Martes, 19 de Junio de 2018

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    Brexit: “patada a seguir” para un acuerdo por agotamiento

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    Por Juan Carlos Jiménez Laz
    Periodista, fundador y primer director del diario Europa Sur

    El principio de acuerdo para avanzar a la segunda fase del Brexit sólo esconde –y no demasiado bien—el agotamiento de las partes en una negociación enquistada. Si Londres ha cedido en casi todo, Bruselas ha tenido que multiplicar las prórrogas y, al final, un juego de palabras ha dado por resuelto el problema de mayor calado: la frontera irlandesa.

     

    O no.

     

    La “armonización reglamentaria” pactada es algo que está por ver. Se parece a la “frontera invisible” que invocaba al principio Theresa May y que la Unión Europea consideró poco menos que “pensamiento mágico”. Ahora el acuerdo supondría hacer de ambos territorios irlandeses un mismo espacio normativo y fiscal y trasladar la frontera al mar.

     

    En realidad, se trata de generar una singularidad específica para uno de los territorios británicos, cuestión a la que otros territorios quieren apuntarse también, con todas sus peligrosas consecuencias añadidas, y a la que los socios de gobierno en Londres, los unionistas de la DUP, se oponían el lunes y no ahora. ¿Por qué?

     

    Pues porque en realidad ni la DUP ni nadie se cree este acuerdo, que no es más que un juego de prestidigitación semántica.

     

    Había que avanzar como fuera: Londres no podía soportar más desgaste político interno ni más fugas de empresas; Bruselas no podía forzar más ni su prestigio externo ni los encontrados intereses de sus socios; Escocia y otros territorios observan muy interesados los precedentes que se puedan derivar del caso y, al final, la DUP no puede asumir toda la responsabilidad del bloqueo y, además, confía que de aquí al 29 de marzo de 2019 se puede haber encontrado una solución real al problema de la frontera.

     

    Por eso Arlene Foster, la líder de la DUP, ha dicho que “se confirma claramente que la totalidad del Reino Unido se marcha de la UE y deja el mercado interior y la unión aduanera”, la parte irlandesa también se felicita, pero por lo contrario, por conseguir “una economía que englobe toda la isla y garantizar que no habrá una frontera dura” y Theresa May se enorgullece porque no pone en riesgo la integridad territorial de Reino Unido.

     

    Todos contentos gracias a las palabras pero, en realidad, lo único que han hecho es quitarse el balón de encima. Vamos, lo que en rugby se llama “patada a seguir” y dejar el problema de verdad para más adelante.

     

  • Datos

    52

    Cincuenta y dos años hace desde que el 16 de diciembre de 1965, la Asamblea General de las Naciones Unidas invitara a España y Reino Unido a iniciar “sin demora” conversaciones para encontrar una solución negociada al contencioso de Gibraltar.