Viernes, 19 de Abril de 2019
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El Juan Sebastián de Elcano, visto por una algecireña que quiere dar la vuelta al mundo

  • María Luisa, en la cubierta del Juan Sebastián de Elcano. Foto LR
    María Luisa, en la cubierta del Juan Sebastián de Elcano. Foto LR
    Defensa
    El capitán de navío Ignacio Paz se pasa el día en el puente, es el comandante del buque escuela Juan Sebastián de Elcano, y la dotación se encuentra en pleno periodo de adiestramiento y alistamiento para el 91º crucero de instrucción de guardiamarinas que comenzará el 13 de enero próximo, desde el puerto de Cádiz. Mientras tanto, Luisa María Castro, algecireña del barrio de El Saladillo, se encarga de que la cámara y las dependencias del comandante se encuentren en perfecto estado, además de estar atenta a cualquier demanda del ‘jefe’. Es la ‘repostera del comandante’. 

    Marinera profesional desde hace más de once años, ha embarcado antes en el buque de asalto anfibio ‘Galicia’, durante diez años, con el que participó en la campaña de ayuda humanitaria a Haití y ha estado en el Océano Índico, en la Operación Atalanta, de lucha contra la piratería. Lleva algo más de un año en el buque escuela y ya ha participado en un crucero de instrucción, el que hizo el número 90, y ahora se prepara para el 91, que les llevará por todo el Caribe y, de regreso, por el mar Báltico, durante un total de seis meses.

    La semana pasada, tras un largo periodo de inactividad marinera del buque tras finalizar su anterior crucero de instrucción, se probaron máquinas y sistemas de a bordo, mientras que durante estos días la actual tripulación, que ha sido renovada en su marinería en casi un cincuenta por ciento, se pone al día en sus funciones, incluida la maniobra general de dar aparejo, cuyo velamen suma 20 velas y 3.151 metros cuadrados de trapo.

    Simulacros de fuego a bordo y de hombre al agua se incluyen en el programa de eso que el comandante define como “hacer equipo y conocer el puesto de cada uno, pero con tranquilidad y sobre todo con seguridad, con mucha seguridad”.



    La cubierta del Juan Sebastián de Elcano, se advierte a los nuevos, es peligrosa. Llena de cabos, cornamusas, escalas y niveles distintos que pueden provocar caídas, generalmente por exceso de confianza. “Las escalas siempre hay que afrontarlas con tres puntos de apoyo permanentes, de lo contrario, puedes acabar con dos costillas rotas, como me pasó a mí en el anterior crucero”, afirma el teniente de navío Fernando Díez, jefe de Maniobra del buque escuela.

    En estos momentos, Elcano está con su tripulación al completo, 192 hombres y mujeres, aunque falta el elemento para el que fue construido en 1928, su dotación de guardiamarinas, que no se incorporará hasta el día 13 de enero. En esta ocasión serán setenta de tercer curso, entre los que se encontrarán ocho alumnas.

    “Este destino es totalmente distinto a cualquier otro, no tiene nada que ver con otros buques de la Armada”, comenta María Luisa desde la cubierta principal. Espera poder cumplir su ilusión de permanecer a bordo hasta el crucero de instrucción 92, que corresponderá a los años 2020/21, que incluirá una vuelta al mundo, la que hará 11 de las realizadas por el buque escuela. “Me alisté en la Armada porque quería salir de Algeciras y porque me gusta el mar”, añade.

    El comandante Paz, que dirige la preparación de su segundo y último crucero de instrucción al mando del bergantín-goleta y que por lo tanto no estará a bordo en esa vuelta al mundo, señala que para la ocasión se está diseñando un crucero que tocará los puertos más significativos de la primera vuelta al mundo que completó Elcano hace quinientos años y que inició Magallanes.

    “Aquí se trabaja mucho”, afirma María Luisa, y el alférez de navío Ignacio Grueiro, oficial de Puente y Derrota, lo corrobora señalando que “el barco no para nunca durante los seis meses de crucero, de día o de noche, navegando o fondeado”.


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