Jueves, 25 de Abril de 2019
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Disputa de las ciudades de la comarca por el puerto de la Bahía

  • Muelle de la Galera en 1924. Archivo APBA
    Muelle de la Galera en 1924. Archivo APBA
    Historia
    Las poblaciones de Algeciras, San Roque y La Línea rivalizaron porque el puerto de la Bahía fuese construido en sus respectivas aguas. Frente se hallaba el de Gibraltar, como único de importancia. Aunque los distintos fondeaderos de la comarca registraban importantes movimientos de buques, se necesitaba una estación marítima que destacase como contrapunto necesario a la presencia británica.

     

    El anuncio de que el puerto se establecería en la ciudad algecireña molestó especialmente en San Roque, donde se consideraba como lugar idóneo la costa de la barriada de Puente Mayorga. Ya en 1883, en la obra Derrotero General del Mediterráneo, de Gonzalo de Murga y Francisco Carrasco, se recogía que el fondeadero de este lugar era uno «de los mejores de la bahía de Algeciras, con vientos del este y sudeste». Buena prueba de ello, era la inclinación de los capitanes por esta zona, como el caso del barco San Antonio, cuyo capitán Simón Escudero pidió, en 1835, que el Ayuntamiento sanroqueño le permitiese el desembarco de cargamentos de vino, miel y patatas, pues temía que el hacerlo en Algeciras, supondría la pérdida del buque debido al fuerte temporal reinante.

     

    Incluso hechos históricos relevantes habían tenido lugar en el surgidero sanroqueño. Como ya mencioné en otro momento, durante el levantamiento contra el general Espartero, en 1843, la sublevada fragata Las Cortes ancló en el mismo. Y coincidiendo con la Guerra de África (1859-1860), por iniciativa municipal, se había reunido a los industriales para llevar a cabo la construcción de un malecón, tanto para facilitar el uso por el Ejército como para la arribada de buques en distintos periodos, pues la actividad marítima comercial había ido en aumento.

     

    Sin embargo, los recelos de Algeciras habían sido continuos a lo largo del siglo XIX. Ello se puso de manifiesto durante la constitución de las juntas revolucionarias con motivo del alzamiento progresista de 1854. La creada en San Roque ordenó la habilitación del surgidero de Puente Mayorga para el comercio de cabotaje, encontrando una seria oposición en la algecireña. En este sentido, el Ayuntamiento de Algeciras dejó patente su protesta por el embarque de piedras a través de la playa del Zabal, entonces perteneciente a San Roque.

     



    La prensa sanroqueña se había mostrado muy sensible con lo que consideraba una marginación del municipio, falto de las infraestructuras más elementales e ignorado en sus verdaderas potencialidades. En este sentido, el bisemanario local El Correo publicaba, en su edición del 25 de febrero de 1894, un extenso artículo en defensa de los intereses de la localidad y pidiendo el puerto para Puente Mayorga. Argumentaba el periódico el origen histórico de la ciudad: «ni un solo día, desde la nefasta fecha del 4 de agosto de 1704, ha dejado de ser San Roque el legítimo Gibraltar español. Véanse si no los documentos oficiales de esta ciudad, desde su fundación hasta la fecha y se verá que todos ellos se encabezan del mismo modo». 

     

    A este respecto, venía a plantear una cuestión que hoy también es objeto de debate: igualar el nivel económico de la comarca al de la colonia. Así, escribía, «nosotros pedimos el puerto, el ramal del ferrocarril, la construcción de buenas carreteras y todo cuanto tienda a mejorar la condición de nuestra querida ciudad, porque así es de razón y de justicia; porque así lo exigen los legítimos títulos que esta ciudad ostenta, y porque así lo aconseja la dignidad nacional que no puede ver delante del Gibraltar inglés, rico y floreciente, al Gibraltar español, pobre y desamparado, abatido y falto de vida, que se le tiene por los gobiernos de esa misma patria, cuyo nombre glorioso, ha grabado con sus hechos en las eternas páginas de su historia». 

     

    Lo cierto es que Puente Mayorga reunía extraordinarias condiciones para puerto, y ello lo demuestra que, en marzo de ese año, se concedió la habilitación a la Aduana de Puente Mayorga para el despacho de carbones procedentes de Gibraltar

     

    Por su parte en la vecina Algeciras se había desatado una campaña para evitar que el puerto se construyese en el término sanroqueño. Asimismo, la prensa de La Línea se había hecho eco de la polémica, alineándose con las tesis de San Roque, pues el proyecto contemplaba el ramal ferroviario hasta la ciudad linense. El semanario El Pum, se había anticipado en 1893, publicando un artículo en el que se defendía los intereses de su población en contra de las aspiraciones algecireñas: «El proyecto de construcción de un puerto comercial en Puente Mayorga trae disparatados a los periódicos de Algeciras y no pasa un número que no lo combatan hasta la exageración. Puente Mayorga puerto comercial y el ramal de ferrocarril desde la Estación de San Roque a La Línea sería la mayor desgracia para Algeciras. La Línea no tiene derecho a nada que le sea beneficioso. La Línea para algunos debe desaparecer».

     

    Pero la realidad no conjugó con unos anhelos que se verían finalmente frustrados. A pesar de su magnífica situación, San Roque perdió la oportunidad histórica del puerto. El peso político de Algeciras había sido determinante. Pero esa es otra historia pendiente de contar.


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