Lunes, 26 de Octubre de 2020
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Los efectos inmediatos del cierre de la frontera de Gibraltar

  • El cierre de la frontera en la prensa de la época
    El cierre de la frontera en la prensa de la época
    Historia

    La economía gibraltareña se había visto paralizada tras el cierre de la frontera el 8 de junio de 1969. De inmediato fueron enviados un grupo de panaderos desde Londres para asegurar el abastecimiento de tan vital alimento. El vacío laboral comenzó a ser cubierto con obreros marroquíes, la mayoría con escasa especialización.

    A mediados de noviembre se trasladaron a Londres el embajador británico en España, John Russell, el gobernador de la colonia almirante, Varyl G. Begg y el ministro principal del Peñón, Robert Peliza. En la reunión con el ministro de Exteriores, Michael Stewart, expusieron el grave problema que había ocasionado la supresión del paso fronterizo.  Para paliar la situación, Londres se comprometió a destinar cuatro millones de libras en los próximos tres años.

    Sobre esta cuestión, el jefe del Forign Office había sido interpelado por la oposición conservadora en la Cámara de los Comunes, y Stewart había respondido que se hallaba en estrecho contacto con el gobernador de la plaza, «y sus informes indican que los servicios esenciales serán mantenidos. Habrá dificultades con la retirada del 30 por ciento de la fuerza laboral, pero se adoptarán medidas para salir de la situación de los hoteles y se espera que importen personal».

    Del otro lado de la verja, el 10 de julio, el ministro de Trabajo, Romeo Gorría, asistió en La Línea a una asamblea con los ya extrabajadores procedentes del Peñón. Dentro de un ambiente de euforia   –el ministro hubo de entrar y salir por una ventana de uno de los salones del centro de Formación Acelerada, y a punto estuvo de salir a hombros– Romeo anunció que todos los trabajadores seguirían cobrando los salarios reales hasta el 6 de septiembre, para posteriormente pasar al Régimen de Desempleo, que incluía una prórroga por seis meses. «El Gobierno hará de estas tierras, que fueron cenicientas de España, un emporio de riqueza y desarrollo», proclamó el ministro entre aclamaciones.

    Convertida la ciudad en lugar de obligada visita de los representantes del Gobierno, unos días más tarde fue el ministro Secretario General del Movimiento (el partido único del régimen franquista), José Solís Ruiz, quien se reunió con los afectados.

    El alcalde de la ciudad, Pedro Alfageme envió un telegrama al jefe del Estado, agradeciendo las medidas adoptadas «que liberan esta ciudad servidumbre colonial», y manifestando su confianza en el inicio de una nueva era en base al Plan de Desarrollo para la comarca. El Consistorio linense pidió públicamente la Medalla del Trabajo para el conjunto de los extrabajadores del Peñón.





    A partir del 6 de octubre los obreros dejaron de percibir las indemnizaciones fijadas por el Ministerio de Trabajo, para lo que se había empleado un crédito de 70 millones de pesetas, que requirió de una ampliación. Los obreros que continuasen en paro, comenzarían a percibir el desempleo con un complemento del 25 por ciento durante seis meses.

    Un buen número de empresas de distintos puntos del país ofrecieron puestos de trabajo, aunque ello suponía la salida de la comarca, incluso de Andalucía de familias enteras. Por su parte, la Diputación Provincial de Madrid se adelantó a destinar doce millones de pesetas como ayuda a dicho colectivo campogibraltareño.

    Para sostener estas ayudas, el Gobierno puso en circulación dos nuevos sellos de correos denominados «Gibraltar», cuyos valores eran de 1,50 y 2 pesetas respectivamente. Hasta el 31 de diciembre, el franqueo de las cartas y tarjetas postales se recargó en 50 céntimos, aunque tarifa sería prorrogada por un año más. La llegada de las fiestas navideñas hizo que el Gobierno español, permitiese excepcionalmente el restablecimiento de las comunicaciones telefónicas con la colonia.

    Pero los obreros querían algo más allá del discurso de los representantes gubernamentales. En la reunión que mantuvieron en Algeciras, el 5 de septiembre, bajo la presidencia del delegado provincial de la Organización Sindical, Cuenca Cervero, solicitaron la creación de puestos de trabajo de carácter fijo en consonancia con las actividades que desarrollaban en Gibraltar. Y que dichos puestos lo fueran preferentemente en la comarca. No eran las únicas reclamaciones, pues la incertidumbre era ahora la nota dominante entre los desempleados, una sensación que también afectaba a los pensionistas que habían dejado de percibir sus prestaciones, y para los que se hacían gestiones diplomáticas.

    No era el mismo ambiente de optimismo de las semanas anteriores y ello quedó de manifiesto en la reunión.  Los trabajadores demandaron la jubilación anticipada a los 55 años y empleo en las empresas acogidas a los planes de desarrollo de la comarca para los mayores de 45. Asimismo, para los que perdieron su comercio en la colonia se exigía la adjudicación de los locales de los edificios en construcción por el Ministerio de la Vivienda. La plataforma reivindicativa incluía la dotación de becas para los hijos de los desempleados afectados.  

    Un manto gris cubrió la vida de Gibraltar, y en la comarca muchos extrabajadores se dispusieron a salir de su tierra para ocupar puestos de trabajo adjudicados en otros lugares.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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