Lunes, 26 de Octubre de 2020
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Un futuro post-Brexit color rosa

  • Imagen de Robert Vasquez
    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño
    Foro
    Fue alentador y reconfortante leer la entrevista con el Gobernador publicada en el Chronicle el pasado lunes día 20. Sus palabras reafirmando que Gibraltar está en una fuerte posición para la vida después de Brexit son tranquilizadoras. Pero, ¿realmente apoyan esta posición sus propios argumentos? Parece que no tanto como sugieren las impresiones iniciales.

    Gran parte de su convicción se basa en su confianza en que el nuevo Gobierno español tendrá un enfoque constructivo con el objetivo de proteger a las comunidades a ambos lados de la frontera. Es posible que esto suceda, pero muchos en Gibraltar han aprendido con el paso del tiempo que España no necesariamente reacciona de forma positiva cuando Gibraltar es el tema.

    El compromiso político del Gobierno de España tiene algún efecto, pero esto se enfrenta a una realidad nacional imperativa, que es la recuperación de Gibraltar. Ese objetivo está dirigido, en cierta medida, por diplomáticos de carrera del Ministerio de Asuntos Exteriores y no por los políticos que forman el Gobierno.

    La debilidad añadida de este argumento es que es sensible a los cambios en el panorama político de España. Más partidos de la derecha pueden ganar ascendencia en el futuro y, en consecuencia, pueden cambiar sus tácticas hacia Gibraltar.

    El Gobernador continúa sugiriendo que el Brexit es una oportunidad definitiva para lograr relaciones mutuamente respetuosas y beneficiosas entre Gibraltar y España. Sí, pero la palabra «mutuamente» supone la necesidad de dar y recibir, lo que nos lleva a la pregunta nunca contestada de qué es lo que España querrá recibir. ¿Cruzará ese deseo la línea roja de la soberanía, la jurisdicción y el control?





    Confía en el reciente protocolo, memorándums de entendimiento y tratado fiscal, pero dice, de manera ominosa, que estos son puntos de partida y cimientos para avanzar en la construcción de la confianza y el respeto mutuo y asegurar materialmente unas relaciones mejores. Ese es precisamente el punto, ¿buscará España más y, si lo hace, hará Gibraltar aún más concesiones?

    Todos estos puntos parecen haber sido bien captados por el propio Gobernador cuando sugiere que la próxima etapa planteará retos y dificultades. Esto requerirá pragmatismo, dice, ya que nadie conseguirá todo lo que quiere. El resultado dependerá de cuánto pragmatismo sea capaz de conseguir cada una de las partes, especialmente España, a la que describe como un amigo y socio... el tiempo lo dirá.

    Su garantía de que la soberanía británica y la autodeterminación de Gibraltar dentro de la familia británica no se verán comprometidas de ninguna manera es tranquilizadora, pero mucho depende de cómo se defina la soberanía. Se discute que los MoUs (memorandos de entendimiento) y el tratado fiscal ya han cedido elementos de soberanía, y el Gobernador habla de que estos son cimientos y puntos de partida.

    El Gobernador se mueve sobre una capa de hielo muy fina al involucrarse en asuntos políticos controvertidos por la manera en que defiende el protocolo, los memorandos de entendimiento y el tratado fiscal. Un tema que habría hecho mejor evitándolo. Sin embargo, es absurdo que Keith Azopardi, el líder de la Oposición, compare el papel constitucional del Gobernador con el de la Reina. En virtud de la Constitución de 2006, el papel del Gobernador va más allá del de la Reina.

    Está a cargo de las relaciones exteriores, la defensa, la seguridad interna y ciertos nombramientos de funcionarios públicos. Podría decirse que en su entrevista, el Gobernador se ocupó de asuntos relacionados con las relaciones exteriores y que, por tanto, son de su competencia. La conveniencia de haberlo hecho es un debate diferente.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas