Jueves, 14 de Noviembre de 2019
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Junta de Andalucía - Gusto del Sur

Gibraltar: El final de una época

  • Imagen de Luis Romero
    Por Luis Romero
    Periodista, master en Seguridad y Defensa y profesor honorario de la Universidad de Cádiz
    Foro
    Las recientes elecciones en Gibraltar, además de su esperado resultado que a nadie ha sorprendido, han aportado una novedad a la que van a tener que ir acostumbrándose los ciudadanos de la vecina ciudad. Empieza a vislumbrarse cierto movimiento ajeno a la dinámica de los partidos políticos tradicionales que puede desembocar en un nuevo reparto de las funciones habituales de gobierno y oposición.

    La peculiaridad de utilizar un sistema mayoritario de elección, no proporcional, y de listas abiertas, ha posibilitado la novedad de que ningún miembro del segundo partido en fuerza parlamentaria haya obtenido el primer lugar tras los diputados del partido ganador, sino que ese lugar lo haya ocupado una candidata ajena a los dos grandes. Eso lleva a tener que prestarle atención al fenómeno.

    Además, que el líder del principal partido de la oposición no haya sido el más votado de su lista, también aporta datos novedosos. Y que empiecen a oírse, y sobre todo leerse, críticas a ambas formaciones desde posiciones ciudadanas ajenas a dichas estructuras partidistas es igualmente una novedad que, si se convierte en ejemplo, y sería saludable que así fuera, podría desembocar en una nueva realidad a la que no están acostumbrados y que conllevaría que la sociedad civil gibraltareña se implicara en la vida política sin necesidad de vincularse a formaciones estructuradas para ello.



    Andalucía deja huella - REAE
    Andalucía deja huella - REAE


    La vitalidad de una sociedad democrática no solo se basa en la fortaleza de sus formaciones políticas, también en lo que los individuos y las distintas asociaciones y entidades formadas al margen de aquellas puedan conseguir con su presión y sus críticas desde fuera del ámbito político.

    Eso es, quizás, lo que puede estar empezando a pasar en Gibraltar y supondrá, de convertirse en realidad, un cambio sustancial en la manera de enfocar los asuntos públicos. No significa que los partidos vayan a dejar de tener relevancia, ni que su trabajo resulte menos importante, sino que es probable que tengan que cambiar de manera de actuar, de decidir y hasta de comportarse, influenciados por una sociedad que les empuja a cambiar.

    El bipartidismo, ese escenario tan cómodo para los partidos tradicionales, que ha saltado por los aires en otras sociedades como la nuestra, puede estar llamando a las puertas de Gibraltar y convertirse en una realidad antes de lo que se imaginan los responsables políticos locales. Y si vienen mal dadas con un Brexit sin acuerdo, es más que probable que las diferencias se hagan más evidentes y los partidos no puedan o no sepan dar una respuesta de acuerdo a las demandas o expectativas de los ciudadanos. Podemos estar vislumbrando el final de una época. 




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