Miércoles, 1 de Febrero de 2023
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Un retrato de La Línea a mediados de los cincuenta del siglo XX (I)

  • Una población urbana y netamente obrera

    Imagen antigua de una playa de La Línea. Foto: Archivo del autor
    Imagen antigua de una playa de La Línea. Foto: Archivo del autor
    Historia

    La Línea en los años cincuenta del pasado siglo era una ciudad bulliciosa y en muchos casos complementaria de la vecina Gibraltar. No alcanzaba un siglo de existencia pero había crecido de manera considerable.

    Para situarnos en ese tiempo, nos servimos de un interesante informe de esa época realizado por Encarnación Gil Rodríguez de Rivera, profesora de Geografía en Historia del Centro de Enseñanza Media y Profesional Diego Salinas, de la misma ciudad.

    Un resumen del mismo se incluyó en la Memoria del Curso Escolar de 1954-55, y aunque muchos linenses podrían aportar recuerdos y experiencias de aquel tiempo, lo cierto es que ayuda a ofrecer el retrato de una década en La Línea de la Concepción.

    De entrada, hay que destacar que se trataba de una población eminentemente obrera “supeditada al mayor o menos trabajo existente en la vecina plaza de Gibraltar”. Ello provocaba una fluctuación constante de la misma. El último censo (1954) arrojó un total de 71.510 habitantes (33.384 varones y 38.126 mujeres).

    La sociedad linense era fundamentalmente urbana. Gil Rodríguez destacaba que al no hallarse medios de vida rural “la población, que vive en su mayoría de Gibraltar, se agrupa formando una importante ciudad de trazado moderno y recto, teniendo toda ella en general el mismo aspecto: casa bajas, encaladas, fachadas con dos crujías y construidas en ladrillos y mampostería”.

    La agricultura era nula debido a la falta de terrenos y lo poco aprovechable de sus abundantes arenales. A ello se unía la falta de ríos que favorecieran la fertilización. Consecuentemente la producción agrícola era escasísima, pudiéndose afirmar que las explotaciones sólo producían para el consumo de las familias de los propietarios.



    Iti Cádiz
    Iti Cádiz


    En la misma circunstancia se encontraba la ganadería ante la inexistencia de prados. Careciendo el término municipal de pastos, la ganadería era muy pequeña, siendo utilizada para necesidades de laboreo y tiro de vehículos, y tan sólo una pequeña parte para la producción de leche.

    Según el censo general del año 1950 el número de cabezas de ganado era el siguiente: caballar, 386; mular, 201; asnal, 180¸vacuno, 443, cabrío, 1.225; porcino, 538; lanar, 180, y aves de corral, 5.000. Las últimas se criaban en corrales caseros y eran destinadas al autoconsumo.

    Tampoco la pesca presentaba un panorama positivo. A pesar de que en otro tiempo la actividad era considerable, a partir de las consecuencias de la II Guerra Mundial en la bahía (operaciones militares, labores de carga y descarga en Gibraltar, maniobras), los bancos pesqueros de los alrededores se habían desplazado a otros puntos.

    Por otro lado, la pesca de altura, centrada en el puerto de Algeciras, hacía que la comarca estuviese convenientemente abastecida.

    A pesar de ello, aunque sin ser una forma de vida, una parte exigua de la población (no llegaba al 1 por ciento), se dedicaba a las faenas del mar. Principalmente en las playas de la Atunara hasta la denominada Torre Nueva, y otra más reducida formada por el espigón de San Felipe. En este punto se ubicaba una playa donde varaban las embarcaciones y se construían otras.

    Las especies más habituales obtenidas eran sardina, boquerón, pescadilla, salmonete y almeja. Excepto esta última, el resto no daba más que para consumo en la ciudad.

    Asimismo, durante el verano funcionaba una almadraba, que se situaba en la zona de Levante más próxima a Gibraltar. Las especies obtenidas se destinaban a otras localidades de la provincia.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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