Domingo, 17 de Febrero de 2019

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    Coincidencia

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    Por Luis Romero
    Periodista, master en Seguridad y Defensa y profesor honorario de la Universidad de Cádiz

    Si al final el parlamento británico no aprueba el acuerdo transitorio de salida del Reino Unido de la Unión Europea, pactado entre el Gobierno de Theresa May y Bruselas, cabe la posibilidad que el plazo para la efectividad de dicha salida se prolongue más allá del próximo 29 de marzo. Efectivamente, Londres puede pedir una ampliación del periodo de negociaciones, aunque necesita para que eso sea posible el visto bueno de todos y cada uno de los miembros de la UE, es decir, precisa de la unanimidad de los otros 27 países miembro. No parece que el actual Gobierno español fuera a oponerse a ello.

    Uno de los problemas que esta decisión traería consigo afectaría a las elecciones europeas, fijadas para el próximo mes de mayo. Lo previsto hasta ahora era que el Reino Unido esté, para esas fechas, fuera de la Unión, imponiéndose por ello la remodelación de la composición de la Cámara. Un retraso de más de tres meses sería una tremenda complicación.

    Otra posibilidad es la que el Tribunal de Justicia europeo ha certificado formalmente, que el Reino Unido puede revocar de forma unilateral la notificación con la que inició el proceso de salida de la UE, antes de que lleguemos al 29 de marzo.

    Hace unas semanas comenté que, si no existiera acuerdo transitorio y nos adentráramos en un Brexit duro sin paliativos, desde el Gobierno de Gibraltar se pensaba en la posibilidad de que lo ya negociado y pactado con España para ese periodo transitorio pudieran aplicarse igualmente, aunque no hubiera acuerdo general de salida.

    El pasado viernes, el Consejo de Ministros español conoció un informe sobre la planificación para la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) sin acuerdo, es decir, por si se confirma un Brexit duro. En la referencia del Consejo difundida a través de la web de La Moncloa, se afirmaba la voluntad del Gobierno español de que los acuerdos bilaterales firmados entre el Reino Unido y España respecto a Gibraltar “sigan en vigor con independencia del escenario que se produzca”, es decir, aunque no haya acuerdo entre Londres y la UE.

    Así pues, las medidas específicas de contingencia acordadas para el periodo transitorio entre Londres y Madrid, con el visto bueno del Gobierno gibraltareño, se aplicarían a Gibraltar también en caso de Brexit duro aunque, eso sí, con un alcance temporal limitado. Parece que hay coincidencia en este planteamiento.