Domingo, 3 de Julio de 2022
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Día Internacional del Teatro. Los primeros escenarios de San Roque

  • La ciudad celebra en el Juan Luis Galiardo el Tercer Festival

    Cartel anunciador del antiguo Teatro San Roque (Archivo Municipal)
    Cartel anunciador del antiguo Teatro San Roque (Archivo Municipal)
    Historia

    El próximo domingo se celebra el Día Internacional del Teatro, una conmemoración instituida en 1961. Por su parte, San Roque se halla celebrando su III Festival de Teatro, ocasión para recordar los primeros espacios teatrales de la ciudad.

    La primera información sobre la existencia de un teatro en la localidad la encontramos en la Gazeta de Madrid, del día 2 de marzo de 1810. En este periódico oficial al servicio del rey intruso José Napoleón se daba cuenta de los actos organizados en San Roque el 28 de febrero, una vez que los imperiales habían ocupado la ciudad.

    Fue organizada la función con motivo del juramente de lealtad de las autoridades civiles y militares al monarca francés. En la información publicada se añadía: “Por la noche hubo una representación en el teatro de la comedia de esta ciudad, que se celebró con solemnidad de aquel día, y en que se admitió gratis al inmenso pueblo que quiso disfrutar de este espectáculo, del que se hallaba privado hacia algún tiempo”.

    Desconocemos cuánto tiempo funcionó dicho local. El cronista Lorenzo Valverde hace mención al que debió sustituirle y que se denominó Teatro San Roque: “A mediados de diciembre de 1824 se empezó a trabajar en la obra que emprendió José Díez, llamado el Montañés, en el sitio junto a la Caridad, a la salida de Estepona; se dice que va a hacer una Posada y casa de comedias”.

    Se refería Valverde a la popular Posada del Toro y al salón de comedias de la parte alta de la misma.

    Según recogía el Ayuntamiento en el informe anual sobre el estado de los establecimientos y locales destinados a espectáculos públicos, referido a 1861, el teatro, propiedad de José Díez y Josefa Molina contaba con 235 asientos de preferencia e igual número de entrada general. En ese momento se hallaba sin actividad alguna y se añadía que el local, “no tiene forma de teatro, según la regla de arquitectura, pues su dueño trató sólo de habilitarlo con tal objeto. Así es que muy de tarde en tarde se ejecuta alguna función por compañía de última clase, no habiéndose verificado ninguna desde el mes de septiembre del año último de 1860”.





    En 1876 se produjo un incendio en la Posada del Toro. Aunque el fuego no afectó al teatro, sí sufrió deterioro durante los trabajos para sofocar las llamas. A tal efecto el alcalde accidental Manuel de Sola, ordenó a los maestros mayores de albañilería y carpintería, Bernardo Fernández Fernández y Francisco Puertas García, respectivamente, para que recociesen el inmueble e informaran del estado del mismo.

    El 6 de octubre informaban los peritos de que, “tanto sus muros como el entresuelo y techos y demás graderíos del mismo se hallan en buen estado”, y que las reparaciones se habían realizado correctamente. Por tanto, no ofrecía peligro alguno y podían continuar las funciones.

    Gran afición local

    La afición a la escena era grande en la ciudad y hubo asociaciones y grupos que participaron de lleno en la actividad teatral. A finales de 1881 se abrió la academia de música y declamación Conservatorio Infantil, bajo la dirección de Carlos Devolx y Manuel Santiago Carrión. Las clases costaban una peseta, cantidad que se dedicaba para gastos de local y alumbrado. El grupo no tardaría en organizar actuaciones tanto en el teatro como en el escenario del Casino del Recreo. De manera especial destacaría la niña María Orrillo.

    A principios de 1882 se creó la sociedad dramática Liceo Cervantes, compartiendo el protagonismo teatral con el grupo creado el año anterior en el seno del Casino del Recreo. Entre el buen número de obras que pondría en escena hay que mencionar la del sanroqueño Francisco Vicente Montero, “El implacable enemigo”, estrenada el 17 de febrero. José María Ballester sería su actor principal.

    Con anterioridad, en abril de 1881, el Casino, que representaba a la sociedad más opulenta local, dedicó una representación “a beneficio de la clase proletaria de la ciudad”.

    Después del edificio teatral de la Posada del Toro vendrían otros como el Catany, el Salón Alameda o el actual del Juan Luis Galiardo.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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