Viernes, 22 de Febrero de 2019

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    La Línea y San Roque, por un régimen especial en relación a Gibraltar

  • El Campo llamado Neutral hacia finales del siglo XIX o primeros años del XX. Archivo APG.
    Antonio Pérez Girón

    Salvo episodios concretos a los que me referiré más adelante, las relaciones entre San Roque y La Línea siempre fueron más que cordiales. Hasta el punto de que ambas ciudades se unieron para reivindicar un tratamiento económico especial por el hecho fronterizo con Gibraltar.    

    En septiembre de 1914 el Ayuntamiento de La Línea había participado al de San Roque la solicitud que había dirigido al Ministerio de Hacienda para la obtención de la habilitación total de la Aduana. El Consistorio linense pedía la equiparación de la zona fiscal a la de Port Bou, Irún y otras fronteras. Alegaba La Línea que en el Campo de Gibraltar se  realizaba una excepción, «con notorio perjuicio del legal desarrollo del comercio y dificultades del establecimiento de toda clase de industria en este rincón de la patria».  El Ayuntamiento sanroqueño se sumó a la petición,  dirigiéndose al ministro de Hacienda, por entender que la reivindicación iba «en beneficio de los legítimos intereses de las localidades de este Campo y en pro del desarrollo del comercio e industrias de La Línea y San Roque». Ambos alcaldes decidieron hacer una petición conjunta, al mismo tiempo que encargaban al diputado del Distrito, José Luis de Torres, las gestiones necesarias.

    Esa unidad de acción había comenzado un año antes. En diciembre de 1913 se hizo cargo de la alcaldía sanroqueña, Francisco María Montero de Sola, quien, al siguiente año, fue invitado por el de La Línea Luis Ramírez Galuzo  a la caseta municipal de la feria. Allí, de manera pública, el primer edil de San Roque dejó patente su felicitación a la localidad vecina por haber obtenido el título de ciudad, otorgado por el rey Alfonso XIII. Incluso de manera institucional el Consistorio sanroqueño, dejó constancia  de manera unánime, de la  «la plena y leal satisfacción por la legítima designación de que había sido objeto La Línea»

    Desde luego no fue un acto de cortesía o de tomar unos vinos en plena feria, se trataba de un encuentro entre alcaldes buscando una solución en el plano económico, derivada de una frontera que sólo beneficiaba a una de las partes. A muchos lectores este hecho puede parecerle de actualidad, lo que viene a demostrar que los problemas permanecen a lo largo del tiempo, si no existe una voluntad de cambio radical en los gobiernos.

    Esa estrecha colaboración entre los dos municipios se mantendría en otros momentos históricos. La carencia en San Roque de un instituto de segunda enseñanza, que en numerosas ocasiones había solicitado el municipio, hizo que el Ayuntamiento apoyara el existente en la localidad linense. De esta manera, cuando en los presupuestos generales de 1934, se preveía su supresión, fueron las autoridades sanroqueñas las que se movilizaron para que ello no ocurriese, y así lo dejó claro el alcalde Antonio Galiardo pues también suponía un perjuicio evidente para San Roque, «que con otras poblaciones limítrofes constituyen, reunidas, una comarca especial ligada por altos intereses espirituales, morales e intelectuales, y otros aquellos materiales que, unidos, forman y definen el interés comarcal que se deja invocado». Estas palabras conllevaban una visión comarcalista que hasta entonces no había aparecido en los políticos del Campo de Gibraltar.

    También San Roque estaba presente en el patronato de la Escuela Elemental de Trabajo de La Línea, a la que apoyaba económicamente, por ser la única dedicada a la formación profesional en la zona.

    Finalmente, las discrepancias entre estos municipios se produjeron tras desgajarse el entonces barrio de La Línea, fronterizo con la colonia inglesa, del municipio matriz que era San Roque, en el año 1870. Algo, por otro lado, lógico. Una de las cuestiones  estuvo motivada por el arbitrio que se cobraba en la frontera con Gibraltar denominado «un real en carga», que el Consejo de Estado mandó dividir entre los dos ayuntamientos. No obstante, la Diputación Provincial lo adjudicó a La Línea, contrariando lo dispuesto por el referido órgano superior.

    Sin embargo, pudo más lo que unía a las dos ciudades que las diferencias en momentos determinados. Tanto La Línea como San Roque entendieron que el estatus colonial y fronterizo que ocasionaba Gibraltar, repercutía directamente en la comarca y, de manera especial, en la vecina La Línea. Y ambos municipios exigían, hace más de cien años, un tratamiento especial.