Viernes, 28 de Enero de 2022
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La vida de Blas de Lezo, en una exposición en la Comandancia Naval de Algeciras

  • El ‘medio hombre’ que derrotó a la flota británica en Cartagena de Indias

    Blas de Lezo, según lienzo que se conserva en el Museo Naval de Madrid.
    Blas de Lezo, según lienzo que se conserva en el Museo Naval de Madrid.
    Defensa

    El próximo lunes, 17 de enero, a las 12.30 horas, tendrá lugar la inauguración de la exposición titulada “Blas de Lezo: El valor de medio hombre” en la Comandancia Naval de Algeciras. La exposición ha sido organizada por la Secretaria General Técnica del Ministerio de Defensa a través de la Subdirección General de Publicaciones y Patrimonio Cultural.

    El planteamiento de la exposición persigue el objetivo de promulgar y promover la cultura de defensa, y en este caso concreto, dar a conocer por toda la geografía nacional la figura y recuperar la memoria de uno de los marinos más importantes de nuestra historia naval, según ha informado la Armada.

    La exposición se ha organizado en base a paneles fotográficos que reproducen diversos momentos de la propia historia como son: la vida del marino, su trayectoria en el marco de la primera mitad del siglo XVIII, Guerra de Sucesión y la batalla de Cartagena de Indias.

    La muestra podrá ser visitada de lunes a viernes en horario de mañana (de 10.30 a 13.30 horas) y tarde (de 16.00 a 18.00 horas) , a partir del próximo lunes y hasta el viernes 28 de enero, respetando las medidas sanitarias en vigor, con aforo máximo, uso de mascarillas y distancia de seguridad.

    Blas de Lezo y Olavarrieta, nació en Pasajes (Guipúzcoa) en 1689, y con quince años participó en la batalla naval que se libró frente a las costas de Málaga en el verano de 1704 entre una flota borbónica y una escuadra anglo-holandesa durante la guerra de Sucesión. Ya en ese enfrentamiento perdió la pierna izquierda. En 1707, en  otro combate librado en la base naval de Tolón contra los ingleses, una esquirla de metralla le malogró el ojo izquierdo. En el sitio a Barcelona, uno de los últimos episodios de la guerra de Sucesión, sufre una tercera herida que le deja inservible el brazo derecho. Terminada la contienda, Blas de Lezo, con solo 25 años, es cojo, tuerto y manco, según la amplia reseña de su vida que publico el número 536 de la revista ‘Historia y Vida’.

    Pero todas estas heridas no le impiden seguir su vocación marinera y tras una actuación destacada en los socorros que se prestaron a la plaza de Orán, es ascendido a teniente general en 1734. El rey le encomendó el mando de una de las plazas fuertes más importantes del Imperio: Cartagena de Indias. En esta ciudad muere, tras contribuir decididamente a la victoria frente una gran flota inglesa, en septiembre de 1941.

    Los ingleses reunieron 195 buques y su potencia de fuego, en torno a los tres mil cañones, resultaba impresionante. A bordo había más de veinticinco mil hombres. Blas de Lezo contaba con los tres mil hombres que integraban la guarnición de la plaza, unos seiscientos flecheros indígenas, reclutados en el interior, y unos mil quinientos voluntarios civiles. Tenía las mil piezas de artillería que defendían las murallas y baluartes de Cartagena y seis barcos de guerra.





    A pesar de la desigualdad, Blas de Lezo se aprestó a la defensa. Decidió utilizar en su favor la complicada geografía de la zona, y dispuso su media docena de barcos de manera que, en caso de necesidad, pudieran ser hundidos. Sería el modo de dificultar la entrada de los ingleses a las dos bahías que se abrían frente a la ciudad: bahía Grande y bahía Chica.

    Desde el 21 marzo hasta el 3 de abril se libró el llamado combate de Bocachica. Tras dejar atrás la mayor parte de los castillos y baluartes, los españoles se centran en la defensa de los dos últimos fuertes, San Sebastián y Manzanillo, y en la ciudad propiamente dicha. Los ingleses consideran que tienen la victoria tan al alcance de la mano que el almirante Vernon envía un mensaje a su rey dando por conquistada Cartagena de Indias. Tanta fue la alegría que se decidió acuñar una medalla conmemorativa para exaltar la figura de Vernon.

    En la madrugada del 16 de abril, Vernon decidió dar el golpe definitivo, pero se encontraron con una resistencia mayor de la esperada y las escalas inglesas resultaban insuficientes para encaramarse a las murallas. Todos sus intentos se estrellaron ante los lienzos de San Felipe en medio de una verdadera carnicería.

    El 9 de mayo, Vernon comprendió que el triunfo se le escapaba. Sobre sus hombros pesaba ahora el correo enviado a su rey vendiéndole una victoria que no se había producido. Los ingleses habían perdido nueve de sus barcos, pero lo peor fue que, con las bajas sufridas (cerca de diez mil muertos y más de siete mil heridos), Vernon carecía de hombres para maniobrar las naves restantes. Tuvo que abandonar casi medio centenar de ellas antes de poner rumbo a Jamaica.

    Cuando a Londres llegó la noticia de lo que había sucedido, la euforia se transformó en consternación. A la gravedad de la derrota se sumaba una humillación como jamás había sufrido la armada inglesa. El rey dio instrucciones para que un manto de silencio cayera sobre lo ocurrido.

    Vernon regresó a Londres sumido en el descrédito. Fue relevado de su cargo y años después expulsado de la Marina. Sin embargo, a su muerte, fue enterrado en la abadía de Westminster. En Cartagena de Indias, a raíz de la descomposición de los cadáveres, se desencadenó una epidemia que se cobró numerosas víctimas. Una de ellas fue Lezo, que murió tres meses después de la batalla.

    La batalla de Cartagena de Indias estuvo llena no solo de enfrentamiento entre las dos naciones, sino que Lezo y el virrey Sebastián de Eslava, su inmediato superior, estuvo preñada de duras discrepancias. Aunque el militar se ha visto relegado de la memoria colectiva, la Armada española ha intentado mantener vivo su recuerdo bautizando con su nombre algunas naves. La última de ellas, una fragata, fue enviada por la marina española a los actos con que Gran Bretaña celebró, en 2005, el bicentenario de la batalla de Trafalgar.




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