Miércoles, 29 de Junio de 2022
Twitter
Facebook
Youtube

Antonio Peralta El Kuko: “La guitarra es la marginada del flamenco”

  • Un artista con profundas raíces

    El Kuko durante una de sus actuaciones
    El Kuko durante una de sus actuaciones
    Noticias

    Antonio Jesús Peralta Flores El Kuko reivindica la guitarra en el marco del flamenco con una reflexión: “La mayoría de las veces la guitarra es la marginada del flamenco. Somos los que debemos estar pendientes del cante, del baile y todo pasa por nosotros”. Y añade: “porque hay que cubrir tanto al cante como al baile, y en cada segundo estamos presentes, y muchas veces ignorados”. Respecto del público, apunta que, a veces, “cuando termina un tercio del cante empieza a aplaudir al cantaor, ignorando al guitarrista, que continúa haciendo una falseta que en muy pocos momentos ha sido escuchada”.

    La casa familiar fue su mejor entorno flamenco: cante, toque y baile. “No es como ahora que para echar un ratito hay que convocar a la gente”, afirma, quien estaba llamado a ser guitarrista. Con tan sólo cuatro años trataba de llegar hasta el ropero donde su abuelo, el tocaor Frasco, guardaba sus dos guitarras. Desde esa altura cayó y con él los instrumentos. Ni él sufrió daño ni tampoco las herramientas de trabajo del recordado Francisco Flores Moreno. Aquello fue un toque de atención para su padre que no tardó en comprarle una guitarra. Luego sería su abuelo quien sentenciaría -a los seis años del pequeño-: “Esta guitarra para mi Antoñito, que sé que va a ser guitarrista”.

    Una guitarra con más de noventa años, guardada como un legado de extraordinario valor. Prueba del destino cumplido por quien ha acompañado a grandes como Remedios Amaya, Juan Villar, Paco Toronjo, Chano Lobato, Canela de San Roque, Juan Delgado o Arcángel. Lista interminable de artistas -donde no ha faltado el acompañamiento al baile- de muchos años de carrera artística. Y con ello sus giras en un buen número de países -Polonia, Holanda, Bélgica, Inglaterra Irlanda, Bélgica, Argelia, Marruecos, Omán o Dubái-. Tampoco le han faltado grabaciones, actuaciones en grandes compañías de baile y en las peñas más punteras.

    En la actualidad se reconoce más selectivo, y aunque continúa en la academia de baile de Vanessa Orrán -veinte años lleva-, cuando más disfruta “es acompañando a mi hermano Manuel Peralta, al que admiro al mismo nivel que lo quiero”.





    Aunque se siente a gusto con los cantes de compás, Peralta siente una identificación especial con la soleá. Y al plantear al artista un guitarrista de su predilección, no lo duda un momento: “hay uno que está por encima de los demás, con todos mis respetos, el maestro eterno Paco de Lucía”.

    Sin embargo, como gran conocedor del toque a todos los niveles, El Kuko se refiere a los grandes concertistas de solos de guitarra, a los de acompañamiento en el cante y a los del baile.  En su generosidad hace un esfuerzo por recordar los de ayer, los de hoy y los más próximos. Una lista de grandes profesionales a los que hace su especial homenaje. Sobre ello concluye que “hay que beber de todos los grandes y luego ser capaz de sacar tus propias conclusiones, tu propia personalidad artística”.

    Con todo, El Kuko siempre tiene presente a su abuelo y su tío Manuel Flores Jiménez El Moreno, que falleciendo ambos siendo él pequeño, le privó de una enseñanza que añora. Con enorme emoción recuerda a estos referentes artísticos y vitales, como lo es también su madre, la cantaora Dolores Flores. “Veo a mi abuelo sentado en una silla, con ese toque gitano transmitido en cada nota, y yo al lado de rodillas, hipnotizado, disfrutando de la magia de sus manos y, sobre todo de su alma”.

    Comenzó siendo autodidacta, “aprendiendo en los festivales y juergas flamencas. Y luego tomó clases de Joaquín el Canastero y el gran Quino Román”. Con diez años tocaba por bulería, gracias al compás que le hacía su abuela Manuela, “que bailaba que quitaba el sentío”.

    Actuaciones en el colegio, acompañando a su compañero Lalo Macías, cantaor y guitarrista, y ya con trece años haciéndose primer guitarra del grupo de Chari Expresati. Con quince ya tocaba en la academia de baile jerezana de José Parra. Intenso trabajo, acompañado siempre del aprendizaje con buenos maestros, también de la comarca como Salvador Andrades y Andrés Rodríguez. Pasión flamenca concentrada en la algecireña calle Sevilla, que el artista recuerda de manera muy especial. Una intensa trayectoria fundada en profundas raíces que le lleva a mantener un lema personal: “No hago flamenco, soy flamenco”.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas