Jueves, 21 de Febrero de 2019

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    Nueva campaña de presión

    La presencia de barcos rusos en Ceuta inquieta a los militares británicos

  • El crucero ruso 'Mariscal Ustinov', en una foto de archivo
    Noticias Gibraltar

    Como ya hicieran en 2016, cuando lograron que el Gobierno de Rajoy cediera, medios cercanos a los militares británicos, especialmente de Gibraltar, y asociaciones conservadoras anglosajonas como “The Heritage Foundation” han iniciado una nueva campaña de presión por la presencia de tres buques rusos en Ceuta para avituallamiento.

     

    Por ejemplo, el analista británico Nile Gardiner (exayudante de Margaret Thatcher) dice en un tuiter que es una “impresionante traición a la OTAN por parte del gobierno español”; o Luke Coffey, asesor de “The Heritage Foundation” y el primer no británico que fue nombrado por Cameron asesor ministerial en su gabinete, comenta la reunión Macron y Trump y avisa que “hoy España acoge a la armada rusa en sus puertos”.

     

    Esta reacción fuertemente crítica, que se ha trasladado también a los medios informativos, es similar a la que hace dos años impidió que los buques rusos se avituallaran de provisiones y combustibles en Ceuta, como era habitual desde hacía tiempo, en perjuicio de la economía local ceutí y en menoscabo de la capacidad soberana de decisión del estado español, sobre la que ni el tratado de la OTAN ni otros acuerdos internacionales imponían limitación o sanción alguna, como queda demostrado por el regreso a la misma actividad, antes suspendida.

     

    La sobrerreacción de medios cercanos a los militares británicos esconde una antigua pugna por el control del Estrecho, de forma que éste no quede exclusivamente en manos españolas y marroquíes, sino con la participación forzada del Reino Unido a través de Gibraltar y en la que participan activamente militares estadounidenses, como lo demuestran la presencia de su personal en instalaciones del Peñón, el almacenamiento y suministro de armas a sus buques desde los polvorines gibraltareños o las paradas de barcos estadounidenses sin previo aviso.

     

    Destaca también que, desde esos mismos medios, se insista en la “traición” a la OTAN que supone la presencia de un crucero, un remolcador y un buque-tanque ruso en Ceuta durante unos días, cuando en la década de los 70 y 80, en plena Guerra Fría, era habitual la presencia de buques mercantes y científicos soviéticos en el puerto de Gibraltar.