Lunes, 5 de Diciembre de 2022
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Atrapados sin remedio

  • Imagen de Juan Antonio Palacios
    Por Juan Antonio Palacios
    Escritor, profesor y político. Ha sido alcalde de Algeciras y vicepresidente de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar.
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    La peor de las redes que terminan por atraparnos sin remedio en nosotros mismos es la que nos hace prisioneros y esclavos del despertar y soñar sin liberarnos de nuestras propias cárceles.  Hay correcciones que son aciertos ideales, y conexiones que nos dejan aislados, solos y divorciados de la realidad.

    Hay memorias que tenemos que restituir y responsabilidades que tenemos que celebrar con sentido, para que hagamos visibles lo que parece no existir. Entre lo cotidiano y lo salvaje, lo fantástico y lo real, inquieto y ambiciosamente.

    Cuando nos liberamos, descubrimos que lo mejor a veces no es lo más fácil, y entre el caos y el desencanto, vamos descubriendo la pasión por lo que desenvolvemos en la realidad, en la que nos dicen las mismas cosas los nuevos maquillajes que las viejas máscaras.

    Atrapados en el obedecer a los fantásticos y peligrosos, intentando encontrar cosas diferentes, en consonancia con lo que realmente queremos, palabras que no se cuestionan, sin repensar nuestras vidas. Muchas veces por muchas personas de las que nos rodeemos estamos solos, aunque nos encontremos rodeados de multitudes.

    La magia que no tiene presencia pero que nos atrapa en su grito silencioso, es el  vivir dominando el arma secreta del teletrabajo, asistir a una fiesta sin gente y fuera de serie, convertir nuestros hogares en bellas bibliotecas, lugares donde festejar las músicas, ser capaces de disfrutar del cine, de rechazar todos los machismos y admitir los feminismos, de construir aventuras personalizadas, que los testigos del ayer sean protagonistas del hoy, que nuestro universo de ficción sean el escenario de realidades con amor por lo propio.





    Nos sentimos atrapados sin remedio, cuando cualquiera de nuestras acciones empeora a la anterior, salvo que encontremos el camino del humor, que suele ser la mejor vacuna para cualquier mal. Hay momentos para disfrutar, sugerencias para elegir el medio que necesitamos para comunicarnos.

    Envueltos entre lo hipnotizante y lo hipnotizado, tenemos los nervios alterados y a flor de piel, pero crecemos y encontramos soluciones para todos sin caer en las redes de los aduladores que quieren secuestrar nuestras voluntades e impedirnos pensar con claridad.

    Volver a latir para cambiar el mundo, es el deseo de cualquier persona con ideas y proyectos, entre calmas y tormentas, reflexionamos qué es lo que más conviene a la comunidad y cómo podemos evitar una situación de bloqueo que solo nos trae complicaciones y problemas.

    Entre dudas e incertidumbres, y con los tiempos que corren no logramos saber donde está nuestro futuro, qué recorrido nos queda hasta lograr nuestros objetivos, si somos capaces de analizar con claridad nuestras opciones, saber aprovechar las oportunidades que aparezcan en el camino que nos hagan más fuertes y flexibles a la vez para superar los desafíos.

    Dominados por emociones y arrebatos, hemos de ser capaces de mantener la tranquilidad en los peores momentos, de idas y vueltas, de marchas y regresos, de duras palabras y colas interminables, alejando los fantasmas de nuestra realidad.

    Tener la suerte de cara para conseguir lo que deseamos, supone por encima de todo trabajarla, tener buenos aliados y anular a los enemigos, no caer en el exclusivismo de los pensamientos únicos, ni andar bailando entre modas y modos, creyendo conseguir la cuadratura del círculo, comprometiéndonos con la gente y la realidad, y teniendo claro que no podemos saltar del pasado al futuro sin trabajar en el presente.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas