Martes, 26 de Octubre de 2021
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La atención primaria

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    Por Patricio González
    Político y escritor. Alcalde de Algeciras tres legislaturas. Ingeniero técnico naval
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    La atención primaria se llama así porque es la primera a la que millones de andaluces acuden cuando les duele algo.

    El coronavirus es desde luego gravísimo, pero también es gravísimo que personas que han estado cotizando toda su vida reciban en estos meses y cuando más lo necesitan (por su propia dignidad y por su edad), una patada telefónica.

    Está claro que hay muchas cuestiones que pueden resolverse por teléfono, pero, desde luego, no todas. Y no solo por las cuestiones sino por la propia gente porque también hay mucha gente a la que se le puede atender por teléfono pero no a todas (me estoy refiriendo claramente y, una vez más, a los mayores).



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    Esto se parece a las gestiones bancarias y como hemos visto tantas veces cuando un empleado de banco se esfuerza en explicarle a una persona mayor cómo funciona la aplicación del banco que tiene que descargarse para que el banco se ahorre personal que les pueda atender de forma directa. Pues hablamos de lo mismo.

    Vivimos tiempos muy difíciles (y lo que nos queda) y los profesionales sanitarios son los primeros en sufrir estos tiempos en los que se juegan la vida porque les falta de todo y, lo que es peor, les sigue faltando a estas alturas. Y, desde luego, no es de recibo que hayan pasado de héroes a villano a lo largo de este maldito verano.

    Pero también los están sufriendo muchos ciudadanos que no tienen culpa de nada y que son totalmente ajenos a que todo quede reducido a que haya más o menos inversión, como, por ejemplo, dedicar médicos de atención primaria a ser rastreadores.

    Igual nos pasa con la educación, donde la propia presidenta de Madrid ha llegado a decir que este curso, probablemente, se contagiarán todos los alumnos. ¡Y se ha quedado tan tranquila!!! Como si su sinceridad fuese suficiente como para poder suplir el más elemental derecho que los ciudadanos nos merecemos en una democracia: gestionar los recursos de todos para poder salvar la dignidad de todos y no la de unos cuantos.




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