Domingo, 16 de Mayo de 2021
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San Roque proclama la República dentro del júbilo popular

  • Júbilo al producirse el cambio de régimen (Archivo del autor)
    Júbilo al producirse el cambio de régimen (Archivo del autor)
    Historia

    A las nueve de la noche del día 11 de abril de 1931, vísperas de las elecciones municipales, la candidatura de republicanos y socialistas cerraba su campaña en un mitin en el Salón Alameda. El candidato, y prestigioso maestro, Gabriel Arenas hizo el último llamamiento a los electores, haciendo circular una octavilla con el siguiente texto: “Mañana es el día de la lucha. Es el día de la victoria de la democracia y la libertad. Mañana por la tarde habrá triunfado la candidatura republicana y con ella nuestro ideal”.

    Las candidaturas republicanas vencieron en la mayoría de las capitales (41 de 50) aunque el voto monárquico fue superior a nivel global. El conde de Romanones negoció con el Comité Revolucionario la renuncia del rey, que no tardaría en poner rumbo al exilio. El mencionado comité se transformaría en el Gobierno Provisional de la República, proclamada el día 14.

    San Roque había sido una de las siete localidades de la provincia de Cádiz donde habían triunfado las candidaturas republicanas -en la capital habían vencido los monárquicos-, aunque la participación fue muy baja. El elemento obrero, concentrado en torno al anarcosindicalismo, se había retraído una vez más a la hora de ejercer el voto.

    A la no participación de la mayoría del elemento obrero en los comicios, tal como había propugnado la CNT, el sindicado que aglutinaba al mayor número de trabajadores del municipio, se unía, en el caso sanroqueño, el hecho de que la dispersión de la población en núcleos distanciados del casco de la ciudad, obligaba a un desplazamiento que dificultaba la participación.

    La candidatura republicana había vencido en todos los distritos y había logrado que la totalidad de sus candidatos saliesen elegidos.

    Por su parte, la lista rival conformada por monárquicos e independientes consiguió seis representaciones. Quedó fuera el líder del centro-derecha Francisco Viñas Vinuesa, quien comenzaría su recorrido para llegar a la Alcaldía a través del Partido Radical Republicano.





    Esa misma noche una gran manifestación recorrió la población, dirigiéndose a la  Casa Consistorial, en cuyo balcón fue izada la bandera tricolor. El líder de los republicanos sanroqueños, Gabriel Arenas, saludó a los congregados en la Plaza de Armas –denominada oficialmente del General Weyler– y dio vivas a la República. Hubo un momento de tensión cuando el coronel del Regimiento Pavía nº 48, Enrique Avilés Melgar, mandó formar a la tropa en la Alameda. Los manifestantes exigieron que izara la bandera republicana. Tras titubear algunos minutos, Avilés optó por cambiar la enseña, que los propios vecinos le habían ofrecido.

    El nuevo Ayuntamiento se constituyó al día siguiente, a la una de la tarde. Poco antes, la candidatura republicano-socialista había marchado en manifestación para tomar posesión de sus cargos. Muchos vecinos se unieron a la muestra de júbilo, que estuvo acompañada por la banda de música del Regimiento Pavía. El guarda de la Alameda Fernando Garrafuya se situó en cabeza con una bandera tricolor, uniéndosele Carmen Bru Casado, con la que ella misma había confeccionado y guardaba desde hacía varios años. Bru era una comprometida luchadora por la clase trabajadora y reconocida feminista.

    Finalizada la manifestación, una vez en el salón de actos municipal, Gabriel Arenas ocupó el sillón presidencial. A continuación, ante las personas que se aglomeraban en la estancia, el abogado y militante republicano Ceferino Maestú Novoa, se dirigió a los nuevos concejales, afirmando que al constituirse en depositarios de la administración municipal, habrían de responder ante el pueblo de su gestión. Al mismo tiempo, les exhortó para que hiciesen el mejor uso del mandato popular recibido.

    Después se llevó a cabo la elección de alcalde, siendo elegido Gabriel Arenas, tal como había previsto la candidatura triunfadora. Los tenientes de alcalde fueron elegidos por el siguiente orden: Antonio Galiardo Linares, José Valenzuela Cubillo, Pascual Molina Benavente y Fernando Chozas Ávila. Tras la elección, el alcalde, acompañado del secretario municipal Emilio Cano Linares, salió al balcón de la Casa Consistorial, desde donde éste anunció la elección de Arenas a los numerosos vecinos que esperaban en la plaza. El propio secretario finalizó la presentación con un viva a la República.

    El nuevo alcalde se ofreció al pueblo sanroqueño, manifestando que pondría toda su buena voluntad tanto al servicio de los intereses generales del municipio “como los de la nación y la República”, a la que vitoreó entre el entusiasmo de los vecinos. La misma acogida tuvo la lectura de telegramas enviados por el Gobierno Provisional.

    Comenzaba una etapa histórica nueva que habría de deparar acontecimientos inesperados de muy diversa índole, hasta desembocar en el peor drama de la historia española. Pero el momento iniciado era el de la ilusión y el del compromiso.




  • Cáritas diocesana Cádiz
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