Domingo, 3 de Julio de 2022
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Muerte del corregidor del Gibraltar exiliado y ascenso de Varela

  • Muerte del corregidor del Gibraltar exiliado y ascenso de Varela
    Diálogo entre vecinos en una antigua ilustración. FOTO NG
    Historia

    Un caballo dispuesto para el escribano partió camino de la villa de Jimena de la Frontera. Cruzó los campos con premura y alcanzó la vista del castillo para satisfacción del jinete. Aunque preguntó a algunos vecinos, no había duda del lugar donde había de hacerse presente. Su misión no era otra que confirmar el luctuoso suceso y dar testimonio de ello al Cabildo de la que se denominaba ciudad de Gibraltar, formada por los residentes del Peñón que habían salido de la plaza en agosto de 1704.

    Descabalgó a la puerta llevando un portafolios de cuero bajo el brazo, útiles de escritura y el sello correspondiente. Inmediatamente fue acompañado a la habitación donde se encontraba el cadáver.

    Del fallecimiento del corregidor del Campo de Gibraltar y abogado de los Reales Consejos dejó testimonio escrito para el Ayuntamiento, Melchor Lozano de Guzmán, “escribano del Cabildo y Ayuntamiento de la ciudad de Gibraltar, residente en este su Campo”:

    “Hoy día de la fecha, estando en la villa de Ximena, que dista de este Campo cuatro leguas, como a las ocho de la mañana de dicho día, estando en las casas donde había su habitación y morada el señor licenciado don Pedro Rubio y Tabares, corregidor que fue de este dicho Campo, en un cuarto bajo de dichas casas vi al susodicho muerto naturalmente sobre un bufete, amortajado con un hábito de Nuestro Padre San Francisco de Asís, y lo llamé por su nombre diferentes veces y no me respondió, y para que conste doy el presente en el Campo de Gibraltar en cinco días del mes de diciembre de mil setecientos y doce años. Y en fe de ello lo signé y firmé”.

    Tras mostrar el dolor del Ayuntamiento y el suyo propio a los familiares, salió de la estancia. Después de dar un descanso al animal, retornó a su origen para dar traslado inmediato y de manera oficial de la triste noticia.

    Ese mismo día se reunió el Ayuntamiento gibraltareño. Estuvieron presentes el regidor decano Bartolomé Luis Varela, y los regidores Diego Gallego Moriano y Juan de Mesa Trujillo. El escribano Melchor Lozano dio lectura del testimonio redactado de su puño y letra notificando la muerte de Rubio Tabares.





    Como nuevo corregidor fue nombrado Bartolomé Luis Varela “en interín que por su Majestad donde se dé cuenta otra cosa se manda”, pues se consideraba que ese puesto no podía quedar vacante, pues era “preciso para la administración de justicia” y más aún ante “la ocasión de suspensión de armas”. Esta referencia se debía a que en la misma sesión se había conocido una carta del teniente coronel Nicolás Zorrilla dando cuenta de la suspensión de los combates con la corona de Portugal “por tiempo de cuatro meses que comenzaron de noviembre próximo pasado”.

    Portugal se hallaba alineado junto al archiduque Carlos de Austria en la guerra abierta por la sucesión al trono de España, causa por la que Gibraltar había sido ocupado por los ingleses en nombre del referido pretendiente.

    El cargo de corregidor le sería refrendado a Varela por real mandato, siendo su influencia política indiscutible en ese momento, donde el gobierno y la organización vecinal eran de suma importancia.

    Por su parte, Rubio Tabares había presidido la última reunión del Cabildo celebrada el 3 de noviembre de 1712. Fue una sesión donde se acordó la prohibición de salida de trigo por mar “con ningún pretexto”, así como el abono de diferentes gastos como el pago de los piquetes organizados por Navidad del anterior año y cuyo importe ascendió a 507 reales de vellón, según la relación jurada del regidor y diputado de guerra y campo, Diego Gallego Moriano.

    También se concedió licencia al vecino Baltasar Antonio de Guzmán para el asentamiento de colmenas en el lugar conocido como Pícaro. Sesión municipal, en definitiva, que podría calificarse de trámite y desarrollada con normalidad hasta el último de sus puntos.

    Sin embargo, enfermo, el corregidor venía ausentándose del trabajo diario, por lo que en julio de ese año, el regidor Bartolomé Luis Varela fue nombrado teniente corregidor, un escalón que le aproximaba a la titularidad.

    Varela era ya era uno de los políticos de mayor peso entre los antiguos gibraltareños, y su protagonismo se dejaría notar en los siguientes meses.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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