Sábado, 19 de Septiembre de 2020
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Un cambio de proporciones sísmicas por el Brexit

  • Imagen de Robert Vasquez
    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño
    Foro
    Esta noche [por la del viernes 31 pasado] tendremos al Brexit encima. Marca un cambio de proporciones sísmicas del poder de negociación sobre Gibraltar, lejos del propio del Reino Unido/Gibraltar. El cambio está claro en las directrices del Consejo Europeo del 29 de abril de 2017 que dice que ningún acuerdo entre la UE y el Reino Unido puede aplicarse a Gibraltar sin un acuerdo entre España y el Reino Unido.

    Es España la que está ahora dentro de la UE, no el Reino Unido, como fue el caso cuando España entró en la UE. El imperativo de que España se uniera a la UE ayudó enormemente a Gibraltar al pedir y gestionar cuestiones, como las relativas a las libertades aplicables del Tratado de la UE a través de la frontera. Ya no tenemos una situación que permita que la «normalidad» reine en la frontera. Muchas cartas estarán en manos de España después de esta noche, lo que no significa necesariamente que las vaya a usar.

    Este cambio y los peligros que le acompañan son evidentes en el Protocolo de Gibraltar adjunto al Acuerdo de Retirada del Reino Unidoy los Memorandos de Entendimiento y el Tratado de Impuestos e Intereses Financieros del Reino Unido y España. Todos ellos son bilaterales, entre España y el Reino Unido, y no con Gibraltar. Han sido necesarios para asegurar que Gibraltar se incluyera en el período de transición lo que, en esencia, significa que no habrá cambios hasta el 31 de diciembre de 2020.

    Incluso nuestro Gobierno del GSLP ha aceptado la necesidad de esta negociación, argumentando débilmente que no se ha renunciado a ninguna concesión sobre las cuestiones fundamentales de la soberanía, el control y la jurisdicción. Esta posición que difícilmente concuerda con ciertas realidades, aunque se trate de presentarlas como gestos secundarios hacia España.

    Ahora España puede definir a residentes fiscales de Gibraltar como si estuvieran en suelo español. Además, España tiene representantes en comités que se ocuparán de diversas cuestiones que, anteriormente, estaban bajo el control y la jurisdicción exclusivos del Gobierno de Gibraltar o, en algunos casos, del Reino Unido. Estos comités se ocupan de la cooperación en materia de derechos de los ciudadanos, tabaco y otros productos, medio ambiente y asuntos policiales y aduaneros.



    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas


    Todos los que participaron en las negociaciones de la retirada buscan que España trate y juegue las cartas de manera justa y favorable, pero las próximas negociaciones serán de amplio espectro y duras. Es poco probable que el Reino Unido, dirigido por Boris Johnson, se sacrifique por lo que pueden parecerles acuerdos justos, razonables y sin importancia sobre Gibraltar, que se camuflan y se retuercen para ocultar y confundir que pueden abordar cuestiones de soberanía, control y jurisdicción.

    La promesa del Reino Unido de no ir en contra de los deseos democráticos de Gibraltar podría cumplirse si se exigiera el consentimiento de Gibraltar para ello, pero el rechazo de cualquier propuesta podría tener un precio difícil de pagar.

    El Gobernador ha preparado el camino en su entrevista con el Gibraltar Chronicle. Ha hablado de la necesidad de tener relaciones mutuamente respetuosas y beneficiosas con España. Ha señalado los recientes protocolos, memorandos de entendimiento y el Tratado de Intereses Financieros y Fiscales como puntos básicos de partida. Pero, ¿para llevarnos a dónde y hasta dónde?

    Sí, como Brian Reyes escribe en su artículo de opinión (Gibraltar Chronicle 31 de enero de 2020), "... somos una comunidad ágil que sabe cómo unirse cuando las cosas se ponen feas". La cuestión es hasta qué punto esa agilidad se verá limitada por un exceso de préstamos públicos, un gasto público fijo excesivo, hipotecas personales, préstamos, y gastos y expectativas y estilo de vida individuales.

    Miramos hacia atrás a nuestra resistencia tras el cierre de la frontera por Franco el 8 de junio de 1969. ¿Estamos en la misma posición para ser igual de resistentes? Aparte de las consideraciones brevemente mencionadas que han cambiado, ya no tenemos la defensa, el apoyo militar y otros apoyos del Reino Unido que nos permitieron atravesar esos años de cierre de la frontera.

    Es necesario un frente unido y valentía pero, también, no subestimar la naturaleza y el alcance de qué es con lo que podemos enfrentarnos. Es difícil de apreciar que el actual Gobierno esté fomentando la unidad necesaria o que tenga la amplitud de miras o el coraje necesarios para hacer frente a la situación y asumir el liderazgo. Lo que ya se ha concedido, con el apoyo del GSLP, para lograr la inclusión en los acuerdos de transición, es una señal preocupante. Esperemos que haya espacio para maniobrar en los próximos meses.