Jueves, 1 de Octubre de 2020
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Reparto de tierras en la comarca con presencia gibraltareña

  • Terrenos sin construir en el actual Zabal
    Terrenos sin construir en el actual Zabal
    Historia

    La tierra era un medio fundamental en la vida de los pueblos y conseguir una suerte de las misma era un ansiado deseo. En el Campo de Gibraltar concurrían intereses diversos, entre los que figuraban los del vecino Peñón.

    Hacia 1767 en San Roque, según relata José Andrés Gallego, gentes pobres solicitaron del corregidor la dehesa de Guadacorte ante la posibilidad de un reparto de tierras. La respuesta fue negativa, pues la explotación estaba a cargo del Ejército, con cuyo producto compraba y mantenía sementales. Ante el impedimento, se pidieron las tierras del conocido prado de Fontétar, recibiendo la misma contestación: el lugar estaba dedicado a la cría de potros. No se detendrían en su lucha los campesinos, pues buscando una salida eligieron la zona del Sabá (actualmente Zabal, en La Línea) hasta la Loma del Rey, dejando a la derecha el fuerte de Santa Bárbara y subiendo hasta el camino de Estepona. Dos intereses quedarían enfrentados: los de los braceros en busca de tierra y los de los ganaderos, algunos de los cuales formaban parte del Cabildo.

    En la población colindante de Los Barrios los braceros también se movilizaron. Cuarenta y tres de ellos y trece propietarios de yunta de uno o dos arados, se trasladaron hasta San Roque para solicitar del corregidor la distribución de distintas suertes de tierra. Los braceros sanroqueños y algunos propietarios de yuntas harían lo propio el 7 de agosto de 1768. Eran 49 y pronto se les unirían 56 más.

    Pero si ya existían los intereses enfrentados de agricultores y ganaderos -en la nueva centuria-, la política del General Castaños, de favorecer a la guarnición inglesa de Gibraltar, permitiendo que su ganado pastara en San Roque, introdujo un nuevo elemento de discordia. Como ya quedó reflejado en otros artículos, ello motivó un abierto enfrentamiento entre el militar y el Cabildo sanroqueño, que recogió de inmediato las protestas de braceros y ganaderos de la zona.

    Desde 1810 se venía debatiendo en las Cortes gaditanas sobre el destino de las tierras baldías y, en agosto de 1811, la Comisión de Baldíos presentó un proyecto de decreto en tal sentido, lo que provocó una discusión que se dilató hasta después de aprobada la Constitución. El decreto ordenaba la reducción a propiedad particular de todas las tierras baldías, realengas y de propios, a excepción de los ejidos, considerados necesarios para los pueblos. La mitad de las tierras se reservaban a la Corona para hipoteca de la deuda nacional.



    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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    La otra mitad se repartía gratuitamente entre los militares y paisanos, en suertes más proporcionadas a cada capitán, teniente o subteniente, que por su edad avanzada o por quedar inutilizado para el servicio obtuviese el correspondiente retiro, así como a los que no siendo militares hubiesen contribuido a la defensa nacional o luchado en los dominios de América.  En este sentido, el diputado sanroqueño Vicente Terrero destacó como acérrimo defensor de las tierras comunales y municipales, por lo que se opuso sin éxito a los proyectos desamortizadores propios del liberalismo burgués.

    En 1810, el Comandante General del Campo de Gibraltar, Francisco Javier de Abadía, ordenó un reparto de tierras en San Roque, marcándose como objetivo el fomento de la agricultura y la atención a los braceros. El reparto se hizo en suertes de ocho fanegas entre campesinos y pegujaleros, que se dedicaban a las faenas del campo. Las tierras asignadas fueron las del prado de Fontétar, hasta entonces dedicada a la cría de potros, y varias suertes junto al río Guadarranque. En el citado prado se midieron 39 suertes de ocho fanegas y 7 de la misma cabida en la vega del Guadarranque. El comandante revisaría posteriormente la distribución, destinando las 7 de dicha vega para cría de ganado y, a cambio, señaló 12 en la dehesa del Sabá. En total: 108 fanegas divididas en 51 suertes a las que concurrieron 76 braceros y yunteros.

    Durante el Trienio Liberal se llevaron a cabo nuevos repartos. En esta ocasión se distribuyeron 2.382 fanegas entre 140 braceros, divididas en las dehesas o sitios de Costa Levante, Loma del Rey, Vega Gamonal, Los Chaparrales, Fontétar y Sabá. La tensión en las particiones fue en aumento, pues el total de las tierras disponibles se había reducido notablemente. Ello se agravaba debido a que la utilización de pastos alcanzaba a los nuevos ganaderos de Gibraltar, que habían visto en tal medida, una oportunidad de hacer negocio. Poseían concesiones en el Sabá y en la totalidad de los Llanos del Polo, en la barriada de Campamento, y ahora se les permitía que el ganado llegase hasta el arroyo de la Mujer.

    La alianza militar entre el gobierno de España y Gran Bretaña redundó en un premio a los ganaderos de la colonia británica antes que a los campesinos del Campo de Gibraltar. En Gibraltar no sólo se aprovechaban estos terrenos por la lógica cercanía, pesaba también la preservación de San Roque ante las epidemias, y ser un lugar perfectamente abastecido por su relevancia militar.

    El gobierno constitucional del Trienio constituyó una comisión de reparto en enero de 1821. En la comarca se incluyeron los ejidos de las sierras Carbonera y del Arca, así como diferentes baldíos. La demanda en la población fue muy significativa, si bien entre los lotes había uno reservado para «individuos que se han hecho acreedores al Premio Patriótico por haberse inutilizado en la guerra pasada contra Francia». En este caso los solicitantes eran diez, siendo el de mayor graduación el teniente coronel Salvador Linares Butrón. Asimismo, se registraban en distintos grupos un total de 351 peticionarios.   

    Avanzada la historia un grupo reducido de propietarios pudientes se hizo con la titularidad de las tierras. Es el hito que señala que la población trabajadora entrase en un proceso de proletarización. Se diluía la ilusión del pequeño propietario que trabaja su tierra.