Martes, 28 de Noviembre de 2023
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Sesenta años del rodaje de 'El precio de la muerte', de Carol Reed

  • En la comarca y Gibraltar

    Fuente artificial y hotel simulado en la Plaza de Andalucía (Copia Archivo Municipal)
    Fuente artificial y hotel simulado en la Plaza de Andalucía (Copia Archivo Municipal)
    Historia

    El rodaje en el verano de 1962 de la película El precio de la muerte vino a romper la monotonía del Campo de Gibraltar -hubo localizaciones en Gibraltar, Algeciras y la Línea-, pero, especialmente, fue la ciudad de San Roque, convertida en plató cinematográfico, donde se centró la mayor parte del rodaje. De este acontecimiento se cumplirá próximamente sesenta años.

    Se trató de una obra dirigida por el prestigioso realizador Carol Reed (El tercer hombre, Larga es la moche o El tormento y el éxtasis), contando con Lauren Harvey (Rex Black), Lee Remick (Stella Black) y Alan Bates (Stephen Maddox) como principales intérpretes.

    En principio iba a llamarse La balada del fugitivo y finalmente se le impuso El precio de la muerte. La producción fue filmada en tecnicolor y panavisión. El escenario escogido fue Andalucía -Málaga y provincia y Campo de Gibraltar-, donde tiene su desarrollo la historia. Los interiores fueron rodados en Irlanda en los Estudios Ardmore.

    Fue producida por Columbia Pictures, con Jhon Sloan como productor asociado y se basaba en una novela de Shelley Smith en torno a una excitante y dura aventura de un fraude en el mundo de los seguros.

    Lee Remick, la inolvidable protagonista de Días de vino y rosa, rodada un año antes, aparece en la película como la esposa amante que encumbre y ayuda a Harvey en su fraudulento plan.

    Para San Roque, donde ni el turismo ni la industria habían hecho presencia, fueron días extraordinarios, y una oportunidad para ganarse unas pesetas como extras.





    A Curranco le alquilaron los burros que utilizaba para la venta de agua de la Fuente María España, y varias vecinas bajaban a lavar hasta la fuente postiza que se había construido en el centro de la Plaza de Andalucía, entonces del general Franco y travestida en mercado público.

    Entre esos extras figuró el joven Carlos Blanco “casándose” con la que había de ser luego su esposa en la vida real, Isabela López. Esa toma tuvo lugar en una iglesia de la Costa del Sol, pues, según se comentó, no se autorizó a llevarla a cabo en la sanroqueña de Santa María la Coronada.

    El edificio nuevo de la Caja de Ahorros de Jerez fue adornado profusamente de plantas y hasta de dispusieron árboles a la entrada de la calle San Felipe. El bar Torres también tuvo su sitio, como también la casa donde residía la familia Castilla del Pino: el edificio se convirtió en el Hotel Andalucía.

    Hasta el rodaje se acercaba gente de localidades vecinas a la espera de conseguir un “papelito” de figurante. Convertidos en espectadores, los vecinos se concentraban detrás de una línea formada por la Policía Armada, llegada de La Línea.

    Los vecinos se familiarizaron con el equipo artístico, que resultó simpático en todo momento. Alan Bates cuando salía de la pensión Morata, en la calle San Felipe, solía obsequiar a los niños que allí jugaban con chocolatinas. Preguntaba a los pequeños por su nombre y cuando respondió el menor Esteban Gallego -y futuro cineasta- el actor le dijo que era el mismo que el de su personaje en la cinta, Stephen.

    Francisco Enrique Cano lograba entrevistar Carol Reed y a algunos intérpretes, y los fotógrafos locales Ramón Vila y Alfonso Pardo dejaban testimonio de aquellos días de cine, en los que más de un joven se enamoró de la rubia americana Lee Remick.

    Tal vez no fuese una de las mejores películas del reconocido director sir Carol Reed, pero, sin duda, fue la más extraordinaria para San Roque.