Domingo, 1 de Agosto de 2021
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Evitar la bancarrota de Gibraltar

  • Imagen de Robert Vasquez
    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño
    Foro
    Unite está preocupado por los despidos y su efecto en la prosperidad económica de Gibraltar así como por la capacidad del gobierno para hacer frente a futuros pagos. Cuando el empleo y los negocios disminuyan, la cantidad de dinero que el gobierno tributará también disminuirá. Sin embargo, la bancarrota no es una opción para Gibraltar. ¿Cuál es la alternativa? ¿Recurrir a Reino Unido, como se sugiere en la última entrada de esta página?

    Hay otros indicios sobre una posible escasez futura de fondos públicos. El Ministro Principal, Fabián Picardo, señaló la posibilidad de una congelación de los salarios públicos. ¿Se arrepentirá de haberles aumentado el sueldo a los profesores un 25% el año pasado? El Secretario Principal generó cierta polémica al decir que era necesario trabajar más por menos. Sir Joseph Bossano ha dicho que los ritmos actuales de crecimiento del gasto público son insostenibles. Todo esto son señales de que algo tiene que cambiar en las finanzas públicas de Gibraltar.

    Si surgieran problemas en nuestras finanzas públicas, Gibraltar no podría solicitar ayuda a la Eurozona, al no pertenecer a ella. Los miembros de la Eurozona sí pueden recurrir a ella, como ya hizo Grecia. Gibraltar tampoco puede recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), porque no es una nación soberana. Los Estados soberanos, si están faltos de fondos, reciben la ayuda del FMI. En ambos casos, las estrictas condiciones impuestas al país que solicita ayuda, para estabilizar su economía y garantizar su pago, socavan su soberanía.

    La realidad actual es que muchos Territorios de Ultramar británicos han acudido a Reino Unido en busca de ayuda. ¿También lo ha hecho Gibraltar? Lo ignoramos. En este caso, el Reino Unido ocupa el lugar del FMI o de la UE.

    Gibraltar tiene pocas alternativas. Una de ellas sería solicitar préstamos a la banca comercial. El margen para que Gibraltar pueda hacerlo es mínimo, especialmente en vista del anterior sobreendeudamiento y derroche y de la inevitable escasez de dinero actual. Por otro lado, esta sería una opción muy costosa para obtener capital, con unos tipos de intereses elevados y poco asequibles, especialmente hoy en día.

    Si, en caso de falta de liquidez, Gibraltar tuviera que recurrir a Reino Unido - lo que en la actualidad parece más una necesidad que una opción - una posible ventaja sería la obtención de unos tipos de interés más bajos y un plazo más largo para el pago del capital. Además, existen fórmulas innovadoras para estructurar cualquier ayuda de Reino Unido. Unas ventajas que nuestro Gobierno de coalición liberal-GSLP hará ver, si bien estas comportan otras consecuencias.





    Las condiciones impuestas por Reino Unido para su ayuda pueden ser duras y se traducirán en una forma de control directo. Nadie sabe lo que esto podría implicar. Aunque observando el tipo de condiciones impuestas por la Eurozona a Grecia y las que normalmente aplica el FMI nos hacemos una idea. Una cosa es segura, se exigirá una mayor austeridad.  

    En el caso de Grecia, la Eurozona insistió en la adopción de las medidas impuestas, previa al rescate. Medidas tales como el fin de determinados privilegios fiscales; la supresión gradual de la jubilación anticipada y el consiguiente pago de las pensiones; reformas del sistema sanitario, ahorros en protección social; o la reducción de las prebendas para políticos electos y funcionarios públicos. Ejemplos de las condiciones impuestas a más largo plazo han sido una administración pública reducida, la lucha contra la evasión y el fraude fiscal, el recorte de los costes de las pensiones y el logro de un superávit presupuestario.

    De entre las condiciones impuestas por el FMI, figura el diseño de programas económicos más eficaces para lograr los objetivos que garantizarían el pago continuo de los préstamos y asegurarían la viabilidad y la estabilidad económica. Ejemplos de cómo lograr esto son unas medidas presupuestarias que sean asequibles; un límite máximo para los préstamos públicos; la introducción de medidas que aseguren la recaudación tributaria; la aplicación de un gasto social controlado; la creación de redes de protección social; así como medidas para la mejora de la gestión del dinero público.

    Resumiendo, en la imposición de un control directo hay una cuestión que en realidad no lo es. Reino Unido ya ha aprendido la lección tras haberlo aplicado en las Islas Turcas y Caicos. No volverá a cometer el mismo error. 

    La pregunta aquí es: Una acción de este tipo ¿en qué lugar dejaría al autogobierno y la libre autodeterminación de Gibraltar? Tal vez una gestión anterior más prudente de nuestras finanzas públicas habría evitado esta situación. Una gestión prudente que ha sido defendida por este autor durante más de una década. Pero los consejos han caído en saco roto. 

    Sí, la crisis puede haber surgido ahora por una circunstancia imprevista, el Coronavirus. No obstante, la prudencia financiera siempre habría ayudado a derrotar cualquier crisis económica, sea cual sea su causa. 




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