Jueves, 19 de Julio de 2018

Formulario de búsqueda

    En busca de la pelota azul

  • Imagen de Isabel Castro
    Por Isabel Castro García
    Profesora, doctorada en Historia. Forma parte de varias asociaciones culturales en Madrid.

    Cuando era una niña mis padres me llevaban en verano a pasar unos días a la playa en Algeciras y mi primera imagen de todos los días era la silueta del Peñón delante justo de mi. Tenía una pelota grande azul con la que nos entreteníamos mi hermana y yo en la orilla, mientras esquivábamos los trozos de lo que entonces llamábamos alquitrán y muchos años después aprendimos que se llamaba chapapote. Un día la pelota se nos escapo y cuando quisimos darnos cuenta ya estaba muy metida en el mar y mi padre que, como la mayoría de las personas de tierra adentro y de aquella época, solo se defendía en el agua a duras penas y le tenía un gran respeto al mar no se atrevió a ir por ella y nos dijo que no había nada que hacer, que la pelota había decidido irse a Gibraltar. Mi hermana y yo nos quedamos mirando cómo se iba convirtiendo en un puntito azul, moviéndose hacia el Peñón y preguntándonos si se había cansado de nosotras y se había ido en busca de otras niñas que le dieran mejor trato.

    Esta podría ser una versión infantil y edulcorada de lo que ha sido a lo largo de los años la cuestión de Gibraltar, como la llaman los políticos que hacen declaraciones grandilocuentes, no tienen visión de futuro y, además son estrechos de miras. Cuando parece que hay una oportunidad de que la pelota vuelva, por su propia voluntad, sin presiones, en los últimos meses, estos políticos, de ambos lados de la Verja, se mantienen en su ceguera unos anclados en el pasado y otros empeñados en desmantelar el pasado a toda costa. Total que unos miran para un lado y otros para otro pero ninguno mira al frente.

    Por todo esto he pensado que a la “cuestión de Gibraltar” le falta una versión femenina que aporte algo de cordura. Es evidente que las mujeres somos más racionales y no nos dejamos llevar tanto por las pasiones y ese es mi objetivo, plasmar en estos artículos qué pensamos las mujeres de las oportunidades que podría brindar al Campo de Gibraltar en general, sin diferenciar un lado u otro de la Verja, para la resolución del contencioso. Ya vale de peleas de patio de colegio. Hay que sentarse y valorar los pros y los contras de las diversas opciones e, incluso, exprimirse las meninges buscando otras soluciones alternativas que no se nos hayan ocurrido hasta ahora.

    O, a lo mejor se trata solo de buscar la opción más fácil y cercana que algunas veces se escapa por obvia. Ya saben aquello de que los arboles no dejan ver el bosque.

    Al final una reflexión: ¿de verdad lo mejor para la comarca seria que la Verja se convirtiera en una frontera de entrada y salida de la Unión Europea con lo que esto implica?. Continuara.....