Sábado, 19 de Septiembre de 2020
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Gibraltar, propaganda y reciprocidad

  • Imagen de Nathaniel Powell
    Por Nathaniel Powell
    Politólogo británico, de ascendencia campogibraltareña, afincado en Europa
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    Es habitual ver en los medios de comunicación a ambos lados de la frontera, en el Campo de Gibraltar y más allá, informaciones relativas a las visitas a centros de enseñanza españoles por parte de Míster Efe Punto Picardo y su lugarteniente, el célebre revisionista de la historia de Gibraltar, el Doctor Joseph García. Tanto su jefe como este insigne personaje, cuya sílaba más conocida en treinta años de carrera política –al menos hasta la llegada del Brexit– ha sido un ‘No’ permanente en todo lo relativo a España, han modificado su discurso y resulta hasta enternecedor oírlos hablar de la necesidad de la cooperación con el vecino del norte, e incluso pontificar acerca de lo que sería bueno para los intereses de España. Este cinismo hipócrita es bastante transparente para los que conozcan mínimamente la política gibraltareña, y es sintomático, más allá de los optimistas pronunciamientos oficiales, del temor existente en la cúpula del régimen social-nacionalista ante la incertidumbre que se cierne sobre la roca a partir del uno de enero del 2021. Son conscientes que la prosperidad de la roca, la estabilidad política y su propia supervivencia al frente del gobierno dependen en gran medida de la actitud que adopte España en cuanto al tránsito de personas y mercancías por la frontera.

    Pues bien el Doctor García, al que bautizaré con el sobrenombre de Doctor ‘No’, es un asiduo a estas visitas a las escuelas españolas, donde se le brinda la oportunidad de hablarle a las nuevas generaciones de españolitos directamente, sin filtros. La prensa recoge cómo se explayan en sus detalladas alocuciones acerca de las maravillas del nacionalismo identitario que ellos abanderan y de cómo los pobres campogibraltareños también podrían beneficiarse aún más de las riquezas y bondades de la roca si no fuese por el ogro de la derecha del PP, Vox y Ciudadanos que amenazan con estropear esta visión idílica. ¡Que cabrones son estos fachas!

    Hemos visto a los directores de centros de enseñanza abrirles la puerta a Míster Efe Punto Picardo y al Doctor ‘No’, para que puedan enfatizar todas las diferencias que separan a los Gibraltareños de España, pronunciar discursos tendenciosos donde repiten treinta veces la falacia de que Gibraltar es una nación, y dar rienda suelta a fantasías soberanistas y a insaciables afanes de autodeterminación. Anhelos enfermizos que se convierten en un fin en sí mismo, irrealizable y exaltado, alejado de la realidad. De hecho el Brexit ha sometido a la roca a un burdo vasallaje donde a pesar del voto de 96% a favor de la UE, ha sido arrastrada hacia el abismo contra su voluntad por la decisión preferente impuesta por Londres, quizás el acto neocolonial más palmario perpetrado contra su territorio en la historia reciente.   

    También vemos con bastante frecuencia cómo estudiantes españoles, muchas veces alumnos de derecho de universidades andaluzas, de Sevilla, se desplazan a Gibraltar y el Dr. No se encarga de administrarles una super dosis de dogma nacionalista de cosecha propia, con el mismo rollo de siempre, que si nación, que si España no tiene ningún derecho ni razón en la cuestión de Gibraltar, y que si el social-nacionalismo Picardiano es el motor económico de buena parte de Andalucía.  Claro, eso es solo la mitad de la historia. Lo que no cuenta el Doctor No es dónde estaría la economía de Gibraltar hoy con un PIB entre los más potentes del mundo, si España no hubiese tomado la decisión de abrir la frontera en 1982



    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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    Ciertamente, el hecho que Míster Efe Punto Picardo y el Doctor No puedan andar dando conferencias por centros de enseñanza españoles vendiendo su infecta propaganda sectaria, demuestra que España es una democracia avanzada donde la libertad de expresión cotiza como un valor fundamental del sistema político. Que portavoces claramente antiespañoles tengan acceso a plataformas de difusión públicas para lanzar sus mensajes es prueba de la buena salud de la que goza esta. 

    Es hora que alguna autoridad española diga que Míster Efe Punto Picardo y el Doctor No seguirán siendo bienvenidos en España para pregonar y glorificar su gestión política e ideológica en función y en la misma medida en que centros de enseñanza públicos gibraltareños, abran sus puertas a representantes políticos españoles de todas las tendencias de izquierda a derecha para poder explicar sus argumentos y razones en relación con el tema de Gibraltar, y poder así darle replica a Míster Picardo.  

    Hasta que esto no ocurra no se podrá decir que la democracia en Gibraltar es homologable a la española en libertad de expresión. Que su gobierno organice viajes escolares a España, a Madrid, a conocer de primera mano cómo funcionan las instituciones democráticas españolas, o a los ayuntamientos de la comarca para que comprueben el día a día de la gestión municipal. También que puedan ir a Algeciras a escuchar una conferencia sobre Gibraltar del alcalde José Ignacio Landaluce u otro interlocutor cualificado. 

    Asimismo sería un ejercicio de higiene democrática y reciprocidad, que un político del PP o de Vox fuese invitado a pronunciar una conferencia sobre el contencioso en el Instituto Wayside de Gibraltar, para que los jóvenes estudiantes gibraltareños tengan una comprensión más profunda del tema, directamente de los representantes de la otra parte. Conocer los argumentos que son distorsionados a diario cuando no directamente suprimidos por la maquinaria propagandística de Míster Picardo. Sería un gesto sincero de que algo estaría cambiando de verdad y que se buscan puentes de entendimiento a través de la correspondencia. Desafortunadamente este avance parece poco probable y, de no producirse, las autoridades españolas deberían tomar cartas en el asunto.