Domingo, 1 de Agosto de 2021
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Algo se muere en el alma

  • Imagen de Patricio González
    Por Patricio González
    Político y escritor. Alcalde de Algeciras tres legislaturas. Ingeniero técnico naval
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    Que verdad que es esta sevillana que termina diciendo “cuando un amigo se va”.  Se nos ha ido Pepe Gutiérrez, funcionario ejemplar de la Delegación de Feria y Fiestas de Algeciras pero, sobre todo, amigo de sus amigos, entre los que siempre me he encontrado yo. Se ha ido, además, como él quería, sin hacer ruido, un infarto fulminante se lo llevó, cuando ya había cumplido su jornada de trabajo.

    En el tanatorio, su cuñado Ismael me decía que estará riéndose de todos nosotros desde allá arriba y diciendo “me he ido como me ha dado la gana y sin molestar”.

    Magnífico decorador de ferias y veladas, Pepe era, ante todo, una buena persona con una sonrisa siempre en sus labios y un chiste para cuando uno estaba mal. Con su inseparable Paco Gutiérrez y sus amigos incondicionales, teníamos nuestras comidas de reírnos, muchas de ellas en la Peña San Isidro y otras nos buscábamos nuestros “bujíos” para echar un rato agradable. A pesar de que la vida ya le había dado un golpe duro, Pepe siguió, siempre, con Paco Gutiérrez y sus amigos.





    A veces, en momentos como este, pienso que no hay derecho a esto y se te hace un nudo tremendo en la garganta. El 18 de este mes harán veinticinco años que vivo de auténtica propina después de aquella tremenda operación de corazón en Córdoba. Después, otras veintiuna y sigo aquí diciendo siempre que no tengo derecho a quejarme y dando gracias a Dios. 

    Pero hoy sí me quejo amargamente a Dios por la muerte de Pepe. Ya sé que el cura Pedro (otro amigo del grupo) tendrá palabras que reconfortarán, pero hoy, Pedro, permíteme que esté enfadado, muy triste y llorando sin encontrar una explicación.

    Quiero pensar que Pepe estará riéndose allá arriba de todos nosotros y, sobre todo, junto a Susana, el amor de su vida. Nosotros, aquí, seguiremos llorándote tu ausencia, pero ella estará ya gozando de tu presencia. Como creyente que soy, estoy seguro de que será así, amigo, y que estarás leyendo esto y riéndote de mí mientras lloro.

    La pandemia nos quitó una comida que teníamos con el mismo cura Pedro. Ya la haremos y nos reiremos de nuestras tonterías y recordaremos nuestra hermosa amistad, pero hoy estoy desolado.




  • Cáritas diocesana Cádiz
    Cáritas diocesana Cádiz