Jueves, 25 de Abril de 2019
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Cumbre de trámite en Europa para sancionar un Brexit que todavía tiene que aprobar el Parlamento británico

  • Londres ya prepara un Plan B

    Theresa May y Donald Tusk en la cumbre del Brexit
    Theresa May y Donald Tusk, en la cumbre del Brexit
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    La cumbre europea ha despachado en 38 minutos el acuerdo de salida del Reino Unido y sus territorios representados –entre ellos Gibraltar--, aunque todavía le queda el siguiente y principal obstáculo: la aprobación del Parlamento británico el próximo 12 de diciembre. En busca de esa aprobación, la primera ministro británica ha hecho pública una carta en la que apela a la “reconciliación nacional”, pero sus ministros también preparan un Plan B por si la aprobación no llega al final.

     

    Concluido el trámite de la aprobación de hoy --y el verdadero escollo de los últimos días en que acabó convertida la interpretación del asunto Gibraltar—los dirigentes comunitarios han hecho sus valoraciones, que pueden resumirse en que nadie está en contra de un acuerdo que tampoco gusta a nadie.

     

    El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, considera el pacto como el “el mejor posible” pero a la vez califica la jornada de hoy como “un día triste, una tragedia”. Barnier, el negociador jefe comunitario, se excusaba con un “hemos trabajado y negociado con el Reino Unido, nunca contra Reino Unido”. Merkel, canciller alemana, reconocía una "mezcla de sensaciones (...) en un día histórico". Macron, el presidente francés, más optimista, hablaba de “un buen acuerdo” y de una relación británico-comunitaria que “podrá evolucionar”. El holandés Rutte afirmaba que “nadie gana, todos perdemos porque Reino Unido se va”. Y el presidente español Sánchez, finalmente, indicaba que “el mejor acuerdo posible hubiera sido que no hubiera habido Brexit, pero eso no depende de Europa”.

     

    Por su parte, la primera ministro británica Theresa May, quien se incorporó al encuentro de Bruselas una vez que los jefes de gobierno y estado comunitarios habían aprobado ya el acuerdo de retirada del Reino Unido, ha hecho un llamamiento en forma de carta abierta a la ciudadanía en el que reclama "un período de renovación y reconciliación nacional".

     



    "El país –escribe May-- debe seguir adelante con el Brexit ahora para que los ministros puedan centrarse en los asuntos que más afectan a la vida diaria de la gente, como la sanidad pública, la construcción de viviendas y la solución de las injusticias". Asegura May que el Reino Unido tendrá “un futuro brillante” fuera de la Unión.

     

    Sin embargo, la carta, el acuerdo y la gestión de May ya han sido criticados por varias personalidades políticas británicas. La ministra principal de Escocia, Sturgeon, por ejemplo, afirma que “nada de lo que se dice en esta desesperada carta es cierto” y apela a que el Parlamento rechace el acuerdo. El exministro del Brexit David Davis considera que el acuerdo tiene “cero posibilidades” en el Parlamento. Algo que también sospecha el exprimer ministro Tony Blair.

     

    Los unionistas norirlandenses, aliados en el Gobierno de Londres, y los laboristas, principal partido de la oposición, ya han anunciado su voto en contra, a los que habría que sumar los entre ochenta y cien disidentes del propio partido conservador de la primera ministro británica y otras formaciones políticas menores, todos ellos descontentos, aunque por distintas razones, con el acuerdo que hoy ha sancionado Bruselas.

     

    El pleno del Parlamento británico para aprobar, o no, el acuerdo de retirada del Reino Unido será el próximo 12 de diciembre. Ante la incertidumbre sobre su resultado final, los ministros británicos ya preparan un Plan B basado en el caso de Noruega, una relación excepcional de un país que participa en el Espacio Económico Europeo y en muchos de los programas europeos pero que no es un estado miembro de la Unión Europea. 

     

     


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