Jueves, 19 de Julio de 2018

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    Efectos del Brexit en el puerto de Gibraltar

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    Por Antonio Sánchez Rubio
    Marino retirado y empresario. Experto en navegación, economía y seguridad marítima.

    El pasado 1 de marzo, los Lores que constituyen la Cámara no elegida democráticamente del Parlamento británico, publicaron un informe sobre las consecuencias que, previsiblemente, tendrá el Brexit para Gibraltar. Es un informe bastante completo en el que se reflejan algunas de las debilidades que tienen los británicos en el Peñón para hacer frente al Brexit y, de forma coherente con el carácter de la Cámara, incluye lo que deben hacer el Reino Unido, España y Gibraltar para superar los problemas en esta colonia británica.

    Entre sus anexos figura uno, redactado por la Autoridad Portuaria de Gibraltar (GPA), en el que se enumeran algunos de los problemas concretos que puede tener ese puerto en cuanto España empiece con los controles que exige la Unión Europea en las fronteras con terceros países que, en este caso, serían en la verja

    El informe reconoce que procede de España el 30% del combustible proporcionado por el «bunkering», que es su principal actividad portuaria. El combustible para los barcos está almacenado –según dicen- en Algeciras. Lo reciben en gabarras por lo que no se verá afectado por problemas en la verja pero sí por las nuevas normas que puedan afectar a este tipo de exportaciones así como por la legislación medioambiental europea en la bahía de Algeciras.

    También se verá afectado el tránsito por la verja de aprovisionamientos, repuestos y materiales de cualquier tipo que tengan como destino barcos que estén siendo atendidos por consignatarios de Gibraltar. El régimen de aduanas será diferente al actual y además, desaparecerá la obligatoriedad de que España permita el tránsito por la verja de bienes, personas y servicios.

    Lo de las personas también es interesante porque en ellas se incluyen a los relevos de las tripulaciones que, a partir de la entrada en vigor del Brexit, pueden verse obligados a llegar a Gibraltar en avión procedente de Londres.

    Como también reconoce el informe de la GPA, gran parte de los expertos marítimos de su puerto (peritos e inspectores así como técnicos y especialistas de diversas materias) proceden de España. También ellos tendrán problemas para pasar la verja y sobre todo, para hacerlo con el material que precisen para sus trabajos.

    Por último, el 88% de todos los bienes importados en Gibraltar lo hace a través de la verja, incluyendo casi todos los víveres y el combustible consumido en la ciudad; sin olvidarnos del combustible de aviación. Si se producen problemas en la verja, la llegada tendrá que ser por vía marítima, alterando de forma radical el funcionamiento del puerto. No parece probable que tenga capacidad suficiente para gestionar ese volumen de tráfico.

    Es de sentido común pensar que los barcos que necesiten algún auxilio técnico de personal (por ejemplo buceadores para inspeccionar el casco o las hélices) o relleno de combustible, recurran a quien puede proporcionárselo en las mejores condiciones. Si Gibraltar no puede como hasta ahora, tendrán que recurrir al puerto de Algeciras. Dudo mucho que los barcos dejen de cubrir sus necesidades.

    Gibraltar podrá contratar personal y empresas no radicadas en la Unión Europea, podrá recibir por barco o avión toda clase de suministros procedentes de otros lugares pero, sin duda alguna, a un coste mayor y con menor diligencia, lo que le hará menos competitivo. Igual que será menos competitivo el trabajo en sus diques secos y talleres adyacentes.

    Un punto no señalado en el informe de los Lores es que la razón de existir de la colonia de Gibraltar es su base naval. Hoy día, los servicios que presta esta base a los barcos de guerra dependen, en gran medida, de sus capacidades civiles portuarias. Si estas se ven reducidas, lo mismo ocurrirá con las de la base naval. Sin ir más lejos, pensemos en los auxilios portuarios que tuvo que recibir el submarino nuclear HMS Ambush después de la colisión que sufrió el 20 de julio de 2016 en aguas muy cercanas al Peñón.