Lunes, 22 de Octubre de 2018

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    Está más clara la influencia de España sobre Gibraltar como consecuencia del Brexit

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    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño

    El viernes de la semana pasada por la noche, el ministro principal dijo al grupo selecto de pocas personas "de alto poder" que fueron invitadas a la cena de NatWest en el Rock Hotel, que Gibraltar, el Reino Unido y España estaban trabajando con un espíritu de "buena voluntad y comprensión... [para] construir un futuro positivo para el Peñón después del Brexit".

     

    Buenas noticias, pero la influencia de España sobre Gibraltar inevitablemente aumenta. Esto es una consecuencia ineludible del Brexit y de que Gibraltar se enfrenta a este acontecimiento en circunstancias financieras desfavorables.

     

    Una debilidad provocada en parte porque los gobiernos han pedido demasiados préstamos para financiar un gasto público excesivo con el que conseguir la reelección. Se trata de una enfermedad política que sólo mejorará con reformas electorales y parlamentarias fundamentales y con un Comité de Cuentas Públicas.

     

    El velo de secreto que ha rodeado lo relacionado con el futuro de Gibraltar después del Brexit se está haciendo cada vez más transparente. Esto hace que la influencia creciente de España se esté viendo también con mayor claridad. Una influencia que también se desprende de las declaraciones prácticamente simultáneas del ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell.

     

    El ministro principal habló, también, del fin de los "vetos estériles"; con esta declaración oculta que la participación de España en las conversaciones se debe precisamente a que la UE le concedió un veto sobre la aplicación de los acuerdos post-Brexit a Gibraltar.

     

    El veto de España no solo es una realidad imposible de ignorar, también es una certeza que da a España poder para discutir cuestiones que deberían permanecer dentro del derecho soberano exclusivo del Gobierno del Reino Unido y de Gibraltar.

     

    Todas las partes, incluida España, ofrecen a Gibraltar la buena noticia de que la soberanía, la jurisdicción y el control no forman parte de las negociaciones actuales ni de ningún acuerdo que pueda resultar de ellas.

     

    Esa no es la cuestión, la cuestión es hasta qué punto está influyendo España en lo que ocurre en Gibraltar. ¿Y hasta qué punto tendrá influencia después de Brexit?

     

    Parece que hay áreas en las que está metiendo las narices en los asuntos internos de Gibraltar, por ejemplo, el precio y la cuantía de los impuestos sobre el tabaco, la administración de las aguas territoriales y el aeropuerto y, la transparencia fiscal (algo que ya existe en la legislación de la UE).

     

    A cambio, parece que a Gibraltar se le promete una frontera fluida, al menos para los 13.000 trabajadores que la cruzan diariamente.

     

    Todo esto en un "acuerdo diferenciado", es decir, un acuerdo diferente del que el Reino Unido puede llegar a tener en el Brexit; entonces, ¿se aplicará este acuerdo a Gibraltar en el caso de que el Reino Unido salga de la UE sin acuerdo? Una pregunta que hasta la fecha no tiene respuesta.

     

    Estas consideraciones plantean una pregunta adicional: ¿quién mantendrá el interés por los asuntos que afectan a Gibraltar en relación con la UE después de Brexit, el Reino Unido o España? A la hora de responder a esta pregunta hay que tener en cuenta el "trato diferenciado" y la permanencia de España en la UE (y, por tanto, su influencia).

     

    La dura realidad es que Gibraltar tiene pocas opciones. Su endeudamiento y su gasto público recurrente han aumentado hasta un nivel que exige una frontera fluida.

     

    La fluidez es necesaria para mantener, no sólo los suministros esenciales, sino también el flujo y reflujo de personas que apoyan a la industria del turismo, a las empresas y a la economía en general, de las cuales fluyen los ingresos a las arcas del Gobierno.

     

    También es importante que, aunque la soberanía, el control y la jurisdicción de Gibraltar puedan ser salvaguardados con palabras en los acuerdos, estas cuestiones fundamentales no deben ser socavadas por la práctica y la realidad de los hechos, especialmente en el marco de un "acuerdo diferenciado" con la UE sobre Gibraltar, mientras España permanece en la UE y retiene su influencia en ella y, el Reino Unido se va.