Sábado, 28 de Noviembre de 2020
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Democracia con un ‘Gobierno de Unidad’, ¿cómo?

  • Imagen de Robert Vasquez
    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño
    Foro
    El ministro principal, Fabián Picardo, admite que ha contemplado acciones con el Sr. Keith Azopardi, elLíder de la Oposición, que habrían debilitado nuestra democracia. Dijo que había considerado y discutido en secreto con el Sr. Azopardi la formación de un «Gobierno de Unidad», que mientras durase, por definición y por sus propias características, frustraría los fundamentos de la democracia.

    El Sr. Picardo hizo sus revelaciones sobre los planes para un «Gobierno de Unidad» en el Parlamento el 28 de mayo. Su anuncio es preocupante, como también lo es su referencia a «... comentarios mal informados de muy pocos comentaristas mal informados que sugieren que este ha sido un período de baja calidad para nuestra democracia». Si algún comentarista está mal informado, se debe a la falta de apertura y transparencia, ambas antidemocráticas, del Sr. Picardo.

    En una declaración, que imitaba la oratoria «Churchilliana», en lugar de facilitar una idea de la realidad, no apoyó sus revelaciones sobre un «Gobierno de Unidad» con argumentos o explicaciones. Además, no dijo quiénes son los "comentaristas" que considera que están equivocados. Viene a la mente el dicho español «tira la piedra y esconde la mano».

    En cualquier lugar, formar un «Gobierno de Unidad» es el último recurso. Sólo se adopta en las circunstancias más extremas. Es un paso que, tomado con cuidado, puede justificarse cuando una crisis amenaza la existencia misma de la democracia, por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial. Es un paso que debe tomarse con cautela y sabiduría, dentro de parámetros definidos muy claramente, no envueltos en el secreto. Cabe señalar también que no se dio ese paso cuando Gibraltar se enfrentó a su mayor amenaza en la historia reciente: el bloqueo español.

    «Gobierno(s) de Unidad» se han establecido en otro(s) país(es) democrático(s), debido a la gravedad de la pandemia. Y sí, tal vez, si la situación sanitaria hubiera empeorado, tal gobierno podría estar justificado en Gibraltar. No se ha criticado esa posibilidad.

    Sin embargo, un paso tan extremo tendría que darse de forma abierta y transparente, sin que surja de tratos secretos y privados. Tendría que dar lugar a una coalición acordada con la Oposición, incluyendo a todos los diputados del GSD, en términos claros y cuidadosamente definidos, anunciados públicamente. Ciertamente, el Sr. Azopardi habría tenido que discutir tal propuesta por lo menos con sus propios diputados. Si no lo hizo, el GSD debería decírnoslo. Si lo hizo, entonces el GSD en su conjunto está manchado con las críticas que se han hecho.

    Tal paso no parece haber sido planeado y ni siquiera considerado en el Reino Unido. Allí, el Líder de la Oposición laborista, Keir Starmer, siguió cumpliendo cuidadosamente con su deber como Líder de la Oposición. Esta decisión, según recientes encuestas, parece haber aumentado la popularidad de su partido: una clara indicación de la democracia en funcionamiento.

    Además, el hecho de que se haga en otro lugar no hace que las circunstancias sean diferentes allí o, lo que es más importante, aquí. Es necesario hacer una evaluación individual de cada situación en cada lugar, y de por qué y cómo se hará, para determinar lo razonable y los ingredientes democráticos de cada decisión. Históricamente, los dictadores han utilizado excusas menores para usurpar un mayor poder y reducir la democracia. El asunto en cuestión es la capacidad y la habilidad para aumentar el poder propio, no la realidad o las buenas intenciones.

    Cualquier acercamiento del Sr. Picardo al Sr. Azopardi para formar un "Gobierno de Unidad», que no haya sido un contacto inicial para explorar su aceptabilidad, no debería ser o haber sido secreto y privado, especialmente cuando el Sr. Azopardi participaba en una conferencia de prensa del Gobierno, mientras mantenía discusiones secretas sobre dicho Gobierno. El Sr. Azopardi debería haber insistido en la apertura y la transparencia, por lo que también fracasó, especialmente mientras el Parlamento no se reunía.

    Las revelaciones del Sr. Picardo en el Parlamento la semana pasada indican que los pasos hacia un «Gobierno de Unidad» estaban avanzados, si no completados, y habían ido más allá que un contacto inicial. El Sr. Picardo ha revelado que el plan era que el Sr. Azopardi se sentara en el Gabinete del Gobierno GSLP/Liberal. Se le iba a nombrar ministro adicional. En consecuencia, los «comentaristas mal informados»preocupados por nuestra democracia no estaban lejos de la verdad, o tan «mal informados».

    Los anuncios del Sr. Picardo al Parlamento se parecían a los gestos del perrito moviendo la cola. Deja muchas preguntas sin respuesta:

    - ¿Quién participó en las discusiones sobre un «Gobierno de Unidad»?

    - ¿Las discusiones fueron sólo con el Sr. Azopardi?

    - ¿Quién más en el GSD sabía de este plan para un «Gobierno de Unidad»?

    - ¿Quién más, y por qué, estaba involucrado en alguna discusión?

    - ¿Estaban todos los diputados de la GSD de acuerdo o fueron consultados?

    - ¿Cuáles fueron los términos de tal discusión?

    - Si llega a haber un desacuerdo fundamental dentro del GSD sobre este plan, ¿Azopardi habría pasado al gobierno y abandonado el GSD?



    Campaña Vacunación Gripe - Junta de Andalucía
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    - ¿Cómo funcionaría ese «Gobierno de Unidad»?

    - ¿Cuánto tiempo duraría el «Gobierno de Unidad»?

    - ¿El «Gobierno de Unidad» funcionaría sólo en lo relativo a las cuestiones de la pandemia o tendría un mandato más amplio?

    - Y, ¿cómo se definirían y tratarían las limitaciones?

    - ¿Sería una coalición?

    - En caso contrario, ¿qué formato habría adoptado?

    - ¿Qué políticas seguiría la coalición?

    - Si fuera una coalición, ¿cuál sería la función del Sr. Azopardi en el gabinete?

    - Si fuera una coalición, ¿cuáles serían las funciones del GSD en el Parlamento?

    - ¿Cómo y cuándo terminaría esa coalición?

    - ¿Llevaría a unas elecciones generales al final de su existencia?

    - Si no, ¿por qué no?

    - Y además...

    ¿Por qué nuestra prensa no insiste en estas preguntas, que son tan fundamentales para nuestra democracia? Bueno, Sr. Picardo y Sr. Azopardi, confiésenlo, en cualquier caso, díganselo al pueblo.

    La capacidad del Sr. Picardo para retorcerlo todo en plan populista crece exponencialmente. Es una pena que el Sr. Azopardi le siga el juego, aparentemente, sin pensar en la democracia de Gibraltar. Esto supone que tiene  el síndrome del «Líder» de la Oposición, lo que por sí solo, ayuda a debilitar nuestra democracia.

    El Sr. Picardo puso una soga alrededor del cuello del Sr. Azopardi, y en consecuencia del GSD, y ahora está apretando el nudo, en detrimento del éxito electoral del GSD. Eso reduce aún más la oferta democrática. Algo que ya se vio históricamente por la incapacidad de los partidos de la oposición de derrotar al AACR de Sir Joshua Hassan.

    La cooperación y el cuidado de la Oposición hacia el Gobierno durante la pandemia del coronavirus no ha sido criticada, pero hay una fina línea que no debe cruzarse, que debilita la democracia si se cruza. El Sr. Azopardi cruzó esa fina línea, lo que, por ejemplo, el Sr. Starmer no hizo.

    El cruce de la línea quedó expuesto por su aparición en una conferencia de prensa del Gobierno. Las revelaciones posteriores de un «Gobierno de Unidad» no sólo confirman que cruzó la fina línea, sino que revelan también que el cruce de esa línea por parte del Sr. Azopardi fue mucho más profundo de lo que se conocía anteriormente. El GSD, bajo el liderazgo del Sr. Azopardi está, en el mejor de los casos, condenado a sentarse en los bancos de la Oposición del Parlamento durante mucho tiempo.

    En cualquier caso, cualesquiera que sean los argumentos que apoyen la formación de un «Gobierno de Unidad», su propia existencia y sus elementos fundamentales contradicen, mientras dure, los principios de la democracia en un sistema parlamentario en el que tiene que existir un adversario. El hecho de que las circunstancias puedan justificar la adopción de esa medida, no desvirtúa el argumento de que la democracia se ve, por ese mismo acto, afectada y disminuida, al menos mientras dure ese gobierno. 




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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