Miércoles, 30 de Septiembre de 2020
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La pandemia de “gripe española” en el Campo de Gibraltar (y II)

  • La prensa internacional informó de la pandemia de “gripe española”  en sus respectivos países
    La prensa internacional informó de la pandemia de “gripe española” en sus respectivos países
    Historia

    En enero de 1919 la pandemia provocada por el virus Influenza A, la conocida como gripe española, se alejaba de la comarca. Ya, a finales de noviembre de 1918, el corresponsal en Tarifa del periódico algecireño El Lábaro Hispano, Ildefonso Iglesias, daba cuenta de la disminución en la ciudad de los efectos de la epidemia “que tantas víctimas ha ocasionado, dejando en los hogares llanto, luto y desolación”. El corresponsal lamentaba la estela de hambre y muerte que acompañaría la finalización de la gripe. Para ello llamaba a la caridad con los afectados.

    La enfermedad parecía resistirse y todavía daba sus últimos coletazos. En vísperas de Reyes de 1919 se informaba de los datos de poblaciones cercanas a la comarca en un solo día --todavía ni Jimena ni Castellar estaban incluidas en la misma--, anunciándose lo siguiente: Campo de Jimena, afectados 237, defunciones 4; Tesorillo y periferia, 893, defunciones 3; Castellar, 62, defunciones 2; Casares, afectados 46 y Manilva, 53. Estas últimas localidades sin fallecimientos en esa jornada. En realidad se estaba viviendo la tercera de las oleadas de la pandemia.

    Sobre la incidencia en Jimena guardo el recuerdo del sacerdote, investigador y amigo inolvidable Martín Bueno Lozano, nacido en mayo de 1918, cuyos padres murieron a causa de la gripe.

    De otro lado, la prensa comarcal se hizo eco del trabajo desplegado por el diputado a Cortes por el distrito de Jimena, Tarifa, Vejer y Medina Sidonia, Serafín Romeu Fagés, que no sólo contrató directamente a médicos para que asistieran a su jurisdicción, sino que además había proporcionado un donativo en metálico a la primera localidad, donde la enfermedad había hecho verdaderos estragos. El donativo se había efectuado a través del jefe del Partido Liberal en Jimena, Luis Medina Tovar, al que pertenecía Romeu.

    No tuvo el mismo reconocimiento el diputado conservador algecireño José Luis de Torres. Pasada la crisis epidémica, a mediados de enero de 1919, llegó a Algeciras, recibiendo la crítica de El Lábaro Hispano: “el señor Torres prefiere llegar a las ciudades de su feudo cuando reina en ellas la más sana alegría y el más sano olvido”.



    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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    En un tono muy duro, el semanario de Algeciras, censuró la falta de implicación del representante político de la comarca: “Este pueblo, señor Torres, tan noble como honrado, --y al igual que este pueblo los de La Línea, Ceuta, San Roque y Los Barrios-- ha pasado por la mayor de las calamidades, --y no queremos decir por el mayor de los crímenes--, y por el hambre mayor, mientras los protegidos acaparadores se ponían las botas”.  Destacaba que la epidemia había provocado una enorme tragedia en el distrito de su competencia “llevándose infinitas vidas y dejando en la miseria y en la desesperación a innumerables familias”. 

    Y por ello denunciaba la falta de acción de su señoría, ausente de la comarca y “sin llevar consuelo a tantos necesitados”. Como ejemplo de todo lo contrario el periódico citaba al mencionado Romeu Fagés, para el que los pueblos a los que representaba en el Congreso habían pedido la concesión del título de marqués de Vejer, como posteriormente sería reconocido por el rey Alfonso XIII.

    El semanario algecireño, donde se forjaría como periodista el futuro andalucista histórico Fermín Requena, dejaba claro que no se hallaba adscrito a partido alguno, ni pretendía cambiar al diputado en cuestión: “sólo tratamos de defender los intereses del pueblo, y por ello hablamos como hablamos y procedemos en la forma que procedemos”. Y añadía: “lo que queremos, es que, el representante del distrito, sea el que sea, defienda con tesón y valentía los sagrados intereses del mismo, sacrificando, si es preciso, los intereses particulares de casas importantes y de bancarias entidades”.  

    Por su parte, en San Roque, cuando la epidemia había sido superada, el Ayuntamiento en sesión celebrada el 10 de enero de 1919, se conoció el escrito de Antonio Andrés, médico destinado en el poblado de San Martín del Tesorillo, en el municipio de Jimena, y que a petición del Consistorio sanroqueño se había hecho cargo de la enfermería de Guadiaro --en el municipio de San Roque--, y dada la cercanía de ambas poblaciones. El galeno dejaba a la elección municipal el pago de los honorarios que estimase oportuno por su atención a los enfermos de Guadiaro y San Enrique.

    El Cabildo hizo constar la profunda gratitud, “por los relevantes servicios” prestados y acordó abonar la suma de 125 pesetas, que los mismos munícipes reconocían como “modesta”, lamentando que los escasos medios económicos del municipio, no permitiese que fuese más elevada. 

    Del mismo modo, se hizo patente las pruebas de gratitud a los tres médicos de la ciudad, Juan de Mena, Augusto Alcaide y José Ortega, “que durante la pasada epidemia no dejaron ni un solo día de atender al abrumador número de enfermos existentes, sin que hayan sido premiados de ninguna forma los servicios extraordinarios prestados por todos y cada uno de ellos”. El acuerdo recogía también que cuando la situación económica lo permitiese, serían remunerados por dicho trabajo. Entre las víctimas mortales producidas en el municipio se hallaban las respectivas esposas de los concejales Gabriel Arenas y Antonio Delgado. La tristeza se hizo patente en todo el Campo de Gibraltar, que ya deseaba pasar página del drama vivido en miles de hogares. 




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