Domingo, 4 de Diciembre de 2022
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Los casos y las cosas

  • Imagen de Juan Antonio Palacios
    Por Juan Antonio Palacios
    Escritor, profesor y político. Ha sido alcalde de Algeciras y vicepresidente de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar.
    El mundo y sus cosas y casos. Foto: NG
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    Somos muy dados a arreglar el mundo alrededor de una taza de café, a creernos tan geniales que si cometemos errores la culpa es siempre de los otros, buscar alivios en los olvidos. No nos damos cuenta que la mejor recompensa es el camino y no conseguir el triunfo y llegar a la meta.

    En ocasiones vivimos momentos de inquietud que pueden provocarnos ansiedad y estrés, y descubrimos a la gente luchadora que se esfuerza en hacer las cosas lo mejor posible y contemplar lo más grandioso con la mayor naturalidad sin darse ninguna importancia.

    Acudimos a un lugar mágico, leemos unas palabras cargadas de poesía o una narración que nos atrapa de principio a fin, viajamos con nuestra imaginación y procuramos celebrar cada minuto como si fuera el último de nuestras vidas.

    A veces nos consideramos héroes de hazañas sin limites o artistas de los gestos sencillos, y vamos sorteando diariamente la progresiva inflación y la subida de precios disparatada que manipulan los especuladores. Quienes piensan que todo lo pueden y nada ni nadie los detendrá terminan en desacuerdo con el mundo.

    Hay cosas que no ven nuestros ojos pero que están sucediendo delante de nuestras narices. Hay gente que con el mayor de los descaros rompen todo tipo de reglas y traspasan las barreras inimaginables, cometiendo las mayores bestialidades y formando parte del espectáculo mediático. En nuestros días hay modas macabras, que provocan asco, nauseas y repugnancia y suponen todo un escándalo y alarma social.





    Como muestra dos ejemplos de dos lugares del mundo, ¿Cómo es posible que en EEUU, se quiera resolver el problema de las armas, armando más a la gente, dando elementos mortíferos a profesores? Dentro de poco será también a los alumnos para que estén preparados ante cualquier ataque.

    En nuestro País, España , como en otros de la Unión Europea, nos encontramos con algunos imberbes, cuya vida se desarrolla fuera de la realidad en plataformas y redes sociales, y que no muestran un gramo de respeto hacia los demás .

    Hay quienes se emborrachan y pierden los papeles y en grupo o en manadas la emprenden a hostias o patadas, con la primera persona que se cruce en su camino y no solo le agreden sino que se jactan subiéndola a las diferentes autopistas de internet para que todo el mundo pueda contemplar sus barbaridades.

    También están los violadores y acosadores sexuales o los suicidas del volante , que en una ruleta rusa al mando de sus cacharros , conducen en dirección contraria o se dedican a competir en carreras a más de 200 kilómetros por hora , bajo los efectos de distintas drogas y poniendo en peligro su vida y la de los demás.

    Estamos ante la miseria de mil y una historias, que se suceden y repiten a diario , de casos y cosas llenos de sinrazón e inhumanidad , en una sociedad autocomplaciente, hipócrita y condescendiente con sus hijos , a los que a fuerza de no ponerles límites ni educarlos para ser ciudadanos y ciudadanas, terminan siendo fieras de una fauna , en la que la amoralidad y la ausencia de valores justifica cualquier tipo de violencia.

    Diera la impresión que estamos colocado alfileres negros a nuestra juventud y a sus familias, nada más lejos de la realidad. La inmensa mayoría son gente sana y saludable, pero no debemos bajar la guardia.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas