Domingo, 2 de Octubre de 2022
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Conformismo y rebeldía

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    Por Juan Antonio Palacios
    Escritor, profesor y político. Ha sido alcalde de Algeciras y vicepresidente de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar.
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    Debemos aprender a decir NO, a los protocolos estúpidos, a los riesgos que no nos procuran ningún beneficio, a las ordenes que nos niegan como ser humano, no permitir que haya algunos responsables políticos que mientan y nos entretengan en un terremoto de reproches en lugar de ocuparse de nuestros temores, necesidades y objetivos.

    No podemos conformamos, con lo que tenemos, somos o nos dicen, sin ser capaces de rebelarnos ante lo injusto y los adiestramientos, ni esquivar las polémicas porque ser dóciles y contenidos siempre es mejor para el adversario. Tenemos que romper con las fronteras y abrir caminos hacia nuestros destinos con firmeza y rebeldía para que nadie sienta la tentación de tenernos miedo.

    Tampoco nos deben distraer con peleas y reproches, acusándonos de todo lo que después son los primeros en hacer. Hemos de rebelarnos cuando nos hablan de nuestra originalidad y todo el día nos están entrenando en lo previsible para pensar y actuar todos de la misma manera.

    Hay gobernantes parches, que solo dicen y deciden disparates y con sus caras ocultas, desean esconder sus errores y en sus confusiones no pueden transmitir un mensaje claro y nos sentimos encerrados en una habitación sin otros horizontes, que las paredes , las sillas, el suelo, las ventanas, los cuadros, las cortinas y otros detalles que nos marcan el escenario diario.

    En nuestros silencios, pensamos sobre las historias que hemos vivido e imaginamos las que están por llegar, y en la paz interior nos llegan de la calle todo tipo de ruidos y en medio de un paisaje visual y auditivo, resulta, a veces estimulante y en otras extravagante y agresivo, lo que nos provoca locuacidad o mutismo,  apatía o energía.

    Entre el conformismo y la rebeldía, hay ocasiones en las que nos sentimos ligeros y otras sobrecargados, y nos aprisionan la pasividad de nuestros pensamientos  el control de nuestras actuaciones las obsesiones las fobias, las compulsiones y las resistencias.





    Nos gusta pensar en voz alta y preguntarnos que es lo que debemos hacer en cada momento, y como debemos aclarar nuestras dudas y confusiones, hacer nítido lo borroso, concretar lo impreciso hacer diligente la holgazanería.

    Hemos de combatir y rebelarnos frente al conformismo que tiene vocación de permanente y nació para ser provisional, y temporal, y no restringir nuestras palabras a un lenguaje rutinario, aburrido y repetitivo, en lugar de explorar con las palabras para encontrar nuevos caminos del lenguaje.

    La lógica no tiene cabida, donde anidan y mandan los sentimientos y emociones, ni los mercenarios son soldados de la ideología sino del dinero y la corrupción. En España, somos expertos estudiosos y hacemos diagnósticos acertados de los problemas que nos afectan. Otra cosa muy distinta es que seamos capaces de resolverlos eficazmente.

    Dilatamos las soluciones tras extensos debates que no terminan en nada, salvo en intentar buscar un culpable en el que descargar nuestro conformismo, proyectar nuestras decepciones y encontrar pretextos para ocultar nuestras incapacidades.

    Corremos el peligro de deshumanizarnos, de cosificarnos, de robotizarnos, conformándonos con la perfección de actuar como maquinas, pero sin ser capaces de asumir la imperfección, la improvisación y los errores de ser humanos.

    Podemos encerrar el mundo en estas líneas o no decir nada aunque escribamos novecientas páginas. No nos mordamos la lengua, pero tampoco agotemos al personal con una verborrea inútil.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas