Domingo, 15 de Diciembre de 2019
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Gibraltar, Abascal mal y Míster Picardo peor

  • Imagen de Nathaniel Powell
    Por Nathaniel Powell
    Politólogo británico, de ascendencia campogibraltareña, afincado en Europa
    Foro
    Nuevamente el ínclito primer ministro de Gibraltar Fabian Picardo ha dado muestras de lo que es, un radical sectario en lo político y ordinario y populista en las formas, que ejemplifica en su persona todo lo peor del nacionalismo gibraltareño, y cuyas expresiones a menudo soeces, (“¿dónde nos vamos a coger la tajá después del Brexit?” interpelaba a sus lacayos de ASCTEG), deja en mal lugar la reputación del cargo que ocupa, que nada tiene que ver con el prestigio atesorado por su predecesor Sir Peter Caruana, muy superior tanto en capacidad intelectual, como en dotes diplomáticas y visión política, que este picapleitos venido a más, de la línea de producción a granel de la fábrica Hassans, el principal bufete jurídico de la roca.  

    Es indudable que se puede estar más o menos de acuerdo con Vox en sus planteamientos políticos sobre todos los temas de la actualidad política española. A mi modesto entender, Santiago Abascal se equivoca gravemente en su actitud hacia Gibraltar y en obcecarse con lo de ‘Gibraltar-Español’ que no es más que un sentimiento de otra época, enteramente contraproducente para los intereses de España, puesto que lo único que consiguen es dar alas a personajes caciquiles como Míster Picardo, que encuentran fuerza en estas declaraciones para enrocarse en su bunker nacionalista y antiespañol. 

    Si bien se puede entrar a debatir si los trabajadores españoles en Gibraltar son rehenes de una situación, que éste puede utilizar estratégicamente para obtener ventajas políticas en relación al Brexit, no olvidemos las amenazas proferidas por su lugarteniente, Joseph García, que una frontera ´dura´ redundaría en represalias contra los trabajadores españoles en el peñón, ese automatismo retórico de Abascal pidiendo el cierre nada más oír pronunciar el vocablo ‘Gibraltar’ es más una respuesta instintiva e irreflexiva, que algo producto de un proceso de análisis medianamente racional. 

    Cerrar la frontera dejaría a los trabajadores españoles sin trabajo de la noche a la mañana y dudo mucho que Vox fuese a responsabilizarse del bienestar económico de las miles de familias afectadas. Bien haría Abascal en escuchar las voces de su propio partido en esta zona que conocen las profundas complejidades de un problema, que el desconoce, y bien haría en alinearse con la posición de recientes gobiernos españoles de diverso signo, que han entendido que la única forma de avanzar en el contencioso, radica en aparcar – no en olvidar – la reclamación de soberanía histórica, y permitir el desarrollo de espacios de colaboración y normalización transfronteriza para construir puentes de entendimiento y confianza entre ambas partas. 



    Logros en sanidad - Junta de Andalucía
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    Esta es la fórmula para desactivar a los personajes que a ambos lados, y muy significativamente el clan nacionalista-socialista-Picardista que controla la política en Gibraltar, cuya única razón de ser es la percepción emocional de una enemistad secular de España, viven y hacen carrera política de una situación de permanente conflicto transfronterizo. Eliminando este condicionamiento básico, actores mediocres como éste acabarían consignados al cubo de la basura de la historia en breve espacio de tiempo. 

    Ahora bien las infames, insultantes y difamatorias palabras de Míster Picardo sobre Vox tras su reunión con ASCTEG, otro oscuro grupúsculo pseudo sindical que parecen muñecos títeres manejados desde el número seis de Convent Place, repitiendo fielmente todas las consignas que este les marca, merecen comentario aparte.

    Si yo fuera un dirigente de Vox comenzaría de inmediato una querella judicial contra Míster Picardo por sus incendiarias declaraciones al afirmar que el partido de Abascal era asociable al tiro en la nuca de la Guerra Civil española y prácticamente igual que la Falange. Estas soflamas van más allá del normal toma y daca que oponentes políticos protagonizan en nuestros sistemas democráticos, que a veces da lugar a enfrentamientos muy duros, aunque en esta ocasión, Míster Picardo se ha pasado de la raya, al atribuir una intencionalidad criminal y asesina a un partido constitucional, que repito, gustara más o menos, por los cuatro millones y medio de votos que cosecharon en las últimas elecciones parecen gustar más que menos, faltando el respeto no ya a la dirección del partido, pero sobre todo a los millones de votantes, de personas normales y trabajadoras que no merecen estos comentarios que se descalifican por si solos. 

    Una querella criminal tanto en los tribunales españoles como en los gibraltareños, no olvidemos que Míster Picardo recurre a aquellos cada vez que se le antoja, de hecho ganó un pleito contra ABC en España también por difamación contra su gobierno, para que calumnias de baja estofa como estas no queden impunes por mucha libertad de expresión que haya y que todos defendemos. Una cosa es la libertad y otra la difusión de mentiras infames con intención de crear odio ideológico.  

    Un detalle que merece la pena reseñar, es que el principal diario del peñón, el oficialista Gibraltar Chronicle optó por proteger a su jefe político, que no es otro que el propio Míster Picardo, y censuro sus abyectas declaraciones sobre Vox en su crónica sobre la mencionada reunión. Sin duda el director intuiría que el mandamás llanito se había pasado de rosca y que lo más prudente seria no echar más leña – o gasolina – al fuego.




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