Jueves, 6 de Mayo de 2021
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Gibraltar quiere que se repare la carretera de La Línea

  • Gibraltar quiere que se repare la carretera de La Línea
    Camino de la frontera. Postal editada en Gibraltar
    Historia

    Como problema que afectaba directamente a la ciudad, Gibraltar solicitaba que se reparase la carretera que desde la vecina La Línea conducía hasta el Peñón.

    En los años de 1885 a 1887 la prensa gibraltareña hizo patente esa petición con singular enfado. Durante varios meses de 1886 los periódicos de la colonia insistieron en la cuestión. El Anunciador, Mons Calpe y El Calpense no regatearon críticas a las autoridades del otro lado de la frontera: «Ni el cambio de gobernadores de la provincia, ni el del municipio en la localidad han sido suficientes para hacer a unos y otros fijar su atención en ese pedazo de carretera que como testimonio de inercia, abandono y despreocupación de las autoridades, forma tan extraordinario contraste con el que unido a él se ve en el más perfecto estado de conservación dentro de la jurisdicción inglesa». A esta denuncia del primero de los diarios, unía la dedicada a la prensa linense por su inacción ante este problema.

    Para colmo, el periódico La Línea Española daba cuenta de un edicto de la alcaldía para la revisión de los carruajes dedicados al servicio público.

    Ese hecho, según sus colegas calpenses, ponía más de relieve la necesidad del arreglo de la vía que utilizaban dichos carruajes. Y sin ahorrase calificativos, resaltaba que «eso de imponer deberes sin conceder derechos, nos parece un principio demasiado absolutista y tiránico». Yendo más allá, acusaba a los medios vecinos de no denunciar el caso públicamente. «Razones de conveniencia propia justificarían su silencio», sentenciaban los calpenses.

    Fue un verano de duras críticas periodísticas. Pero la prensa del otro lado de la frontera también reaccionó. Así, La Línea Española dedicó un editorial en la que se pedía la realización de las obras con la inclusión de algunos pozos y el establecimiento de peones para la conservación del camino. Este cambio de actitud fue celebrado por la totalidad de las publicaciones del Peñón, que, esta vez, no regatearon elogios: «Nos place ver en tan buen terreno colocado al colega, que en eso empieza a dar muestras de cumplir su lema de defensor de los intereses de aquella localidad, y no dejaremos de animarle en su trabajo».





    Sin embargo, los editoriales del periódico linense tampoco tuvieron mucho eco, por lo que tiró de la ironía y el humor para continuar con la campaña: «Según nos aseguran muy en breve llegará a esta villa un célebre ingeniero francés inventor de la dirección aeroestática a fin de establecer una línea aérea de comunicación con la vecina plaza de Gibraltar por medio de globos, para evitar los peligros que han de correr por la carretera los que tengan la desgracia de atravesarla en el próximo invierno».

    Desde el otro lado se continuaba con el combate directo. Intentando tocar todas las fibras de la sociedad local, El Anunciador volvía a la carga:  «¿Quién que pertenezca a la clase media de este vecindario y que en el día festivo se puede permitir el gusto de alquilar un coche y en unión de su prole pasar a dar un paseo de recreo allende la Línea inglesa, piensa estar en lo razonable pidiendo a nuestros vecinos que los libren de un vuelco y de un continuo susto, reparando los muchísimos desperfectos que en el camino hay?».

    Incluso se permitía aportar ideas para solventar el costo de las obras, recordando lo que se recaudaba en la parte española: los impuestos en la aduana por la introducción de artículos de comestibles y otros procedentes de la colonia, las tasas abonadas por los dueños de los carruajes para conservación del camino, los dos reales de vellón por cada carretada de arena extraida, o los cobrados por los empleados de consumo por los artículos de adeudo conducidos desde Gibraltar.

    La libre circulación hacia la zona española hacía que la preocupación por las infraestructuras viarias también se dejase notar en el Peñón. Curiosamente como si la plaza, bajo dominio británico, formase parte de la provincia. De esta manera, en relación al ferrocarril informaba de la reunión que habían mantenido los diputados por Cádiz en el Congreso, nombrando una comisión para plantear ante el ministro de Fomento la construcción de la línea férrea Algeciras a Jerez de la Frontera.

    A este respecto, El Anunciador escribía: «Deseamos que esta vez los diputados por Cádiz hagan algo que tenga más probabilidades de hacer prosperar la obra, de lo que hasta ahora hemos visto»

    ¿Quién lo diría que se trataba de un diario de Gibraltar?




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