Miércoles, 29 de Junio de 2022
Twitter
Facebook
Youtube

El San Roque de Carlos Castilla del Pino (y III)

  • La República contra la desaparición de la presencia del Ejército

    El San Roque de Carlos Castilla del Pino (y III)
    Fachada principal del cuartel de San Roque. Postal de 1932. FOTO NG
    Historia

    El advenimiento de la II República fue celebrado en San Roque con una manifestación popular. No en vano, la candidatura republicano-socialista se había hecho con la victoria en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, aldabonazo que provocó la caída de la monarquía. Ese sentimiento de euforia estuvo ausente en el hogar de los Castilla del Pino, donde sus miembros eran reconocidos monárquicos.

    Hubo un momento de tensión cuando el coronel del Regimiento Pavía nº 48, de guarnición en la ciudad, Enrique Avilés Melgar mandó formar a la tropa en la Alameda. Los manifestantes exigieron que izara la bandera republicana. Tras titubear algunos minutos, Avilés mando cambiar la enseña que los propios vecinos le habían ofrecido.

    La violencia desatada en algunos puntos del país contra edificios religiosos hizo que un batallón del Pavía fuese enviado a Málaga, tras declarar el Gobierno provisional el estado de guerra. En San Roque, con la colaboración de los concejales republicanos, se prestó especial vigilancia en el exterior de la iglesia Santa María la Coronada y en la propia Casa Consistorial. Con tal motivo, la Alcaldía ordenó que los soldados fuesen obsequiados durante la noche con café y pasteles.

    Las consecuencias en la población de la Ley Azaña, reducción de mandos y de unidades ante un masificado ejército, supuso la desaparición de la guarnición de la localidad, el Regimiento de Infantería Pavía. El Gobierno provisional de la República había previsto fundir en una sola unidad a los regimientos de Extremadura nº 15 y Pavía nº 48.

    Ello suponía un grave perjuicio para una población donde el elemento militar había sido consustancial a la misma, suponiendo un revulsivo para el comercio local. El Ayuntamiento nombró una comisión que se trasladó a Sevilla para tratar el asunto en la Capitanía General de la Región Militar. La comisión estuvo presidida por el abogado Ceferino Maestú, que sería asesinado por los sublevados de julio de 1936.

    La comisión entregó un escrito promovido por el Ayuntamiento y firmado por un buen número de vecinos, donde se afirmaba, que “cuenta San Roque con uno de los mejores cuarteles de la región y no creemos incurrir en hipérbole, si ampliamos este juicio al resto de la Nación, pues ello, no sólo consta a V.E sino también al propio ministerio del ramo”.





    Y esta exposición resaltaba, “la buena disposición que ha demostrado este Ayuntamiento y la ciudad para facilitar cuanto se ha reclamado para la mejor instalación de las fuerzas del Ejército (terrenos para edificación del actual cuartel, campo de maniobras, campo de tiro, salas en el Hospital, exención de arbitrios)”. Todo ello, continuaba “por su amor al Ejército, por el origen singular de esta ciudad, que con ocasión de la pérdida de Gibraltar en 1704, abandonando nuestros antepasados aquellas plaza por no soportar el yugo extranjero, perdiendo con el éxodo todos sus intereses”.

    Las gestiones dieron sus frutos, siendo destacado un batallón del Regimiento de Extremadura 15, establecido en Algeciras. Sin embargo, los efectivos serían muy exiguos, y en febrero de 1936, el Ayuntamiento acordó dirigir otra petición a los poderes públicos para que destinara a la ciudad una nueva fuerza. El Ministerio de la Guerra comunicó en mayo el reintegro de la guarnición, pero cuando la guerra civil estaba en puertas, no se había ejecutado la orden.

    Volviendo a las misiones encomendadas a esta guarnición en momentos de crisis durante la etapa republicana, con motivo del fallido intento de golpe de Estado del general Sanjurjo, el 10 de agosto de 1932, un batallón fue enviado a Sevilla y otro a Cádiz.

    Y nuevamente, en 1934, al producirse el movimiento revolucionario en Asturias, el regimiento dedicó todos sus efectivos a la vigilancia de la ciudad, así como de puentes,

    carreteras, centros telegráficos y telefónicos y líneas de ferrocarril hasta la total finalización de los combates en el norte. En 1935 tomó el nombre de Regimiento de Pavía nº15. En abril de 1936 pasaría a denominarse Pavía nº7.

    Sobre ese escenario se movería el niño Carlos Castilla del Pino y tendría lugar su experiencia vital en un momento histórico de enorme trascendencia. Ello ocupará el segundo apartado de este homenaje en el centenario de su nacimiento.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas