Viernes, 18 de Septiembre de 2020
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El Gobernador no es sólo un símbolo… ¿en serio?

  • Imagen de Robert Vasquez
    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño
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    El nuevo Gobernador, Sir David Steel, prestó juramento la semana pasada.  En la misma ceremonia pronunciaron unas palabras el Ministro Principal, el Líder de la Oposición y el propio Gobernador. Todos mencionaron el papel constitucional de un gobernador, pero todos se refirieron con vaguedad a los parámetros de ese papel, excepto el nuevo Gobernador que ha indicado que ambiciona ser un gobernador práctico.

    En lo que parece ser una evolución, y por lo tanto un alejamiento del pasado reciente, el Gobernador dijo que estaba ansioso «... de desempeñar un papel positivo y constructivo» en el futuro de Gibraltar, con la determinación «... de escuchar y ser útil... lo antes posible». Continuó resumiendo que su prioridad «... sería mirar hacia adelante». Por sí mismos, todos ellos son comentarios fascinantes, pero más aún en el contexto del brexit y sus posibles efectos transfronterizos, que tienen connotaciones de asuntos exteriores, lo cual forma parte del papel constitucional del gobernador.

    Es de destacar que su comentario final fue que «... espera ser más que un simple símbolo...», que es lo que el Ministro Principal y el Líder de la Oposición, en sus respectivos discursos, enfatizaron que eso es lo que le consideran, comparándole con el papel de Su Majestad en el Reino Unido. Será interesante ver en qué direcciones y campos el Gobernador manifiesta su ambición, así como la reacción política de las otras partes.

    El Ministro Principal, en su discurso, hizo referencia varias veces a la frase «asuntos exteriores, defensa y seguridad interna», que es lo que corresponde al Gobernador. Al mismo tiempo, ignorando, como hizo el Líder de la Oposición, que los poderes de nuestro Parlamento están restringidos por las importantes palabras «paz, orden y buen gobierno» que, si alguna vez se recurre a ellas, son una poderosa excepción que favorece el poder del Reino Unido en Gibraltar, un poder que se ejerce a través del Gobernador. Ambos también ignoran la opción nuclear de la Constitución por la cual el Reino Unido puede hacer lo que quiera,siempre y cuando quiera.

    Sí, el Gobernador es el representante de Su Majestad en Gibraltar, y por lo tanto Su personificación a los efectos de la Constitución, pero tiene poderes ejecutivos más amplios que todos los Gobernadores (y por lo tanto uno asume que también la Oficina de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth) consideran muy cuidadosamente antes de usarlos, como si estuvieran constantemente sobre una fina capa de hielo. Que es el representante de Su Majestad fue enfatizado tanto por el Ministro Principal como por el Líder de la Oposición, este último haciendo una comparación grosera al decir que el Gobernador se asemeja a «... el presidente no ejecutivo de este club ... ».

    El ejercicio de los poderes ejecutivos del Gobernador, por estar protegidos, está excluido del control parlamentario, o de la autoridad estatutaria más allá de la contenida en la Constitución. Sin embargo, esta inmunidad no protege al Gobernador frente a las críticas del público, ni frente a la poderosa opinión pública y la expresión enérgica de esa opinión pública.

    Es interesante que el Gobernador se refiera a «... los principios democráticos y al imperio de la ley...», que se espera no esté en peligro, y a que el papel del Gobernador es «... un vehículo a través del cual hacer cambios cuando sean beneficiosos para todos». Este último comentario, en el contexto de su referencia a la Constitución que establece «... una relación moderna entre las democracias maduras», lo que plantea la pregunta, ¿qué democracias son éstas? Recordemos que España es una democracia.



    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas


    El Ministro Principal, en su discurso, casualmente o de forma deliberada (algo que no importa), ayuda a comprender con quién podría ser esta relación moderna. Dice que uno de los objetivos de su gobierno es "... la entrega de una nueva relación post Brexit con el Reino Unido, la UE y nuestro vecino más cercano, España». Un acuerdo a cuatro bandas (aunque la UE ha delegado este aspecto del brexit en España), y no trilateral, lo que él mismo admite que tendrá sus desafíos, así como sus oportunidades.

    Sobre la cuestión de España, el Líder de la Oposición se hace eco de la opinión del Ministro Principal, uno se imagina que por casualidad, cuando dice que «... espera que España aproveche la oportunidad de aceptar una relación europea moderna y respetuosa con Gibraltar... donde nuestros derechos sean reconocidos y respetados y nuestro pueblo disfrute de la libertad de movimiento a través de la frontera».

    El Líder de la Oposición va más allá sugiriendo que «... debemos ser audaces e imaginativos al planear lo que queremos como pueblo». Luego, curiosamente, no explica lo que podría ser esto, más allá de las referencias aburridas y vagas a la libre determinación y que sólo Gibraltar puede decidir su futuro.

    El nuevo Gobernador concluyó indicando que ve su papel como algo que va más allá de lo puramente simbólico. Sin embargo, no definió cuál es precisamente ese papel. No fue más allá de decir que no sobrepasará el límite constitucional que se le permite.

    Extrañamente, a pesar de la insistencia (equivocada) del Líder de la Oposición en que el Gobernador tenga simplemente un papel ceremonial, pidió al Gobernador que reflexione sobre la cuestión del reciente retiro del Comisario de Policía, de acuerdo con su competencia en virtud de la Constitución y de la Ley de Policía.

    La jubilación anticipada del Comisario parece precipitada y, por lo tanto, extraña. Hay muy poco más que pueda decirse, más allá de lo que ya es de dominio público. Lo que está claro es que, precisamente por el papel que desempeña el Gobernador en virtud de la Constitución y de la Ley de Policía, cualesquiera que sean las circunstancias, el entonces Gobernador en funciones debió estar de acuerdo con esta jubilación. Sin embargo, no se ha dicho nada sobre su participación. Un comportamiento como ese perpetúa la imagen como algo simbólico que el papel del Gobernador ha tenido desde hace muchos años.

    En definitiva, las misteriosas relaciones que existen entre los gobiernos de Gibraltar, por un lado, y los Gobernadores y la Oficina de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth, por el otro, continuarán en el futuro. ¿Cómo se manifestará el deseo públicamente anunciado por este nuevo Gobernador de desempeñar un papel positivo y constructivo, de ser útil lo antes posible y de ser algo más que un símbolo? Será algo fascinante de ver, especialmente en el contexto de las limitaciones del papel del gobernador que tanto el Ministro Principal como el Líder de la Oposición han señalado tan claramente en sus discursos y han sido percibidas públicamente; la diferencia de puntos de vista sólo puede conducir a un conflicto.