Miércoles, 27 de Octubre de 2021
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Gibraltar, la 'culpa' no la tuvo el vino

  • Antiguo grabado sobre labores en una viña
    Antiguo grabado sobre labores en una viña
    Historia

    El negocio del vino ocupó un lugar destacado en la economía de Gibraltar durante varios siglos. La existencia de importantes viñedos facilitaba un comercio que se valía del tránsito de personas provenientes de diferentes lugares del orbe. A los buenos profesionales se unían los "aprovechados", que florecen en toda actividad y en todo tiempo.

    Viene ello a propósito de un documento que recientemente se ha hecho público por la Real Audiencia y Chancillería de Granada, sobre un pleito de 1544, mantenido con la autoridad municipal por los mesoneros y taberneros. En ese interesante documento (Caja 1824, pieza 20) se contenía una ordenanza del Cabildo donde se ordenaba "que de aquí en adelante que ninguno ni alguna persona, vecino o estante de esta ciudad que tenga viñas suyas en los términos de ella que fuere tabernero, no dé de comer en su casa a persona alguna, sopena de que si lo diera sea penado en pena de seiscientos maravedís por cada vez que lo contrario hiciese (...)". Esta medida se basaba en "evitar los fraudes y engaños y cautelas y precios excesivos". Según el referido pleito, los mesoneros y taberneros, alegaron contra tal medida, pues esa actividad comercial se venía manteniendo desde hacía más de cuarenta años, y, además, "es justo demos de comer en nuestras casas y mesones a los que a ellas vienen, porque para un caballero o mercader es más lícito comer en un mesón, en una cámara apartado, que en un bodegón donde hay bergantes y otra gente mundana".

    Para entender la vida de auténtica novela de ese Gibraltar anterior a la ocupación inglesa, no debe olvidarse que las actuales tierras de la comarca campogibraltareña pertenecían a su término. Y es aquí donde se hallaban las viñas y sus correspondientes bodegas. Concretamente eran las tierras que hoy ocupa la ciudad de San Roque las de mayor riqueza agrícola. El historiador López de Ayala recogía que esos pagos contaban "con buenas aguas, huertas y viñas".

    Hasta que la plaga de la filoxera hiciera presencia la producción tuvo períodos expansivos, con importantes paréntesis como la invasión napoleónica, auténtico desastre para todo el Campo de Gibraltar.

    Desde el siglo XVI existe constancia de viñedos pertenecientes al término gibraltareño: en el pago de Fontétar, Guadiaro -proximidades del cortijo Herradura-, Albalate, vegas del Guadarranque, Botafuego, Guadalquitón, Taraguilla, finca de Cartagena, valle Melero, Mayorga, arroyo de las Colmenas, cortijo Don Carlos, Miraflores, arroyo Los Molinos, La Presa y pasada de Rocha, son algunos de estos lugares de cultivos.

    En el propio Gibraltar existía un conjunto de viñedos en el lugar conocido como los Tarfes. En este punto, según datos existente en el Archivo Histórico Provincial y aportados por Alberto Sanz, el vecino Pedro Sánchez, 1579, hizo reconocimiento en favor del Hospital de Nuestra Señora de los Desamparados "sobre heredad de viña y arboleda con su casa de tejas en los Tarfes, que linda con la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, con huerta de Salvador Gallegos Mora, presbítero, y con el camino que sube a Nuestra Señora de Europa". También, en 1614, Alfonso Martínez de Morales hizo donación al mismo hospital gibraltareño, "sobre una heredad de huerta de árboles frutales y viñas que están dentro de las murallas reales de los Tarfes". 



    CAMPAÑA ACEITES VEGETALES USADOS - ARCGISA
    CAMPAÑA ACEITES VEGETALES USADOS - ARCGISA


    Cuando la filoxera pasó desde Málaga al Campo de Gibraltar, en el año 1878, el insecto no afectó a las huertas del Peñón. La razón era suficientemente poderosa, la salida del pueblo gibraltareño en agosto de 1704, y la transformación de la plaza en fortaleza militar, hizo que los campos dejaran de cultivarse como hasta entonces había ocurrido. La dependencia de productos agrarios del otro lado de la frontera era absoluta.

    La industria vitivinícola había crecido y para las exportaciones el puerto de Puente Mayorga había sustituido al de Gibraltar. Las principales bodegas se situaban en el pago de Fontétar, pero igualmente importante era la que Guillermo Hillson, uno de los fundadores de San Roque, tenía cerca del río Guadarranque.

    El vino tiene su propia historia en la comarca y hasta llegó a enfrentar al estamento militar con el Ayuntamiento de San Roque. En 1830, el propio abastecedor de vino y vinagre se dirigía al Consistorio denunciando el perjuicio que se le causaba por la venta de aquellos productos a un precio inferior por parte de los militares.  

    En tal sentido, se dirigió un escrito al coronel de la Armas del mencionado cuartel de San Roque, manifestándole la intención municipal de abonarle la franquicia que evitase la venta del producto a precio reducido. Los munícipes recordaban que, de conformidad con el reglamento de 1806, debía prohibirse de manera inmediata la actividad de la cantina o economato existente en el acuartelamiento.

    Del mismo modo, y ante la indiferencia del mando militar, el Ayuntamiento volvió a insistir al amparo de una real orden de mayo de 1830, que claramente determinaba, «se quiten y cierren las cantinas o almacenes de comestibles y líquidos existentes en los cuarteles y puntos donde haya cuerpos de tropa, o que existan en ellos guarnición o de tránsito, abonándose por los ayuntamientos la correspondiente franquicia de los derechos municipales».

    Y volviendo a Gibraltar ahí está el testimonio de la revuelta de soldados británicos cuando en duque de Kent mandó cerrar las tabernas. Diez soldados fueron condenados a muerte, y con tanta confusión y ansias de alcohol, se derrumbó la "quinta columna" que el personaje conocido como el Incógnito había concertado para recuperar la plaza. Aunque la «culpa» no la tuvo el vino sino el general Castaños, que, con su tradicional «afecto» hacia los ingleses, desarmó a las fuerzas que avanzaban hacia el Peñón.




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