Domingo, 2 de Octubre de 2022
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Los grandes desafíos

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    Por Juan Antonio Palacios
    Escritor, profesor y político. Ha sido alcalde de Algeciras y vicepresidente de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar.
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    Seremos capaces de estar sin nuestros móviles, disfrutar sin estar frente a una pantalla, descubrir los aspectos inéditos de la realidad que vemos y vivimos cada día. Lograremos cumplir los objetivos que nos hemos propuestos en 2030 y en 2050 para frenar el cambio climático.

    Son preguntas que nos hacemos sobre algunos de los desafíos que nos presenta la sociedad actual, pero lo que nos da un plus de calidad en nuestras vidas no son solo estos grandes retos que tiene planteadas la humanidad sino la calidad de los servicios que recibimos en la cotidianidad.

    Un usuario satisfecho con el servicio que le da una organización no se planteará cambiar a otra. Sin ir más lejos con frecuencia, los servicios que dicen ofrecernos no se corresponden con la realidad y la percepción que tenemos no guarda fiabilidad, responsabilidad, seguridad y empatía.

    Imagino que habrá lectores de este artículo que han sufrido las consecuencias de un mal servicio y se han sentido engañados. Hace poco tiempo fuimos, mi mujer y yo, a un establecimiento que tiene una cadena de ópticas en nuestro país.

    Tras realizarnos la graduación, a María le detectaron un incremento de una dioptría más que la última revisión. Tras el examen, nos atendieron para darnos presupuesto y vendernos unas nuevas gafas, cual no sería nuestra sorpresa cuando al darnos presupuesto superaba los 2.000 euros. Les dijimos que de momento no íbamos a emprender esa aventura.

    Apenas habíamos llegado a casa cuando nos llamaron diciendo que había habido un equivocación y la fiesta nos salía por al mitad. ¿Qué pensarían ustedes de este servicio?





    Yo prefiero no calificarlo, pero cuando menos se nos sitúo en una situación de indefensión por la que no podíamos sentirnos satisfechos.

    Como este ejemplo, seguro que muchos de ustedes podrían narrarnos multitud de ejemplos de adquisición de bienes y prestación de servicios, en la que hemos recibido mucho menos de lo que esperábamos por lo que queríamos adquirir o la calidad de la atención que esperábamos que nos prestaran.

    Los grandes desafíos y como encararlos es un test que pone a prueba el funcionamiento de un país con sus ciudadanos y ciudadanas y su papel en el concierto internacional, y la calidad de nuestra convivencia y relación comercial entre nosotros nos rebela si seremos capaces de añadir un plus de calidad a lo que tenemos y hacemos.

    Debemos sentirnos felices con lo que pensamos, decimos y llevamos a cabo, poniendo freno al abandono, superando inquietudes y desasosiegos, hallando y descubriendo donde escondemos nuestras paradojas y contradicciones, poniendo en valor nuestros dos grandes tesoros de nuestra relación con el mundo, la palabra y el respeto.

    En el camino de los desafíos y los retos, debemos dejar los prejuicios de lado y no colocarnos murallas de pegas y obstáculos inútiles. Entre lo joven y lo viejo, lo antiguo y lo moderno, lo nuevo y lo de siempre, hemos de vivir la realidad y entender la fantasía.

    Entre lo esencial y lo anecdótico, tenemos un desafío permanente, asumir las delicias y los suplicios de ser nosotros mismos, no incurrir en afirmar el “nunca jamás” para no tener que hacer algo obligatoriamente. Sumergirnos en las ideas y darles color y sonido entre rutinas, horrores e intrigas.

    Tomar diferentes precauciones, siendo prudente antes de adoptar una decisión. Todo el mundo tiene derecho a hablar, incluso a decir tonterías y los demás también a no hacerles caso.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas