Lunes, 22 de Octubre de 2018

Formulario de búsqueda

    Bandazos y dudas

  • Imagen de Juan Antonio Palacios
    Por Juan Antonio Palacios
    Escritor, profesor y político. Ha sido alcalde de Algeciras y vicepresidente de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar.

    Ante la toma de decisiones nuestra vida se llena de certezas, bandazos y dudas. A veces las  incertidumbres nos invaden y alimentan nuestra inseguridad. Aunque creamos que lo tenemos todo controlado, siempre hemos de tener mucho cuidado, porque hay cosas que nos pueden sorprender.

     

    Lo importante es mantener nuestras creencias, valores y principios, y hacer que nuestra energía sea envidiable, caer bien a la gente por nuestra coherencia y honestidad y, si le echamos esfuerzo, tendremos muchas probabilidades de sacar nuestros proyectos hacia adelante.

     

    No ser rehenes de lo que piensen los demás es sano y saludable, escuchar nuestra propia voz con seguridad y firmeza, aunque en ocasiones nos embarguen las dudas y atrevernos con determinación a realizar los cambios necesarios es una buena señal de liderazgo.

                 

    En la vida hay cosas que nos cautivan y nos envuelven como los afectos y amores, y otras que no queremos aceptar como los rechazos y las soledades, Y, entre abiertos y cerrados, mezclamos razones y emociones, apostamos en el juego de los opuestos y los contrastes.

                 

    Los tiempos que corren son complicados y difíciles, y nos movemos en un mundo de humanos y humanoides, en los que los segundos van cada día terreno a los segundos, mientras intentamos dominar nuestras impetuosidades y controlar nuestros frenesís. 

                   

    Podemos tener algunos problemas con las incomprensibles exigencias de quienes son incapaces de entender que existen unas reglas para la convivencia, el diálogo y la resolución de conflictos, que podemos situarnos al borde del abismo o ganar toda la credibilidad perdida.

                    

    Hemos de aprender a distanciarnos y aceptar las cosas tal y como vienen, ya que resulta inútil que nos empecinemos en lo que no tiene arreglo, si reforzamos nuestro papel de personas en lugar de especializarnos en convertirnos en robots sobre determinadas tareas.

                    

    Entre bandazos y dudas, el último grito, lo que se lleva es la noticia falsa o la falta de criterio, de decir una cosa ahora y, a los cinco minutos, justo la contraria y que son la especialidad de los listos y listones, que sin reflexionar afirman y rectifican sus declaraciones sobre la marcha, da igual que provoquen confusión e indignación en los electores

                   

    Vivimos una época en la que los insultos y descalificaciones, los engaños y el trampeo, se imponen al rigor, la seriedad y el respeto democrático. Y entre ineptos e incapaces, hemos de tener una enorme paciencia para terminar aquello que comenzamos.

                    

    Hacer oídos sordos a los chismes e intoxicaciones que quieren fabricar a nuestro alrededor, entre los buenos y los malos olores, contaminaciones y sostenibilidades, las orillas de las playas y los fondos de los mares, no debemos perder nuestro tiempo en justificarnos a toda costa.

                 

    Cuando sentimos que la suerte pasa muy cerca de nosotros, hemos de aprovecharla, y saber descubrir dónde está la esencia de la efervescencia, superando retos y desafíos y enigmas mágicos, sin dudar, llegado el momento, en gratificarnos a nosotros mismos. Entiendo que es el momento que vivimos en el Campo de Gibraltar y o lo aprovechamos o lo lamentaremos para siempre.

                    

    Aunque seamos minuciosos en nuestro trabajo, procurando tener en cuenta todos los detalles y analizar los diferentes puntos de vista, no podemos vivir pendientes de lo que digan los demás, saber escuchar nuestra propia voz y tener el valor de realizar los cambios necesarios para conseguir nuestros objetivos 

                       

    Hemos de potenciar nuestras fortalezas y superar nuestras debilidades y en ese camino actualizar nuestros discursos y expectativas, sin olvidarnos que estamos en la Sociedad del Conocimiento y las Nuevas Tecnologías. Las dispersiones no deben agobiarnos ni dejarnos manipular, para hacernos sentir culpables de conflictos en los que no tenemos nada que ver.