Sábado, 3 de Diciembre de 2022
Twitter
Facebook
Youtube

Ojeda Martín, un político campogibraltareño con visión comarcalista

  • Ojeda Martín en su época de senador (Copia Archivo Municipal)
    Ojeda Martín en su época de senador (Copia Archivo Municipal)
    Historia

    A su propia casa recurrió el pueblo para que interviniese en asuntos que afectaban a la población, y más de una vez desde el balcón se dirigió a quienes se manifestaban en demanda de algún derecho, como cuando se solicitaba la construcción de la carretera a La Línea.

    Luis Ojeda Martín fue un servidor público con una visión avanzada del Campo de Gibraltar en un tiempo donde los localismos predominaban en la vida política.

    Miembro destacado del Partido Republicano fue diputado desde 1893 a 1896 y senador de 1910 a 1911. Su vida política se inició en San Roque, donde nació en 1845, militando en el Partido Progresista y luego en el Republicano. De este municipio fue concejal y alcalde.

    Durante su presencia en las Cortes consiguió que primara el interés público sobre los intereses particulares en relación al Puerto de Algeciras, declarándose obra de Estado, y que dicha obra no se limitase a un proyecto más reducido como se pretendía en principio.

    Asimismo, logró que se sacasen a subasta los tramos segundo y tercero de la carretera de San Roque a Algeciras, y que se practicase el estudio desde San Roque a Guadiaro, trayendo los técnicos desde Málaga al no haberlos en Cádiz.

    En cuanto a la carretera desde Medina Sidonia al Campo de Gibraltar, considerada de enorme interés para la comarca, presentó un proyecto de ley, que tras su aprobación fue incluido en el Plan de Carreteras del Estado.

    Tuvo un especial compromiso con los más desfavorecidos, realizando préstamos a los obreros sin intereses en un intento de acabar con los prestamistas que asfixiaban a la clase trabajadora. En esa línea, dedicó un médico pagado de su peculio para estas familias.





    El salto a la política nacional se produjo tras ser elegido diputado a Cortes. Así en la sesión municipal celebrada el 18 de marzo de 1893 se dio cuenta del escrito de Ojeda en el que comunicaba que había sido proclamado diputado a Cortes por el distrito de Algeciras y, por tanto, se veía obligado a renunciar a su cargo de concejal. El político ofrecía sus servicios “para todo cuanto interese a esta Corporación y al pueblo de San Roque”.

    El Ayuntamiento admitió la dimisión, manifestándole, “a la vez que el sentimiento que la Corporación experimenta, de verse privada de su concurso e iniciativa en las tareas municipales, la satisfacción con que se ve que un individuo de su seno haya sido elevado a formar parte de la representación nacional”.

    Al mismo tiempo acordó, “que una comisión presidida por el señor alcalde y compuesta por los señores don Juan Galiardo, don Roque Linares y don Juan Secano, y a la que pueden incorporarse los señores concejales que gusten, pase al domicilio del señor Ojeda cuando regrese a esta ciudad a felicitarlo y entregarle la contestación antes acordada”.

    Su presencia en el Congreso finalizaría tras la renuncia de los republicanos a presentarse a las elecciones de 1896, al considerar que el Gobierno no respondía a las continuas vejaciones de Estados Unidos en el avivado conflicto de Cuba.

    En un manifiesto, dirigido a Mis queridos correligionarios y a los electores de este distrito, en marzo de dicho año, el diputado sanroqueño, afirmaba: “Ante la inmensa gravedad de los sucesos que todos presenciamos; cuando a la audacia e insultos del Parlamento de Estados Unidos, responde insensatamente nuestro Gobierno, imponiendo al Parlamento español el silencio de la muerte, la Junta Directiva del Partido Republicano Nacional ha acordado por unanimidad, la abstención en la próxima lucha electoral, por conceptuar que el acto ejecutado por el Gobierno, es un atentado contra la dignidad nacional”.

    Ojeda agradecía la propuesta nuevamente para candidato, “ello me resarce de todos los sacrificios hechos; ello me enorgullece, porque viene a ser la sanción de todos mis actos como diputado. Tengo la tranquilidad de conciencia del cumplimiento con mis deberes políticos y de haber velado por los intereses del distrito”.

    Pero la vivencia más triste la constituiría ese año la muerte de sus hijos pequeños Alfonso y Gloria. El entierro de los niños constituyó la demostración más grande de cariño que Ojeda recibiría de toda una comarca.

    Ojeda Martín, el político respetado por los propios adversarios, falleció en la finca La Granja, en el término de Los Barrios, el 6 de octubre de 1923. Sus restos fueron trasladados al cementerio sanroqueño cumpliendo su deseo ser enterrado en su ciudad natal.




    Noticias relacionadas con: Política y Historia

  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas