Miércoles, 23 de Junio de 2021
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Delincuentes matan al gibraltareño Francisco Francia

  • Agentes de la Guardia Civil en la comarca. Segunda mitad del siglo XIX (G.W. Wilson)
    Agentes de la Guardia Civil en la comarca. Segunda mitad del siglo XIX (G.W. Wilson)
    Historia

    “Abrumado de sentimiento participo a ustedes un escandaloso asesinato perpetrado en la persona del apreciable joven don Francisco Francia”. Así comenzaba la información facilitada por el corresponsal en Gibraltar del periódico El Clamor Público, publicación madrileña del Partido Liberal. Apareció la noticia el 18 de febrero de 1851 y daba cuenta del suceso acaecido el día 9 “a una legua de San Roque”.

    El hecho se produjo mientras que el joven cazaba junto a varios amigos en la zona de Soto Gordo, según la crónica periodística. En ese punto fueron sorprendidos por una partida de delincuentes, “quienes valiéndose del\a superioridad numérica quisieron rendir a los cazadores por la fuerza de las armas”, según relataba el citado diario.

    Los cazadores hicieron frente con sus escopetas a los atacantes y en el intercambio de disparos el joven Francisco recibió un tiro mortal en la cabeza. La familia Francia era muy conocida no sólo en Gibraltar sino en San Roque y Campamento, donde contaba con propiedades.

    El informador se permitía hacer una crítica a las autoridades por la falta de seguridad: “cuando tanto cuesta a la Nación esa lujosa ostentación de seguridad pública”. Añadía el corresponsal que si tanto costaba el mantenimiento de las fuerzas policiales, debían ocuparse de manera especial en los campos de San Roque, “en batir y limpiar el término”.

    Sin embargo, parecía que lo que realmente preocupaba al corresponsal, tal vez haciéndose eco de la inquietud existente en Gibraltar, era que las víctimas fuesen de dicha plaza. De esta forma, incidía en la vigilancia del lugar donde había tenido lugar el suceso “por ser muy pasajero y diariamente concurrido por muchos ingleses y señoras”.

    Probablemente la misma banda actuante sería la que unos días después, el 12, volvió a asaltar a otro grupo de cazadores. En esta ocasión ocurrió en los montes de la Almoraima, en el término de Castellar de la Frontera.

    Un joven inglés llegó a San Roque para informar de que estando de caza con otros cuatro compañeros fueron atacados por cinco hombres armados. Como consecuencia de la refriega resultaron heridos un cazador y uno de los malhechores.





    Inmediatamente se organizó en la ciudad una fuerza armada a caballo. Partiendo en tres direcciones contaba con el alcalde, el primer teniente de alcalde y el juez de primera instancia respectivamente. Junto a esta fuerza marchaba también un médico. Al llegar al sitio comprobaron que se hallaba el inglés herido, aunque de carácter leve.

    Por su parte, el delincuente también herido fue encontrado por la Guardia Civil. Había recibido un impacto de bala en una pierna cuando se produjo el ataque. Se trataba de Francisco González Barranco, alias Cabana.

    Por su parte, la familia Francia volvió a ser víctima de otro hecho delictivo. Ocurriría muchos años más tarde, en enero de 1907, y, en esta ocasión no tuvo mayor trascendencia, pues se trató de un intento de robo en la casa de la barriada de Campamento.

    La Guardia Civil se encargó de frustrar ese conato contra la propiedad. Y de ello se encuentra noticia en las Actas Capitulares del día 25 de enero, donde se informaba que el propio alcalde había visitado a los guardias civiles “que llevaron a cabo la sorpresa y detención de los bandidos, elogiándoles entusiásticamente su valor y abnegación”.

    El cabo-comandante del puesto de San Roque, José Salvo Viera, informó al alcalde que continuaban las pesquisas para la detención de los implicados que aún no había sido detenido.

    El concejal Rodríguez López propuso, y por unanimidad se acordó, que constase en acta la satisfacción del Ayuntamiento y de los vecinos de San Roque por el servicio realizado y que de ello se diese cuenta al gobernador civil.

    Asimismo, se añadió que estando próximo el ascenso a sargento de José Salvo “se solicite para el mismo el uso de la espada en lugar del sable, y que de serle concedida dicha distinción se le regale aquella por el Ayuntamiento en nombre de este vecindario”.




  • Cáritas diocesana Cádiz
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