Miércoles, 24 de Abril de 2019
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Verdemar denuncia mala planificación cinegética en la finca La Almoraima

  • Ciervo en La Almoraima
    Ciervo en La Almoraima
    Cosas
    Verdemar ha denunciado la mala planificación cinegética en la finca del Estado La Almoraima, expropiada en su día a Rumasa, que ha venido desarrollando un exceso de población de especies para la caza y sobre la que se pretende ahora desarrollar 19 monterías en una sola temporada.

     

    Según Verdemar-Ecologistas en Acción, “entendemos y somos conscientes de la problemática existente en la finca de La Almoraima, en relación a la superpoblación de reses cervunas; sabemos que esa carga afecta al ecosistema, pero los más de 5.000 gamos, 2.000 ciervos y 3.000 muflones en el coto, no son reses de unos días. Esta superpoblación es consecuencia de la mala planificación de años, en la que el propio Ministerio de Medio Ambiente ha gestionado de manera errónea y a veces sin sentido.”

     

    “La gestión de La Almoraima –continua-- ha aumentado la tasa de explotación, convirtiendo la caza en una industria para abatir reses semidomésticas sobrealimentadas. Se está lanzando el discurso de que es necesario para el control de poblaciones por la defensa del ecosistema. Para Verdemar-Ecologistas en Acción la regulación solo sería mediante la introducción de predadores, eliminación de vallados cinegéticos y eliminación de alimentación suplementaria, esto hasta la fecha no interesa. Probablemente todo esto haya podido interesar al lobby de la caza para tapar intereses ocultos.”

     

    “La introducción de especies alóctonas, en perjuicio de las autóctonas, el interés económico de la actividad en ciertos casos ha propiciado el mantenimiento de densidades excesivas, está teniendo graves consecuencias ambientales en explotaciones cinegéticas de toda la península (ausencia de regeneración, desaparición de especies autóctonas, etc.). La explosión demográfica experimentada por los herbívoros alóctonos silvestres en el mayor latifundio de Europa no ha sido convenientemente controlada. El crecimiento de las poblaciones de gamo, ciervo y muflón ha sido desmesurada.”

     

    Verdemar entiende que “no es de recibo que se esté lanzando el discurso de que la caza es necesaria para el control de poblaciones por la defensa del ecosistema, cuando por otra parte mueren más de 1.000 pies de alcornoques en la finca todos los años, y no se aplican medidas en el alcornocal envejecido (de no aplicar medidas urgentes, la explotación del corcho en la finca se verá claramente comprometida a medio plazo) para revitalizar el bosque”. El grupo ecologista apunta también “que no se está produciendo una regeneración del alcornoque por bellota”.

     

    Finaliza Verdemar pidiendo la convocatoria del consejo de administración de La Almoraima y la destitución de la directora-gerente Isabel Ugalde.

     


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