Lunes, 5 de Diciembre de 2022
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Un parque temático reivindicando la historia de Gibraltar (y II)

  • Mirador de Los Cañones, dibujo inédito de De Mena para el Parque de los Sitios. (Hemeroteca Histórica Francisco María Tubino)
    Mirador de Los Cañones, dibujo inédito de De Mena para el Parque de los Sitios. (Hemeroteca Histórica Francisco María Tubino)
    Historia

    El especial origen de la ciudad de San Roque debía constituir el motor de su desarrollo y el Gobierno tendría que entenderlo, pues era una cuestión de mera justicia. Así lo creía el periodista y poeta José Domingo de Mena, que en 1920 había propuesto el proyecto de construir un espacio orientado hacia la bahía, conteniendo en catorce pasajes -tanto como sitios tuvo Gibraltar- la historia calpense y el origen de su propia ciudad, fundada por los antiguos gibraltareños.

    El 4 de agosto de 1934, fecha conmemorativa de la ocupación británica de Gibraltar, Domingo de Mena impartió una conferencia en el salón de plenos municipal sobre “Lo que es San Roque y lo que puede ser. Hay que exaltar el espíritu de la ciudad”. Allí, con enorme entusiasmo, insistió en el proyecto de los sitios de Gibraltar.   

    Para poder publicar esta conferencia el escritor solicitó un anticipo de 400 pesetas de su sueldo de empleado público, dedicando las posibles ganancias de la venta del libro a las obras de mejora de la plaza Espartero.

    A duras penas, dada la dificultad económica de la época, podía mantener el Gabinete Arqueológico e Iconográfico de Barbésula y Carteia, que había creado y también presidía.

    Tras el paréntesis de la guerra civil, el infatigable poeta continuó con su propuesta. El 19 de noviembre de 1954 apareció en el diario ABC el artículo “Aquí lloré a Gibraltar”, firmado por J. E Casariego, donde se hacía mención expresa del protagonista de la iniciativa: “Es el señor Domingo de Mena un caballero español cuya vida toda está consagrada a una esperanza y a ese recuerdo”.

    La prensa madrileña ya hablaba de un lugar, el mirador de Los Cañones, frente al Peñón, donde se propugnaba erigir catorce altorrelieves, capítulos cruciales de la historia gibraltareña. En la parte alta se levantaría una cruz monumental de cerrajería, de la que penderían cuatro farolas iluminadas de manera permanente.





    El propio escritor había desarrollado varios proyectos alternativos y prácticamente contaba con un diseño del recorrido desde el primero de los sitios en 1309, en tiempos de Fernando IV.

    También había redactado los textos para ser explicados en las visitas, dándoles un tono divulgativo, compresibles para todos los públicos. Unos textos que años más tarde, cuando investigaba pare el libro José Domingo de Mena, periodista tuve la oportunidad de encontrar.

    Pero el poeta no se contentaba con la manifestación artística al aire libre, pues a ello añadía la creación de una cátedra de Historia de Gibraltar, de la que ese parque temático, sin duda, sería la gran lección visible. Adscrita a la cátedra funcionaría una biblioteca-hemeroteca, constituyéndose en un gran centro de investigación calpense. También añadía la puesta en marcha de un museo específico.

    A principios de noviembre de 1954 intervino en la tertulia madrileña León de Oro, donde tras dar lectura a su colección de romances de Gibraltar, expuso la idea por la que llevaba tanto tiempo luchando.

    Tal vez, cuando más cerca estuvo de la realización de su anhelado proyecto, fue al conseguirse que un lector de la edición aérea del diario ABC, que había seguido el ímpetu del escritor sanroqueño y que residía en Tijuana (México) donase 2.000 dólares para un monumento que recogiese el espíritu representado en los postulados de De Mena (Ver en este medio “El León Ibérico o Monumento a Gibraltar, donación anónima de un español residente en México”).                                                           

    La obra fue realizada por el escultor Juan Cristóbal González Quesada. Se trata del popular León Ibérico, en cuya base del pedestal figura un texto del poeta.

    Años más tarde, en 2006, San Roque quiso perpetuar su origen en otro monumento realizado por el desaparecido escultor Manuel Ángel Ortega Alonso. Dicho monumento se halla en la rotonda al final de la Alameda.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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