Sábado, 18 de Septiembre de 2021
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Prosigue la evacuación de refugiados afganos desde Rota a los Estados Unidos

  • El capitán de navío David Baird se muestra satisfecho y orgulloso del dispositivo montado

    Evacuados caminan hacia un avión chárter estadounidense con destino a los Estados Unidos, el pasado miércoles. Foto US Navy/Brytani Musick
    Evacuados caminan hacia un avión chárter estadounidense con destino a los Estados Unidos, el pasado miércoles. Foto US Navy/Brytani Musick
    Defensa

    Desde la base de Rota continúan saliendo vuelos chárter hacia Estados Unidos que transportan a los refugiados evacuados de Afganistán por las fuerzas armadas norteamericanas. Unos pocos centenares de personas, de los varios miles que han ido llegando a Rota de forma progresiva, restan por emprender el viaje hacia el otro lado del Atlántico, según confirmaron fuentes de la Embajada de los Estados Unidos en Madrid. El tiempo medio de estancia en la base ha sido de una semana.

    Los vuelos que hacen el trayecto desde la base española a los Estados Unidos han sido fletados con compañías privadas, entre ellas la española Air Europa, pero también con otras estadounidenses o de países europeos, según puede comprobarse por las imágenes que distribuyen casi a diario los canales oficiales del Pentágono.

    Por su parte, el comandante de las actividades navales de los Estados Unidos en España, el capitán de navío David Baird, se ha mostrado orgulloso y satisfecho del operativo montado en la base naval de Rota por las unidades norteamericanas allí destinadas y por el esfuerzo desarrollado por los voluntarios que han colaborado en la operación ‘Allies Refuge’. Esta operación ha servido para facilitar la escala, clasificación y acogida de los refugiados afganos entre Kabul y los Estados Unidos.



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    “Las últimas semanas han sido increíblemente agotadoras”, afirma Baird en la cuenta de Facebook oficial de la denominada por los norteamericanos Estación Naval (NAVSTA) de Rota, “pero también muy gratificantes”. “Quiero expresar lo orgulloso que estoy de todos y cada uno de ustedes. El apoyo mostrado por la comunidad de Rota hizo que todos nos uniéramos. Estos esfuerzos nos llevaron a conseguir levantar un centro de procesamiento y una instalación de vida temporal para albergar a los evacuados [desde Afganistán] en el período de una semana”.

    Baird, que ha publicado el mismo texto en la revista interna de la comunidad norteamericana en la base ‘Coastline’, destaca el papel del destacamento del Batallón de Construcción Móvil de la Marina, que suelen desplegarse para esfuerzos humanitarios en cualquier parte del mundo. “Esta vez, estaban dentro de nuestras instalaciones. Los marines de las Fuerzas de Marines para Europa y África viajan por la región para proporcionar seguridad de respuesta rápida, pero esta vez, estaban dentro de las instalaciones. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos continuó su misión de mantener aviones volando dentro y fuera de Rota, así como las operaciones de las instalaciones temporales de duchas para el campamento. El Ejército estuvo aumentando nuestras fuerzas de seguridad. Realmente ha sido un esfuerzo de todos los servicios”, añadió.

    Pero su gran agradecimiento lo ha centrado en los voluntarios de la comunidad: “No creo que hubiéramos podido prestar la mitad del servicio y atención a estos evacuados si no fuera por ustedes, [los voluntarios]. Desde las largas horas pasadas clasificando donaciones a aquellos que se presentaron para los vuelos de la mañana temprano o para distribuir comidas, sus esfuerzos no pasaron desapercibidos. Ustedes proporcionaron los brazos necesarios para cuidar de verdad de estos evacuados y permitir que los miembros del servicio se concentraran en las tareas asignadas. ¡Gracias!”.

    Baird, que ha estado permanentemente a pie de pista con cada vuelo que ha aterrizado, expresa sus sentimientos cuando se produjo la llegada del primer avión de evacuados: “puedo dar fe de que fue una experiencia emocional. Se podía ver el agotamiento y el estrés en cada cara, pero también el sentido de alivio. Desde entonces he pasado horas caminando entre las instalaciones de vida temporales y me produjo alegría ver a los niños jugando, familias relajándose y nuestros miembros del servicio y voluntarios sacando una sonrisa a sus rostros”.




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