso de razón me acuerdo que la religión cristiana era la única que creía, y tenía una voz secreta que me impelía para abandonar la de mis padres”.

     

    Una persona fundamental en su vida fue la criada cristiana que trabajaba en su casa: «pidiéndoselo yo y agasajándola con cuanto podía, me habló de la vida de los cristianos, sus sacramentos, sus misterios y me inspiró la grande obra de amar y venerar a la Santísima Virgen». A pesar de los castigos de su padre, Simi perseveró en el conocimiento del cristianismo, negándose a acudir a la sinagoga.

     

    Su progenitor llegó a prohibirle acudir a la escuela, teniendo que aprender en una cartilla que le facilitaba secretamente la criada. 

     

    En la citada misiva, Simi Cohen cuenta su salida de la que había sido su ciudad: “Seguí las calles y llegué a la muralla, que fue otro prodigio con tantas guardias y gente de todas clases, y yo tan joven y sola. Yo, sin parar de invocar a mi Santísima Madre, le iba guiando para que guiara mis pasos. Al llegar a la muralla, le dije al que debía presentar el pasaporte: Yo soy de la Plaza (así se designaba entonces a Gibraltar), y paso a San Roque”.

     

    Cuando cruzó la frontera comenzó a correr y alcanzó San Roque, donde llegó con la ayuda de un arriero que le acogió en su casa, «nunca olvido lo que en su pobreza me obsequió y su esposa».

    El escribano Francisco Zagala asumió su defensa y evitó entregar a la chica a los emisarios que llegaban desde el Peñón. Quería ser respetuoso con la determinación de la misma: convertirse al cristianismo, decisión que no aceptaba su padre. Simi Cohen, escribiría: «Me dijo que primero daría la vida que hacerme traición, lo que cumplió». En una ceremonia celebrada en el Ayuntamiento sanroqueño, en presencia del corregidor, la muchacha se acogió a la bandera española, lo que podríamos entender hoy que aceptó una nueva nacionalidad.

     

    Tras dos meses de estancia en San Roque, Simi Cohen partió hacia Medina Sidonia, en cuya iglesia de Santa María la Coronada, recibió el bautismo el 1 de junio de 1817. La nueva cristiana adoptó el nombre de María de los Dolores Trinidad (fiesta del día) Josefa Cohen. A continuación fue confirmada y comulgó por primera vez.

     

    Ingresó en el convento de San Cristóbal de la ciudad asidonense y posteriormente en el de Jesús, María y José, donde lo hizo de novicia. El 21 de julio de 1819 fue nombrada monja dentro de la orden agustina recoleta con el nombre de María Dolores del Amor de Dios, siguiendo los pasos de otra gibraltareña, en este caso de origen católico, Juana María Teresa de San Nicolás, que lo hizo en 1693.

     

    Ropera, enfermera, tornera, sacristana, subpriora… cualquier trabajo en el convento la hacía feliz. Su sueño se había cumplido. Tuvo larga vida para la época. Murió el 8 de enero de 1887.

     

    La figura de Cohen fue recuperada por el desaparecido sacerdote y escritor Martín Bueno Lozano, quien pudo rescatar una valiosísima documentación referida a esta joven gibraltareña.

     

    El 18 de noviembre de 2001 se abrió el proceso de canonización de Simi Cohen en un acto celebrado en el templo de Santa María la Coronada de Medina Sidonia. Estuvo presidido por el obispo de Cádiz Antonio Ceballos, participando en el mismo el de Gibraltar Charles Caruana. Entre los invitados estuvieron los alcaldes de Medina Francisco Carrera, y de Gibraltar, John Alcántara. 

  • Datos

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    Dieciocho millones de británicos visitaron España en 2016 y, según una encuesta, aunque el 55% piensan que sus vacaciones en el extranjero se encarecerán por el Brexit, el 79% aseguran que no modificarán sus planes de viaje.