Jueves, 14 de Noviembre de 2019
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Junta de Andalucía - Gusto del Sur

Las disputas de las ciudades de la comarca rompen la Mancomunidad

  • Algeciras con Gibraltar al fondo. Grabado de 1860
    Algeciras con Gibraltar al fondo. Grabado de 1860
    Historia

    La actual Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar no es la única que hasta ahora ha existido. Hubo otros servicios compartidos que, por causas diversas, acabaron desapareciendo.

    A los estragos causados por la guerra contra Napoleón un elemento de discordia vendría a enfrentar a los tres municipios que entonces conformaban la comarca, denominada Campo de San Roque. Desde 1807, con el amparo, si no instigado por el general Castaños, el Ayuntamiento de Algeciras dio inicio a los movimientos para separarse de la Junta de Propios y Arbitrios, el servicio mancomunado de las tres ciudades, San Roque, Los Barrios y Algeciras.

    El letrado designado para representar los intereses de San Roque en Madrid, Ramón Ramos, daba cuenta en un escrito al Consistorio de que “aunque todavía no me he enterado debidamente de todos los asuntos que esa Ciudad tiene en los tribunales en esta Corte, se me ha indicado que uno de ellos es el que pende en la Contaduría General de propios sobre división con Algeciras y Los Barrios”.

    Aunque los primeros años de guerra congeló el asunto, en 1811, se volvió a retomar, para ser efectivo dos años más tarde. Los Barrios secundaría la acción del cabildo algecireño. De nada valió el recurso que desde San Roque se elevó al jovencísimo Tribunal Supremo, dando pie a una verdadera crisis entre las respectivas poblaciones. Una relación agravada por la creación del partido judicial de Algeciras que, desde la ciudad considerada cabecera comarcal, suponía una decisión sin fundamento y, en todo caso, para un asunto puntual.

    A este respecto, en sesión plenaria, se argumentó “que no habiendo sido declarada Algeciras por cabeza de partido para otra cosa que más que para la celebración de la Junta Electoral del Partido, y habiéndose verificado ya, no debe bajo ningún aspecto continuar titulándose con este nombre, ni el Ayuntamiento reconocerlo por tal para no defraudar los derechos de esta ciudad donde reside la de Gibraltar”. Probablemente sea uno de los momentos históricos más negativos de la historia sanroqueña, desde que a mediados del siglo anterior, se desgajaron de su jurisdicción las otras dos localidades. 



    Andalucía deja huella - REAE
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    El despegue de Algeciras tiene que ver mucho con la acción del general Castaños y su enfrentamiento con los regidores sanroqueños, de lo que hay buena muestra documental y a la que ya me he referido en otras ocasiones.  Hasta tal punto llegó el encono, que Castaños trasladó su residencia habitual a Algeciras. La incomprensión de las autoridades locales de la ciudad del perro ante la actitud del general, de abierta simpatía con los ingleses -excepción de la alianza bélica contra los franceses-, sería una constante durante el tiempo en que el reconocido militar ocupó la Comandancia General.

    La separación promovida por Algeciras fue atendida por la Regencia en febrero de 1813, mandando se dividieran “las fincas alhajas y efectos de propios”.  En este sentido, cuando el comandante general José Benito Azlor y Villavicencio mandó reconstruir el malecón de madera del río Guadarranque, destruido por los temporales, desde San Roque se contestó que los fondos de propios que mantenía la ciudad junto a las otras dos poblaciones, habían sido separados, por lo que el Ayuntamiento sólo aportaría la parte proporcionar del arreglo del muelle.

    No fue hasta agosto de 1819 cuando se cerró el pleito con una resolución del Supremo, que vino a confirmar la providencia de la Regencia de 26 de febrero de 1813, ordenando al Consistorio sanroqueño formar su propio reglamento de propios, independiente de los de Algeciras y Los Barrios.

    El Ayuntamiento, bajo la presidencia del corregidor Julián Ruiz Marín, acordó “que antes de proceder a la formación del reglamento a que se previene, se manifieste al dicho Supremo Consejo, que esta ciudad tiene reglamento del que no se ha separado, y las que no lo tienen son las poblaciones de Algeciras y Los Barrios”. Cerrado este capítulo quedaba aún la Mancomunidad de Montes, que los tres ayuntamientos mantenían para la explotación de estas tierras públicas.

    En este caso, en 1846, la iniciativa de ruptura correspondió a Los Barrios. Sin embargo, en esta ocasión, el jefe superior político de la provincia, falló en contra de esta pretensión en marzo del siguiente año. Los Barrios insistiría en la siguiente centuria, en época de la II República, consiguiendo el fallo favorable de la Audiencia Territorial de Sevilla en 1964. Ni Algeciras ni San Roque recurrieron la sentencia, y los tres ayuntamientos inscribieron a su nombre los montes públicos de sus respectivos términos. El espíritu de comarca quedaba hecho pedazos.




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