Domingo, 4 de Diciembre de 2022
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Los girasoles

  • Imagen de Patricio González
    Por Patricio González
    Político y escritor. Alcalde de Algeciras tres legislaturas. Ingeniero técnico naval
    El ataque a Los Girasoles. Foto: NG
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    La verdad es que cada año tardo más en recuperarme de la fiebre de Halloween. Ya no se trata de proteger nuestras ancestrales tradiciones familiares, es simplemente que me molesta tanto rebuzno. Este esperpéntico carnaval de macabros maquillajes y disfraces chorras se ha convertido en un festival de la paranoia colectiva.

    Caricaturizar a lo único que goza de certeza absoluta en esta vida, así como el recuerdo a los que ya no están con nosotros, puede ser disculpable para adolescentes adocenados, pero en el caso de los padres…, a lo mejor requiere medicación. Si reflexiono, es una celebración de plástico, propia de nuestra época. No puede ser de otra forma.

    Hace unos pocos años, era fácilmente detectable una noticia, una información, como algo esperpéntico, inusual y posiblemente falso. Ahora es imposible. Ahora nos inundan con desquiciadas iniciativas y alocadas propuestas, que desbordan incredulidad.

    Cada día pienso que se ha llegado al limite de la locura, o del absurdo, pero a la siguiente jornada algún cretino aumenta la apuesta. Estamos todos inmersos en una callada locura colectiva, como un reality show, donde los sufridos concursantes pagamos impuestos para sustentar este manicomio globalista.

    Los políticos, como avariciosos productores buscan desesperadamente nuevas formulas para desviar la atención de los verdaderos problemas, y focalizar la atención en perspectivas cada día más patéticas.

    Hace unos días, dos cretinas disfrazadas de activistas ecológicas, de la secta financiada por los Getty, Rockefeller o Soros, se han pegado a los marcos de los cuadros de 'Las Majas' de Goya en el Museo del Prado. Replican las absurdas majaderías que otros atontados, están desarrollando por todo el mundo, siempre en presencia de un nutrido grupo de periodistas y afamados seguidores, que jalean su arbitraria inconsciencia.





    En medio de ambas pinturas han escrito el mensaje '+1,5º' para «alertar sobre la subida de temperatura mundial que provocará un clima inestable y graves consecuencias en todo el planeta». Me molesta mucho más su falta de preparación, que la chulería que se permiten con estas chorradas.

    La carencia absoluta de capacidad crítica, la ausencia de verdaderos valores y potenciar mansamente el pensamiento único sí que conllevan graves consecuencias para todo el planeta.

    Esta moda de a ver quién hace la gamberrada más gorda, denominada 'acción de protesta', se inició tirando una tarta a 'La Gioconda' en el Louvre. Después sopa de tomate a 'Los girasoles', en la National Gallery de Londres y, días más tarde, puré de papas a uno de 'Los Pajaros' de Monet, en el Museo Barberini de Potsdam, al sur de Berlín.

    Los despropósitos de tanto niñato son consecuencia, entre otros, del tipo de educación que se imparte , donde hace tiempo que la instrucción ha pasado a transformarse en adoctrinamiento, el mérito y el esfuerzo en anatema y la seriedad y el rigor intelectual en delitos.

    Muchas cosas podemos analizarlas por los resultados, así que cualquiera que analice los logros de la moderna pedagogía sabe que el 'postureo' es una liturgia cotidiana, una orgia curricular, un entretenido espectáculo hallowen que nos sitúa al frente de la siempre cambiante moda.

    Como cierre de estas líneas, una sentencia del genial escritor japones Haruki Murakami: «Si lees lo que lee todo el mundo, acabaras pensando como todo el mundo».




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas